LA MAYORÍA DE EDAD

Así ha cambiado la Familia Real durante los 18 años de Froilán

El día que nació el primer nieto de los entonces reyes Juan Carlos y Sofía se reunió toda la familia en Zarzuela. Casi dos décadas después, a la Familia Real no la reconocería ni el mayordomo. 

La Infanta Elena con su hijo Froilán

La Infanta Elena con su hijo Froilán

El 15 de septiembre de 1912 María Teresa, hija de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo, paría a la infanta Pilar (79 años). Tuvieron que pasar 86 para que una infanta volviera a dar a luz en España. El 17 de julio de 1998 Elena (52), hija de Juan Carlos I (78) y Sofía de Grecia (77), tuvo a Felipe Juan Frolián de Todos los Santos(17). El nacimiento de Frolián, Pipe para quienes le conocen, abrió una nueva etapa en la Casa Real. Este sábado cumple 18 años. Es fácil controlar a una familia de cinco miembros (padres y tres hijos) pero es casi imposible llevar las riendas de una extensa familia (padres, hijos, maridos y nietos...). Así las cosas, la familia que vio nacer a Frolián –casi- nada tiene que ver con la que le verá cumplir su mayoría de edad.

Froilán con un año de edad

Froilán con un año de edad

El día que el primogénito de la infanta Elena nació, sus abuelos, los reyes, realizaban -juntos- la entrega de despachos de la Escuela Naval de Marín, en Pontevedra, y decidieron mantener su agenda. La infanta Elena ingresaba a primera hora de la mañana en la Clínica Internacional Ruber de Madrid, donde intentó tener un parto natural. Después de un largo día, el pequeño nacía a través de una cesárea pasadas las 2:30 horas de la madrugada. A las cinco de la tarde de ese día, los reyes regresaba al palacio de la Zarzuela, donde se reunía toda la familia a la espera de noticias. ¿Cuánto tiempo hace que no se reúnen los mismos? ¿Qué queda de esa familia?

El antes y el después de la familia Real

El antes y el después de la familia Real

Juan Carlos I y Sofía 

Los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía son quienes más tocados han terminado tras estos 18 años. Muchos antimonárquicos se definían 'juancarlistas' por la labor del rey al frente de la Corona. Pero con el tiempo, su carisma fue desapareciendo y su fama cayó en picado. Cuando nació Frolián, ambos se mostraban amorosos y respetuoso en público, siempre juntos y unidos. Eran tiempos difíciles porque el príncipe no terminaba de contrario a la pareja perfecta y ellos temían por el futuro de la corona. Así que debían transmitir una imagen de fortaleza que con el tiempo se ha revelado engañosa.

En plena crisis económica la crispación se hizo con parte de la ciudadanía a raíz de los numerosos casos de corrupción que vieron la luz. Y que uno de los miembros de la Casa Real (Urdangarin y el Caso Nóos) estuviera implicado en uno de ellos fue devastador. Tampoco ayudó el viaje que realizó Juan Carlos a Botsuana, en plena crisis, para cazar elefantes. El safari se convirtió en una trampa. Porque mientras en España la crisis destrozaba empleo a marchas forzadas, el rey pretendió seguir con su vida opulenta sin que nadie se diera cuenta. Pero la edad no perdona y un accidente le provocó una rotura de cadera de la que tuvo que ser intervenido de urgencia, dejando en evidencia sus costumbres.

Muchos recordarán esa imagen del todavía rey pidiendo perdón a los españoles por el error. No fue suficiente. La presencia de Corinna zu Zayn-Wittgenstein (51), su "amiga entrañable", alimento aún más la imagen decadente de un rey que cada día estaba más solo. Separado de su mujer desde hacía años, Juan Carlos contó con pocos apoyos para seguir al frente de la corona.

Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía

Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía

Hay dos libros imprescindibles para entender el momento actual: La soledad de la reina, de Pilar Eyre (64), y Final de partida, de Ana Romero (50). En ambos se retrata esa distancia que ha imperado entre los reyes eméritos y también su lejanía con la sociedad española.

