Liam Conejos, el niño de 5 años detenido por el ICE
El infierno de Liam Conejo: un niño de cinco años ha estado 10 días detenido por la ofensiva de Trump contra los inmigrantes
El congresista demócrata Joaquín Castro denuncia la detención ilegal por el ICE de un bebé de dos meses.
Más información: Un juez ordena liberar al niño de cinco años detenido por el ICE y convertido en símbolo de la represión del trumpismo
El pasado 20 de enero, Liam Conejos se convirtió en protagonista de una imagen que dio la vuelta al mundo. Este niño de cinco años, de origen ecuatoriano, pasó a ser un símbolo de la represión del gobierno de Trump contra la inmigración.
Sin ser un caso aislado en la detención de menores, la imagen durante la detención del pequeño conmovió al país y a la comunidad internacional. En ella, Liam aparecía con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila de Spider-Man.
Diez días después de aquel impactante suceso, un juez ordenó la liberación provisional de Liam y de su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, quienes habían permanecido detenidos en el centro de inmigrantes de Dilley, en Texas, mientras se tramitaba su proceso de inmigración.
Aquel día Liam regresaba a casa desde su escuela de preescolar acompañado por su padre, como un día cualquiera. Ambos fueron sorprendidos en la puerta de su vivienda, a la que no llegaron a entrar, por agentes del ICE ataviados con máscaras.
A pesar de que varios adultos presentes se ofrecieron a cuidar de Liam durante el arresto de su padre, los agentes insistieron en que ambos debían ser llevados consigo, rechazando cualquier alternativa.
Vecinos y funcionarios escolares afirman que además de la detención, los agentes federales utilizaron al niño 'como cebo' diciéndole que llamara a la puerta de su casa para que su madre abriera.
Tras el arresto, Liam y su padre fueron trasladados al centro de detención de inmigrantes de Dilley, en Texas, un lugar destinado a familias migrantes bajo custodia federal.
El infierno de Liam
Un centro de detención no es un lugar idílico, y menos aún para un niño de cinco años, como corroboró el congresista demócrata Joaquín Castro, tras una visita al centro penitenciario junto a otros miembros del Congreso.
Durante su visita, Castro se reunió con el pequeño y con su padre, quien declaró que su hijo "no ha sido el mismo" desde que la familia fue detenida y que está preocupado por su bienestar.
El congresista Joaquín Castro junto a Liam Conejo y su padre
Según relató su padre, Liam ha pasado gran parte del tiempo durmiendo, abatido y triste por lo que ha vivido, contó Joaquín Castro en un video difundido en redes sociales.
“Liam has been depressed and sad and wants to get back to his school and his family and his community.”
— The Tennessee Holler (@TheTNHoller) January 31, 2026
Rep. @JoaquinCastrotx on 5-year-old Liam Ramos, grabbed by ICE after being used against his father pic.twitter.com/XuGumPqvSn
"Los niños apenas reciben una hora de educación diaria, que en la práctica funciona más como una guardería improvisada", denunciaba un abogado de inmigración.
El abogado, expulsado del centro por participar en las protestas contra las condiciones, añadió que el trato de los guardias hacia los niños es extremadamente severo. "Generan un ambiente de miedo constante, que convierte cada día en el centro en un verdadero desafío para su bienestar físico y emocional", denunció.
"Agua inutilizable"
El centro de detención de inmigrantes de Dilley, donde fueron trasladados Liam y su padre, se ha convertido en el foco de numerosas protestas. Cerrado en 2024 y reabierto a principios de año por la nueva administración, ha sido objeto de decenas de denuncias por las condiciones en las que mantiene a los migrantes.
"El agua es a menudo inutilizable y la comida llega con insectos, tierra y otros restos que la hacen prácticamente incomible", declaró uno de los migrantes a la Agencia EFE.
A la espera de su regularización
La familia Conejo llegó a Estados Unidos desde Ecuador en 2024, presentándose ante las autoridades fronterizas en Texas para solicitar asilo y buscar protección legal mientras tramitaban su situación migratoria.
El padre, Adrián Alexander Conejo Arias, viajó junto a su esposa, Pamela Ramos, y sus dos hijos, Liam, de cinco años, y su hermano mayor de 12, en busca de mejores oportunidades y una vida más segura, escapando de la inestabilidad económica y laboral que enfrentaban en Ecuador.
El abogado que representa a la familia, Mark Prokosch, confirmó que la familia estaba siguiendo "todos los protocolos establecidos, tramitando su solicitud de asilo, acudiendo a sus audiencias judiciales, y no representaban ningún riesgo de seguridad ni de fuga, y nunca debieron haber sido detenidos".
En su declaración Prokosch afirma que ningún miembro de la unidad familiar tiene antecedentes penales ni criminales, siendo su única intención permanecer en el país mientras se resolvía su caso de asilo.
Las autoridades federales, sin embargo, sostuvieron en documentos judiciales que el permiso migratorio temporal (parole) que permitió la entrada de la familia había expirado en abril de 2025, situando a los Conejo, a ojos de la ley, en una situación migratoria irregular cuando fueron detenidos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) describió además a Adrián Alexander Conejo Arias, padre de Liam, como un inmigrante indocumentado y señaló que él era uno de los principales objetivos de la operación federal que derivó en su arresto.
¿Por qué Liam fue detenido?
Liam estaba a apenas unos pasos de su casa, donde su madre lo esperaba, cuando todo cambió. La separación de su madre en ese momento se convirtió en uno de los puntos más debatidos del caso, porque lo que debería haber sido un simple regreso al hogar terminó en un arresto y un traslado a un centro de detención.
Las autoridades, por medio del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), aseguraron que la mujer se negó a hacerse cargo del niño a pesar de "múltiples intentos" por parte de los agentes para que lo hiciera.
Según esa versión, los oficiales habrían querido que la madre saliera de la casa para asumir la custodia de Liam, pero la situación no se desarrolló así.
Quienes conocen a la familia pintan un cuadro muy distinto. El pastor Sergio Amezcua, que ha estado apoyando a la madre, contó que ella, que además está embarazada y tiene otro hijo adolescente, estaba aterrada por la presencia de los agentes frente a su puerta.
Los vecinos le aconsejaron que no saliera, temiendo que pudiera ser detenida también, y relataron que los agentes intentaron usar al niño para hacerla abrir, una escena que sembró aún más miedo y confusión.
En respuesta, ICE negó que hubiera usado al menor como cebo y defendió la actuación de sus agentes.
Según la agencia, los oficiales cuidaron a Liam durante el proceso, le compraron comida y le pusieron su música favorita para tranquilizarlo, e incluso dijeron que el padre manifestó su deseo de que el niño permaneciera con él cuando fue detenido.
La versión oficial insiste en que se hicieron esfuerzos por reunir a la familia, aunque lo que quedó fue una escena que ha generado indignación y controversia en todo el país.