Vigo Secreto: la muralla de la ciudad, una obra irregular con "alma medieval y cuerpo moderno"
Vigo Secreto: la muralla de la ciudad, una obra irregular con "alma medieval y cuerpo moderno"
Levantada a partir de 1656 por orden de Felipe IV, constituyó los límites de la ciudad durante cerca de 200 años y fue derruida al encontrarse deteriorada, haber perdido su valor militar y, sobre todo, porque impedía la comunicación entre la villa vieja y la nueva ciudad que crecía extramuros
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Durante los últimos años, como si se tratase de avistamientos de fenómenos extraños, se han ido revelando, al son de las obras, restos de la muralla que rodeó Vigo durante aproximadamente dos siglos.
Los últimos, el pasado mes de abril, en las actuaciones previas a la humanización de la calle Laxe. Casi siempre sepultada por hormigón, la muralla ha hecho acto de presencia en el Paseo de Alfonso, Elduayen, en Falperra, en Segunda República, Puerta del Sol y A Laxe desde el año 2009.
De hecho, en el cruce entre Carral y Cánovas del Castillo se ofreció a los paseantes durante un tiempo una "ventana arqueológica", con restos visibles a través de una cristalera, cubierta posteriormente debido a su deterioro.
El reciente hallazgo ha sido "arqueológicamente" de "mucho interés", como explicaba a mediados del mes pasado el alcalde de Vigo, Abel Caballero, ya que permitirá "situar con toda precisión dónde estaba la muralla de defensa de la ciudad" y se podrá llevar a cabo una "cartografía" del antiguo sistema defensivo.
Este afloramiento ha hecho resucitar el interés por un elemento más desconocido de lo que parece para los vigueses como parte de una ciudad que hoy se extiende de manera extensa fuera de los límites que algún día marcó la muralla.
Recreación 3D de la muralla sobre el plano actual de Vigo.
La antigua muralla de Vigo, cuya recreación en 3D se puede consultar en este enlace, fue una fortificación levantada a partir de 1656, en plena Guerra de Restauración portuguesa. Fue Felipe IV el que ordenó su construcción para proteger la villa frente a ataques portugueses, piratas y corsarios; los muros encerraban lo que hoy es el Casco Vello y se integraban con el Castillo de San Sebastián y la fortaleza de O Castro.
Así, se trazaba desde el Castillo de San Sebastián, actual Plaza del Rey, hacia la Puerta del Sol, bajaba por Carral hasta A Laxe, bordeaba en mar hasta O Berbés y, desde allí, volvía a subir hasta San Sebastián. Fuera de esa ciudadela quedaban barrios como Berbés, Falperra, Salgueiral y Areal, zonas de marineros y de progresiva expansión.
Siete puertas
El acceso a la zona intramuros se hacía a través de grandes puertas, siete según los estudios más recientes. Falperra, Berbés, Mar, Laxe, Gamboa, Sol y Pracer eran los nombres de estas puertas, según el Consorcio Casco Vello de Vigo, según su ubicación.
La Porta do Sol, que da nombre al actual kilómetro cero de Vigo y también conocida como do Salgueiral, de la Soledad o de los Tornos, funcionaba como acceso a la zona que enlazaba con el camino de Madrid, en el eje Príncipe-Urzaiz. Comunicando los caminos interiores, y según algunas fuentes, el camino a Tui y Ourense, estaba la Porta do Pracer, en el actual entorno de Segunda República. En el Paseo de Alfonso se encontraba la Porta da Falperra, donde se encontraba el baluarte del mismo nombre y que era la salida hacia Baiona.
Mapa de la muralla, con sus puertas y baluartes.
La Porta da Gamboa, la más conocida por su protagonismo en la Reconquista y por la que accedieron para expulsar a los franceses, tras ser derribada por Carolo y, después, por Cachamuiña; tal y como se reconstruye durante la celebración del 28 de marzo, estaba situada en el cruce entre Carral y Gamboa. Unos metros más abajo se situaba la Porta da Laxe, en el entorno de Cánovas del Castillo, que era la encargada de dar acceso al mar y a la zona portuaria, además de ser una de las últimas partes de la muralla en desaparecer.
La Porta da Ribeira o do Berbés, según las fuentes que se consulten, estaba situada en el principio del actual Berbés y comunicaba la ciudadela con el barrio marinero y el puerto pesquero. Por último, estaría la Porta do Mar, en el área litoral, y que funcionaba como acceso marítimo. De hecho, su existencia y consideración no siempre ha estado clara, de ahí que el número de puertas nombradas a lo largo del tiempo oscilen entre seis y siete.
Progresiva pérdida de sentido
La muralla era defensiva, pero no especialmente perfecta: se levantó con urgencia, adaptada a una topografía difícil y con medios limitados. De hecho, la información que ofrece la web del Concello la describe como una obra irregular, con "alma medieval y cuerpo moderno", con grandes desniveles, muros débiles y carecía de foso. Así, como sistema defensivo no evitó ataques como el de 1719, durante la invasión inglesa, cuando la ciudad fue tomada y saqueada, quedando las defensas de Vigo muy dañadas.
El escaso valor militar, el deterioro y, sobre todo, la dificultad que suponía para la comunicación entre la villa vieja y la nueva ciudad hizo que, en el siglo XIX, fuese perdiendo sentido. En 1861 se solicitó oficialmente que fuese derribada, y fue Isabel II la que autorizó en abril de ese año el derribo de varios tramos, entre Pracer y la batería de A Laxe, y entre Falperra y Berbés. El acta de entrega al Concello se redactó el 6 de junio de 1861 y las obras de demolición empezaron cinco días después.
Vigo en 1895, con los restos del baluarte de A Pedra antes de su demolición.
La muralla quedó destruida casi por completo en 1896 y los últimos tramos fueron desapareciendo con las obras urbanas de finales del siglo XIX, especialmente en la zona de A Laxe y Cánovas del Castillo.
Su derribo permitió abrir nuevas calles, conectar con los barrios extramuros y facilitar el crecimiento del Ensanche y de zonas como Areal, Berbés o Carral.