Violencia en el deporte amateur

La abuela de un cadete agrede a un árbitro en León

Álvaro de la Iglesia, colegiado leonés de 18 años, denunció en comisaría insultos, arañazos y tortas de la abuela de un jugador al grito de "es una vergüenza lo que le hacéis a los niños".

Cadete provincial B del FC Puente Castro

Cadete provincial B del FC Puente Castro

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La violencia en el fútbol base no tiene fronteras. Si la semana pasada fue un árbitro el que insultó repetidamente a un equipo de fútbol femenino de Valladolid (el Juventud Rondilla), este domingo ha sido un colegiado de 18 años,  Álvaro de la Iglesia, quien fue agredido al término del partido Puente Castro B - Peña B (1-1), correspondiente a la 1.ª División Provincial Cadete de León. De la Iglesia fue agredido por una mujer de 60 años tras el choque y presentó una denuncia horas después en comisaría.

“Una señora mayor vino desde el córner más lejano a los vestuarios diciéndome ‘hijo de puta’, ‘me cago en tu puta madre’, ‘es una vergüenza lo que hacéis a los niños’", explicó el árbitro tras el partido al Diario de León, "para a continuación darme un golpe en el pecho y arañarme en el brazo derecho al intentar cogerme. A la vez, me lanzaba tortazos a la cara, aunque no llegaron a impactarme porque soy más alto que ella y no llegaba".

"Comienza a ser habitual"

El árbitro pidió al club local que identificara a la espectadora, sin aparente éxito, pero otras personas que presenciaban el encuentro le indicaron "que presuntamente era la abuela de un jugador del Puente Castro", agregó. "Es una pena que este tipo de situaciones se den todos los años en el fútbol base, porque están dando una imagen penosa a los niños y niñas que lo practiquen, con el agravante de que en este campo este tipo de situaciones comiencen a ser habituales", sentenció el colegiado.

Es el segundo incidente similar que sufre el joven, que cumple su tercera temporada como árbitro. "Hace tiempo me pasó en un partido en el que estuve de linier", comentó al diario leonés: "A la salida me estaba esperando un padre que me empezó a pegar mientras me insultaba".

No abandonará, sin embargo, el fútbol: "No pienso dejarlo. Al contrario, es una motivación para seguir, porque si lo dejo ellos ganan y no podemos dejar que esta gente se salga con la suya", concluyó.

La abundancia de amenazas y agresiones por parte de familiares de jugadores cadetes y juveniles ha obligado en los últimos años a redactar reglamentos con medidas de seguridad, que son responsabilidad del equipo local.