Finalmente se tomó la decisión esperada y el rey, muy demacrado y debilitado, cedía el trono a su hijo Felipe en junio de 2014. Se terminaba de esta manera, a su vez, el enfrentamiento con la nuera, doña Letizia (43), que había servido también de motor de desgaste de la imagen de la Casa Real.

Felipe VI y Letizia

Cuando nació Frolián, Felipe (48) y Letizia ni siquiera se conocían. Por aquel entonces, el príncipe de Asturias era un joven enamorado de la modelo noruega Eva Sannum (41). Se ha publicado en varias ocasiones que el actual rey llegó a enfrentarse a sus padres para que aceptaran ese noviazgo, una relación que el príncipe incluso mostró en público en la boda de Haakon de Noruega (42) con Mette Marit (42). Pero no pudo ser y en 2001 se anunciaba la separación.

Eva Sanum y Felipe VI cuando eran pareja

Eva Sanum y Felipe VI cuando eran pareja

En la actualidad, con 37 años, Sannum lleva una vida relajada y anónima en Oslo, donde trabaja como publicista en una afamada agencia. Nada que ver con la concentración mental y la exposición mediática bajo la que vive la actual reina.

Nada que ver, tampoco, con la vida que llevaba Letizia Ortiz el año que nació Froilán: aquel mismo año, doña Letizia se casaba con un profesor de su instituto, Alfonso Guerrero, de quien se separó al cabo de un año. Al tiempo, en el año 2000, la entonces periodista se incorporó a TVE donde empezó una carrera televisiva que duró pocos años: en noviembre de 2003 se anunciaba su compromiso con el futuro rey de España. Se acabaron los tres años de periodista.

El 22 de mayo se celebraba la boda y comenzaba una nueva vida sometida al permanente escrutinio público, algo que sufren todas las reinas. Pero en lugar de aceptarlo, doña Letizia sufrió alguna crisis de identidad en los inicios, lo que provocó que la pareja tuviera algún que otro "bache". Su llegada al trono, en 2014, le dio un respiro y le permitió ejercer sus responsabilidad a su manera, lo que ha relajado los problemas y ha facilitado la convivencia en Zarzuela.

La reina Letizia con sus hijas, Leonor y Sofía

La reina Letizia con sus hijas, Leonor y Sofía

En la actualidad, los reyes viven acordes a sus circunstancias, con pocos baches y muchas flores por parte de la ciudadanía. Sus dos hijas, Leonor (10) y Sofía (9), son la principal preocupación de la madre-reina, que sigue manteniendo un hueco para su vida privada.

Infanta Elena y Jaime de Marichalar

La infanta Elena (52) ha sido la primera en muchas cosas. La primera infanta en 86 años en dar a luz en España y la primera hija de rey en activo que se casaba en España desde 1968. Esa histórica boda tuvo lugar en Sevilla en 1995, era la primera de uno de los hijos de los reyes y con ella la familia real abría la puerta a nuevos miembros. Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada (53), hijo de los Condes de Ripalda, se convirtió en el duque de Lugo el día de su boda, un título que pudo ostentar hasta que se hizo efectivo su divorcio con la infanta.

Infanta Elena y Jaime de Marichalar

Infanta Elena y Jaime de Marichalar

El 13 de noviembre de 1993 la Casa Real anunció "el cese temporal de la convivencia matrimonial" de la pareja, algo que podría haber sido ‘temporal’, sí, pero que terminó en divorcio en noviembre de 2009.

Siempre discreta y en segundo plano, la infanta Elena ha visto como sus privilegios se desvanecían por los desmanes de su cuñado. Cuando su hermano llegó al trono, en 2014, se impuso un cortafuegos en torno a Urdangarin que terminó salpicando también a la hermana mayor del rey. Las dos infantas dejaban de formar parte de la Familia Real y se convertían en miembros de la Familia del Rey, con lo que perdían la asignación fija procedente de los presupuestos.

Elogiada por su elegancia y su saber estar, Elena mantiene un perfil bajo con el que ha tenido que representar a su familia en alguna ocasión, como el en funeral de la Duquesa de Alba. Aquel 21 de noviembre de 2014, la representación real en el entierro de Cayetana Fitz-James Stuart fue la de la infanta Elena. Su presencia fue registrada como "actividad institucional" por parte de la Casa Real.

