Europeo de balonmano

Croacia o cómo parar un contraataque letal

David Barrufet, Juancho Pérez y Juan de Dios Román analizan para EL ESPAÑOL al rival de los 'Hispanos', que se clasificó tras dejar fuera a Polonia (23-37). España, en semifinales por sexta ocasión seguida.

Manuel Strlek felicitado por la presidenta croata.

Manuel Strlek felicitado por la presidenta croata. EFE

El guión preestablecido, ese que fijan las casas de apuestas, postulaba a Dinamarca y Francia como las dos selecciones favoritas para ganar el campeonato. Sin embargo, ninguna de ellas estará en la lucha por las medallas. A priori, también, antes de la última jornada, Croacia estaba prácticamente eliminada y sólo podía lograr el pase con una victoria por 11 o más goles de diferente sobre Polonia. A posteriori, certificó su clasificación con una machada histórica ante la anfitriona y se jugará el pase a la final contra los ‘Hispanos’. Y en principio, este viernes (21:00 horas), España parte como favorita. Pero tras concluir el 80% del campeonato, cualquier pronóstico al respecto versa entre lo temerario y lo suicida.

En este Europeo, donde la lógica hace tiempo que pasó a mejor vida, Croacia es con diferencia la selección que más ha luchado contra lo previamente establecido. Cayó en su segundo partido, en la primera fase de grupos, contra Noruega (34-31). Y ya en la Main round sufrió un duro correctivo ante Francia (32-24). Sin embargo, apuró sus opciones en el último encuentro. Tenía que ganar por 11 o más ante Polonia y así lo hizo (23-37), con el consiguiente resultado: su clasificación como segunda de grupo -y la eliminación de Francia-.

El milagro, sin embargo, tiene una explicación tan racional como certera, tal como explica el extécnico de la selección Juan de Dios Román a EL ESPAÑOL: “Por un lado, cuando Croacia no se clasifica para las semifinales en Qatar, se produce una renovación tanto en los despachos como en los banquillos. Sale Slavko Goluza y llega Zeljko Babic. Y por otro lado a esto se le une el planteamiento de organizar el Europeo de 2020 y la necesidad de que los jugadores jóvenes vayan tomando el relevo”. Y de ahí bebe el milagro.

Ante Polonia, en su particular ‘Maracanazo’, Croacia lo bordó: no dejó a los anfitriones marcar su primer gol hasta pasados nueve minutos, el extremo Manuel Strlek acabó el partido con un 100% de acierto (11) y su portero suplente, Ivan Stevanovic, detuvo 13 de los 35 lanzamientos que recibió. “Estuvieron perfectos en defensa, con un 5-1 y Duvnjak de avanzado. En cuanto al partido de España, tendremos que tener cuidado con las contras. Si las logramos detener, será un punto a favor. Porque a pesar de su irregularidad en este torneo, son un equipo muy peligroso, que ha pasado de estar eliminado a meterse de lleno en la pelea”, explica a EL ESPAÑOL David Barrufet, ex portero del Barcelona y de la selección.

¿CÓMO JUEGAN?

Croacia, que por tradición y títulos es una de las grandes de Europa, bebe de la misma raíz desde hace tiempo, pero con diferencias. El presente combinado dirigido por Zeljko Babic conjuga la juventud de parte de su plantilla –ocho de los 16 jugadores son posteriores a 1988– con algunos veteranos como Duvnjak o Kopljar. “Van cambiando, pero mantienen el juego tradicional de la escuela balcánica. Sin grandes estrellas, pero como un colectivo sólido. Al final, fueron terceros en la Euro de 2012, en los Juegos de Londres y en el Mundial de España, además de cuartos en Dinamarca 2014. Casi siempre han estado luchando por las medallas y eso se nota”, analiza para EL ESPAÑOL Juancho Pérez, exinternacional absoluto.

Marino Maric lanza delante de Pitr Wyszomirski.

Marino Maric lanza delante de Pitr Wyszomirski. EFE

¿Y qué se puede encontrar España? En primera instancia, una selección con poco miedo, que se ha visto de pronto en semifinales y que confía plenamente en sus posibilidades. “Y en cuanto al juego, una Croacia volcada al contraataque, con los extremos (Cupic, Horvat y Strlek) haciendo mucho daño y una primera línea con poca experiencia –es donde más jóvenes hay–. Y a partir de ahí defenderán duro para tratar de robar la pelota y salir rápido”, apostilla Juan de Dios Román.

UN PARTIDO DE FUTURO

Entre los choques disputados entre ambos conjuntos, es inevitable que en la memoria colectiva no aparezca la final del Mundial de 2005, cuando España ‘acabó’ con una generación y se hizo con el oro. Sin embargo, aquel partido, que “no es equiparable a éste”, según Juan de Dios Román, sí que podría marcar un antes y un después de cara a los próximos campeonatos. “Si esta nueva hornada, que va de menos a más en el torneo, coge confianza tras ganarle a España, puede tener continuidad durante los próximos cuatro o cinco años”, sentencia el exseleccionador español.

Pero eso es futuro. Importa poco cuando lo que está en juego es el cetro continental y la clasificación para Río 2016. Ese es, obviamente, el objetivo prioritario de España, que lo ha repetido por activa y por pasiva desde que comenzó el campeonato. “Queremos el oro, queremos el oro…”. Y en la lucha estará, de nuevo, la selección de Manolo Cadenas, que en los últimos cinco años sólo ha faltado una vez a su cita con las semifinales, en Londres 2012. O lo que es lo mismo, ha peleado siempre por las medallas en todos los campeonatos de Europa y del Mundo desde Suecia 2011.

Con estos precedentes, y con el futuro aún por dilucidar, los ‘Hispanos’ afrontarán las semifinales contra Croacia con Gedeón Guardiola de vuelta al escuadrón –vital para mantener el tipo en defensa– y tras un torneo con muchos altibajos. Porque España tuvo sus días ‘tontos’, sus momentos brillantes y sus arrebatos de campeón. Pero a los ‘Hispanos’ todavía les queda por hacer un buen partido completo. Quién sabe si será contra Croacia. O, por qué no, en la final. Siempre, con permiso del letal contraataque croata.

Marino Maric lanza la pelota.

Marino Maric lanza la pelota. EFE