Cardiología

El corazón también se rompe de felicidad

El mayor registro de pacientes del síndrome de Takotsubo demuestra que esta enfermedad rara también puede desencadenarse por eventos alegres. 

Corazón, amenazado por la risa.

Corazón, amenazado por la risa.

En japonés, el término takotsubo se refiere a una vasija de barro que antiguamente utilizaban los pescadores de la zona para atrapar pulpos en el agua. En medicina, sin embargo, se usa para nombrar un raro síndrome que consiste en el debilitamiento de los músculos del corazón, que provoca que el ventrículo deje de contraerse, de forma que la imagen de esta cámara se asimila a la trampa para pulpos.

Además de ser raro por poco frecuente, la patología es peculiar en sus manifestaciones. La enfermedad se presenta como un episodio coronario agudo, con dolor torácico y cambios en el electrocardiograma, pero las arterias de los pacientes están sanas. Según el director de Investigación Clínica del CNIC, Borja Ibáñez, esto hace que muchos casos pasen desapercibidos al no realizarse un cateterismo y no evaluar, por tanto, este parámetro. "En ese caso, pasan por infartos normales", comenta a EL ESPAÑOL. 

El síndrome de Takotsubo se describió por primera vez en 1990 y tuvieron que pasar más de 10 años para que se consolidara como entidad independiente, cuando se empezaron a diagnosticar casos fuera de Japón. De hecho, fue Ibáñez quien describió en 2004 en la Revista Española de Cardiología una de las primeras series de la enfermedad en no japoneses. 

El papel de las emociones

Otra curiosidad en torno a esta extraña patología es que su aparición no es casual y está asociada a momentos de estrés emocional. De ahí su sobrenombre, la enfermedad de los corazones rotos. Duelo, enfado o miedo harían a los pacientes desarrollar los síntomas que normalmente se atribuyen a un exceso de colesterol. 

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha analizado el mayor registro de pacientes de este síndrome -con pacientes de nueve países, entre los que no está España- y ha descrito un curioso hallazgo: que no sólo los acontecimientos tristes pueden desencadenar la enfermedad, sino también los alegres, aunque en un porcentaje mucho menor de los casos. 

De hecho, de los 1.750 pacientes que forman parte del estudio, publicado en el European Heart Journal, se identificó a 485 que lo sufrieron tras una experiencia emocional importante. De ellos, el 4% (20) habían presentado el síndrome tras un evento estresante pero feliz. Entre los ejemplos que citan: una fiesta de cumpleaños, una boda, una fiesta sorpresa de despedida, la victoria del equipo favorito de rugby o el nacimiento de un nieto. 

Un hallazgo importante

Para Ibáñez, que señala que esta enfermedad supone el 5% de todos los infartos registrados y que no es, por tanto, una rareza en los servicios de cardiología, se trata de un hallazgo "muy robusto" e importante. El cardiólogo señala que este mismo grupo, dirigido por Christian Templin- del Hospital Universitario de Zurich- ya publicó hace un año un interesante trabajo con el mismo registro ,que definió las características más comunes entre los afectados por el síndrome, como que tienden más a ser mujeres y de edad avanzada.

Sin embargo, Ibáñez cree que hay que ser más cauteloso con un hallazgo secundario de la investigación: que la descomprensión del ventrículo izquiérdo se produce en el centro de esta cámara en lugar de en la parte baja. "Hay que seguir investigando", comenta el médico español, que apunta a que también en nuestro país contamos con un registro en el que se analizan los casos producidos en España. "No sé por qué no estamos en el internacional", confiesa.

Este investigador  destaca que aunque no se sabe con seguridad la causa de esta patología, podría estar provocada por una descarga excesiva de adrenalina motivada por estos eventos estresantes -tanto los felices como los tristes-. "Es como si tuviera un efecto tóxico que dejara aturdidas a las células del músculo", explica. Esta teoría explicaría lo que es la mejor noticia en relación a este síndrome: que se resuelve espontáneamente a las cuatro semanas de suceder.

Sin embargo, como destaca el científico del CNIC y médico en la Fundación Jiménez Díaz, el síndrome puede ser mortal porque, aunque no vaya acompañado de arterias obstruidas, puede causar una parada cardiaca. "Por esta razón, los pacientes, quedan ingresados los primeros días", concluye.

Trabajos como el publicado hoy harán sin duda que se avance en el conocimiento de esta patología que, más allá de su curioso sobrenombre, sigue envuelta en misterios.