La fortaleza sufrió daños importantes durante las Revueltas Irmandiñas

La fortaleza sufrió daños importantes durante las Revueltas Irmandiñas Turismo de Ourense

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El pueblo con un castillo medieval del siglo XII próximo a una piscina fluvial sin grandes masificaciones

Una escapada perfecta para disfrutar los últimos días de agosto antes de la vuelta a la rutina

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Galicia guarda muchas fortalezas y torres medievales. Mientras algunas quedaron destruidas casi por completo durante batallas y revueltas históricas, otras lograron perdurar a lo largo del tiempo gracias a sucesivas reformas y modificaciones.

En Galicia hay numerosas fortalezas, aunque algunas pasan desapercibidas. Es el caso del castillo de O Bolo (Ourense), cuyo origen no está del todo claro, aunque se remonta a un periodo situado entre el siglo XII y el XIII.

Uno de los monumentos más importantes de O Bolo

El castillo de O Bolo es uno de los monumentos más emblemáticos e importantes de la zona. Situado en el corazón del municipio, estuvo bajo la propiedad de los Condes de Lemos, quienes dejaron una huella significativa en su historia.

Desafortunadamente, las Revueltas Irmandiñas destruyeron parte de la fortaleza, lo que llevó a su reconstrucción a finales del siglo XVI bajo el patrocinio del conde de Benavente, don Juan de Pimental.

Años después, el castillo entró en una etapa de decadencia, hasta que en 1999 comenzó un ambicioso proceso de rehabilitación. Desde 2001, la fortaleza está abierta al público como museo de carácter interactivo.

La rehabilitación ha permitido recuperar buena parte de su antiguo esplendor y acceder a su majestuosa terraza, desde donde se contemplan unas vistas impresionantes del entorno. Además, su imponente torre, que se eleva unos 20 metros de altura, permite hacerse una idea de la importancia defensiva que tuvo en el pasado.

Una refrescante piscina natural ideal para agosto

Ahora, en verano, la visita al castillo de O Bolo se puede completar con un refrescante chapuzón en la playa fluvial de As Ermidas, un agradable rincón natural situado a orillas del río Bibei, a los pies del histórico santuario del mismo nombre.

La zona de baño cuenta con amplias áreas verdes y, por lo general, no suele estar demasiado concurrida, por lo que resulta perfecta para extender la toalla, relajarse y disfrutar de un día tranquilo en plena naturaleza.

"He estado en muchos ríos, pero este es de los mejores. Agua cristalina, mucho sitio para bañarse y bastante sombra para poner la toalla", cuenta una de las reseñas en Google. Otro usuario agrega: "Un sitio para bañarse y pasar el día en familia".

As Ermidas y Santuario

As Ermidas y Santuario Turismo de Galicia

Muy cerca de esta maravilla de la naturaleza se encuentra el Santuario de As Ermidas, una joya del barroco gallego a la que se dice que iban los ermitaños para huir del mundo.

Los orígenes del templo se remontan a los siglos XIII y XIV, cuando Alonso Mesía de Tovar, obispo de Astorga, ordenó su construcción tras una curación milagrosa a la intercesión de la Virgen. Por aquel entonces, ya existía una pequeña capilla en el valle de As Ermidas.