DEL PALACIO A LOS TRIBUNALES

Los líos judiciales de los 'amigos' del rey emérito que no cesan

El supuesto soborno del marqués de Mondéjar y las tarjetas 'black' de Rafael Spottorno son sólo algunos de los casos más sonados de los colaboradores más cercanos del rey Juan Carlos.

El rey emérito junto a Miguel Arias, uno de los pocos amigos que aún se salva de los escándalos judiciales.

El rey emérito junto a Miguel Arias, uno de los pocos amigos que aún se salva de los escándalos judiciales.

Horas después de que el rey Juan Carlos (78 años) fuera testigo de un momento histórico al presenciar el acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC, paradójicamente se desencadenaba en su entorno otra guerra, en este caso judicial. Una más, que se suma a las que coleccionan ya algunas de las personas que más estrechamente han colaborado con él en los últimos años.

Este martes el escándalo salpicaba a Íñigo Cotoner, marqués de Mondéjar (73) e hijo de Nicolás Cotoner, una figura a la que el rey emérito siempre se ha referido como "padre adoptivo" y "fiel consejero". 

Íñigo Cotoner saluda al rey Juan Carlos, en una recepción oficial.

Íñigo Cotoner saluda al rey Juan Carlos, en una recepción oficial.

Según una grabación filtrada al diario El Mundo, Cotoner habría intentado sobornar al sindicato Manos Limpias para impedir que la infanta Cristina (51) se sentara en el banquillo por el Caso Nóos. Al menos ésta es la versión que sostiene el secretario general del sindicato, Miguel Bernad, quien en la grabación revela a la letrada Virginia López Negrete que, supuestamente, Cotoner le habría ofrecido más de dos millones de euros. La propuesta, siempre según Bernad, habría venido de parte del mismísimo don Juan Carlos. 

Desmentido del marqués

Un día después de que se filtrara la grabación, Íñigo Cotoner se apresuraba a desmentir la información. Lo hacía a través de sus abogados, que a través de un comunicado al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL desmiente lo que considera "una falsedad evidentemente fabricada con espurios fines. Don Íñigo Cotoner Martos no conoce al señor Bernad ni a la señora López Negrete (...). Jamás ha tenido conversación alguna con ninguno de ellos sobre asunto alguno y obviamente tampoco sobre el asunto de que trata la conversación difundida.

Cotoner no conoce cuáles sean los oscuros fines que persiguen quienes han grabado y difundido una conversación entre terceros con contenido tan abiertamente falso, pero tiene la seguridad (...) que con ello se pretende confundir a la opinión pública en general, intoxicar con falsas noticias a personas de bien y probablemente también tratan de perjudicar a las Instituciones de nuestra Patria y a personas dignas y honorables. No va a permitir que se utilicen su nombre o su persona para tan bastardos fines y ejercerá para evitarlo o repararlo cualesquiera acciones que sean precisas".

Con todo, ésta no es la primera vez que el nombre del rey emérito aparece en el marco del Caso Nóos, aunque su condición de inviolable le ha mantenido exento de responsabilidad en cualquier causa judicial. A la acusación del exsocio de Iñaki Urdangarin (48) de que don Juan Carlos era conocedor de todas las actividades del Instituto Nóos se suman los correos electrónicos que demostrarían que estaba al tanto de todos los asuntos e incluso habría intercedido en algunos de ellos.

Algo similar ocurrió con el que fuera secretario de las infantas, Carlos García Revenga (58), elegido expresamente para su cargo en Zarzuela por los propios reyes eméritos.

Carlos García Revenga camina justo detrás de la infanta Elena.

Carlos García Revenga camina justo detrás de la infanta Elena.

Precisamente el ex empleado de la Casa Real tuvo que declarar por su implicación en el Caso Nóos, ya que figuraba como tesorero del Instituto pese a que siempre mantuvo que no llegó a realizar ninguna función en este sentido. El juez Castro consideró que no había indicios de delito por parte de Revenga y le retiró la imputación, por lo que sólo tuvo que declarar en calidad de testigo y no llegó a juicio. Su causa se archivó. Con todo, por el camino perdió su trabajo en la Casa Real y pasó al ostracismo mediático y al paro, pues no se le conoce empleo alguno. Su letrado, Enrique Molina, ha preferido no hacer declaraciones a este medio sobre la situación actual en la que se encuentra su cliente. 

