El exdirector del FBI, Robert Mueller, durante una audiencia del Comité de Inteligencia en 2019

El exdirector del FBI, Robert Mueller, durante una audiencia del Comité de Inteligencia en 2019 Reuters

Estados Unidos

Muere el exdirector del FBI que investigó a Trump por la presunta intrusión rusa en las elecciones de 2016

El presidente estadounidense manifestó alegrarse por el fallecimiento de Robert Mueller, afirmando que ya no podrá hacer daño a gente inocente.

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Nerea Vizoso | Agencias
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Robert Mueller, el exdirector del FBI que lideró la histórica investigación sobre la supuesta intromisión del Gobierno ruso en la campaña del actual presidente de EEUU, Donald Trump, para las presidenciales de 2016, ha fallecido a los 81 años, según informó su familia este sábado.

Sus familiares ya habían informado el año pasado que Mueller había sido diagnosticado con la enfermedad de Parkinson.

"Con profunda tristeza, compartimos la noticia del fallecimiento de Bob anoche", explicó su familia en un comunicado.

El mandatario estadounidense, Donald Trump, tras enterarse de la noticia, ha declarado vía Truth Social que se alegra de la muerte de Mueller incidiendo en que "ya no podrá hacer daño a gente inocente".

"Robert Mueller acaba de fallecer. Bien, me alegro de que haya muerto. ¡Ya no podrá hacer daño a gente inocente!", escribió el líder republicano.

Publicación del presidente de EEUU, Donald Trump, este sábado en Truth Social.

Publicación del presidente de EEUU, Donald Trump, este sábado en Truth Social.

Nacido en Nueva York en 1944, el exdirector del FBI fue el sexto directivo de esta institución entre 2001 y 2013, un cargo al que llegó solo una semana antes de los ataques del 11-S.

Durante su mandato, varios de sus operativos fueron los primeros en denunciar los abusos que se cometieron en las prisiones secretas establecidas por la CIA en diversas partes del mundo tras los actos terroristas de 2001.

En mayo de 2017, fue nombrado fiscal especial por el Departamento de Justicia para investigar a Trump por las supuestas interacciones con una trama rusa para ayudar al republicano a ganar las presidenciales en las que se había impuesto seis meses antes.

Su investigación determinó que Rusia llevó a cabo una amplia campaña de injerencia en 2016, incluida desinformación en redes sociales y hackeo y filtración de correos de políticos demócratas, pero no estableció ninguna conexión conspirativa con la campaña de Trump.