Pero la infanta ya no participa en actos oficiales y poco se la ve en la vida pública española. Además, desde su divorcio, no se ha conocido ninguna relación estable ni de doña Elena ni de Marichalar. Froilán esta muy unido a su padre, sobre todo después de que Marichalar sufriera una isquemia cerebral en 2001 cuyas secuelas todavía arrastra.

Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin

Son, por el momento, quienes se han mostrado siempre más unidos. Pese a los problemas, que en su caso han sido muchos y de gran calado. Cristina de Borbón (51) se casaba con Iñaki Urdangarin (52) en 1997 y desde entonces han superado los baches más graves que se recuerdan en la Familia. Desde supuestas infidelidades hasta un juicio por el que Urdangarin puede terminar encarcelado.

Cristina e Iñaki Urdangarín entrando a los juzgados de Palma de Mallorca

Cristina e Iñaki Urdangarín entrando a los juzgados de Palma de Mallorca

Nadie se hubiera podido imaginar, hace 18 años, que esa pareja de recién casados se iba a sentar en el banquillo de los acusados en uno de los juicios más devastadores sobre corrupción en España. Deportistas y discretos, los Urdangarin vivieron en Barcelona hasta que el Caso Nóos empezó a pasar de rumor a certeza. Entonces, apremiados por el rey Juan Carlos y don Felipe, abandonaron España rumbo a Washington DC, la capital de EEUU, donde vivieron hasta que a raíz de su imputación, la vida de Urdangarin se hizo insostenible en el extranjero.

Barcelona tampoco fue un camino de rosas, así que después de intentar vivir en la capital catalana, el matrimonio 'imputado' puso rumbo a Suiza, donde viven y donde esperan poder seguir viviendo durante mucho tiempo. Sus cuatro hijos se han convertido en su mayor preocupación y, esta familia más que ninguna, viven escapando de los focos.

Los nietos

Fue el primero y sigue siendo el favorito del rey. Gamberro y simpática, Frolián, el más espontáneo, sigue llevando de cabeza a su familia. Apuntaba maneras desde pequeño y seguramente es de lo poco que no ha cambiado en todos estos años. El primo mayor es el primero en gamberradas y el último en notas y comportamiento. Ni sus ingresos en internados de fama internacional han modificado su conducta. Ahora, con la mayoría de edad y una novia que ya ha presentado a la familia, se espera que la formalidad empiece a aparecer.

Lejos de esa actitud divertida esta el hijo mayor de la infanta Cristina. Juan (17), que nació poco después que Froilán, ha sido siempre un niño retraído y tímido a quien más ha pasado factura el periplo judicial de sus padres.

En edad les siguen Victoria Federica de Marichalar (15) y Pablo Urdangarin (15), dos adolescentes en plena ebullición que han vivido las cuitas de sus padres de manera distinta. Victoria es una niña muy apegada a la familia, con una muy buena relación con su abuelo materno (la infanta Elena siempre ha sido la hija favorita, dicen, del rey emérito). En cambio Pablo, como sus hermanos, siempre ha estado en la distancia y es su abuela materna la gran valedora dentro de la familia.

Los nietos de los reyes eméritos en Plama de Mallorca

Los nietos de los reyes eméritos en Plama de Mallorca

Después de Pablo y Victoria está Miguel Urdangarin (14) y le sigue su hermana Irene (11). Irene y Leonor de Borbón (10) son primas de edad casi similar y durante un tiempo fueron íntimas. Pero la distancia ha hecho que las niñas se vean muy poco y esos lazos que las unían sean cada vez más endebles. Sofía de Borbón (9), la más pequeña, es con quien más unida está la futura reina de España.

Porque además, pese a que todos los germanos los nietos se juntan en Mallorca, a petición de la reina emérita, ni Leonor ni Sofía son dadas a la afición deportiva que sí disfrutan los otros primos. Las hijas de los reyes ni siquiera participan en el tradicional curso de vela al que han apuntado a todos los primos cada año desde pequeños.