García Revenga, durante los interrogatorios del Caso Nóos.

García Revenga, durante los interrogatorios del Caso Nóos.

El jefe de la Casa Real que usaba tarjetas black

Otro trabajador de la Casa, en este caso Rafael Spottorno (71), también se ha visto las caras con la justicia española. Mano derecha del rey Juan Carlos desde 2011 hasta 2014, era un viejo conocido del monarca, pues ocupó el puesto de secretario general de la Casa del Rey entre 1993 y 2002. Tras la abdicación del monarca emérito, Spottorno cesó en su cargo pero permaneció como consejero privado del nuevo rey, hasta que el escándalo de las tarjetas ilegales de Caja Madrid le salpicó y dimitió en octubre de 2014.

Rafael Spottorno, entre el rey Juan Carlos y su hijo, durante un acto oficial.

Rafael Spottorno, entre el rey Juan Carlos y su hijo, durante un acto oficial.

Durante el tiempo que permaneció al frente de la Fundación Caja Madrid, Spottorno cargó 235.818 euros a su tarjeta black. El exjefe de la Casa Real, acusado, declarará en los próximos días en el marco de un juicio que comenzaba este mismo lunes. La Fiscalía pide para él dos años de cárcel y una multa de 63.000 euros. Su abogado, Carlos Rodríguez, ha optado por el silencio ante el interés de este diario por saber cómo se encuentra su cliente.

Spottorno asoma la cabeza en el fondo central de la imagen en pleno proceso de las tarjetas black.

Spottorno asoma la cabeza en el fondo central de la imagen en pleno proceso de las tarjetas black.

El amigo cazador del rey Juan Carlos

Antes del mes de abril de 2012 Mohamed Eyad Kayali (80) era un desconocido para los españoles. Tras la cacería de Botsuana que supuso el principio del fin del reinado de don Juan Carlos, su nombre era ya conocido por gran parte del pueblo llano. Se trata de un empresario hispano-sirio que costeó la cacería africana y que mantiene una estrecha amistad con el monarca emérito desde la década de los 70 y con el que comparte su afición por la caza.

Kayali, con el pelo blanco, camina a la izquierda de Salman de Arabia Saudí por las calles de Marbella.

Kayali, con el pelo blanco, camina a la izquierda de Salman de Arabia Saudí por las calles de Marbella.

A finales de abril, Kayali volvía a los medios por una razón muy distinta a la de la crisis de Botsuana: su nombre aparecía en los famosos papeles de Panamá por su relación con 15 empresas offshore, pues es el administrador personal del rey Salman bin Abdulaziz al Saud de Arabia Saudí (80), muy amigo de don Juan Carlos por cierto.

El propio rey emérito, enfrentado a dos demandas

El propio monarca emérito se ha visto envuelto en primera persona en problemas judiciales. Tras su abdicación, en junio de 2014, éste dejó de ser inviolable judicialmente. Por eso, Albert Solá (60) e Ingrid Sartiau (51) creían que sus demandas de paternidad iban a prosperar y a reconocer, tal y como ellos mantienen desde hace años, que don Juan Carlos era su padre. Pero en enero del pasado año la petición de Solá fue desestimada después de varios intentos.

Albert Solá, en una imagen de archivo.

Albert Solá, en una imagen de archivo.

La demanda de Sartiau, por su parte, fue archivada meses después pese a haber sido admitida en un principio.

Ingrid Sartiau posa rodeada de fotografías de su familia.

Ingrid Sartiau posa rodeada de fotografías de su familia.

Las 'amistades peligrosas' de los 90

La historia del rey emérito y sus colaboradores no es nueva. Hace dos décadas las personas que trabajaban de forma más estrecha con él también se vieron envueltos en causas judiciales. Cabe recordar a Mario Conde (68), Manuel Prado y Colón de Carvajal o Javier de la Rosa (68). Todos ellos tuvieron problemas con la Justicia, por apropiación indebida principalmente. Recientemente, De la Rosa volvía a la primera plana al aparecer en las grabaciones de Francisco Nicolás Gómez Iglesias (22), el pequeño Nicolás. En las conversaciones entre ambos, el veterano empresario revela secretos de importantes personalidades entre las que se encuentra el que fuera su amigo, Juan Carlos de Borbón.