Ingeniería

Así será el titánico túnel que unirá Copenhague y Hamburgo en menos de tres horas

La próxima gran obra de infraestructura en Europa será el túnel submarino que combina carretera y ferrocarril más largo del mundo.

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Con la firma de contratos por valor de 3.400 millones de euros, Alemania y Dinamarca estarán unidas por un túnel bajo el mar que contará con espacio para tráfico de vehículos y circulación de trenes. Copenhague ha dado su visto bueno, pero aún faltan los permisos de obra alemanes.

El túnel fijará y multiplicará la capacidad del llamado Fehmarn Belt, un sistema de transporte que une ambas orillas hoy en día mediante barcos que salvan el estrecho de Fehmarn. Cuando la megaobra se complete, salvará una distancia de 18 kilómetros bajo el agua y unirá la región de Lolland Falster (Dinamarca) con Schleswig-Holstein (Alemania).

Por comparar, el Eurotúnel bajo el Canal de la Mancha mide algo más de 50 kilómetros, pero sólo está habilitado para trenes. El más largo del mundo, con 53 kilómetros, es el túnel Seikan de Japón, también exclusivamente ferroviario.

Según los contratistas, esta obra acortará el viaje entre las costas alemanas y danesas a sólo 10 minutos en coche y siete en tren, un importante atajo frente al tiempo que se ha de invertir para realizar ese trayecto en ferry (una hora) o dando un rodeo a través de rutas que atraviesan la Península de Jutlandia, un total de 160 kilómetros en coche. Eso sí, su apertura no está prevista para antes de 2027.

Pese a la firma de estos contratos -dos de ellos para la construcción del túnel en sí y un tercero para el acondicionamiento de los accesos- no es aún definitiva: son necesarios aún los permisos de obra en la parte alemana, que ha mostrado algunas preocupaciones medioambientales y en donde existe una cierta oposición local. 

Si bien un túnel es más barato y menos agresivo para el medio ambiente que un puente de esa longitud, ecologistas y conservacionistas alegan desde hace años que la autopista y el recorrido de la vía férrea que cruzará la isla de Fehmarn en Alemania cruzará una reserva natural. También sostienen que la construcción submarina alterará el fondo y agitarán los lodos marinos, con posibles consecuencias para la fauna local, especialmente focas, leones marinos y ballenas.