Aldea (C)Alma, en Sanxenxo.
Así es pasar la mañana en un paraíso de bienestar a 10 minutos de Sanxenxo
Imagina pasar el día en una antigua aldea gallega del siglo XIX reconvertida, con mucho gusto, en un ecohotel boutique con vistas al mar
Aldea (C)Alma abrió sus puertas en Galicia el verano pasado después de recuperar con mucho cariño un pequeño núcleo de construcciones tradicionales. El proyecto, que mantuvo el respeto por la esencia y arquitectura original, dio como resultado una ecoaldea boutique en la que cada elemento - la luz, los materiales, las texturas, los colores… - está dispuesto para influir de manera positiva en el bienestar y crear una experiencia de calma desde que se cruza la entrada.
Aquí hay dos tonalidades que dominan sobre las demás: el verde del propio entorno y el rosa pastel de la decoración, que se integran a la perfección entre la piedra y la madera. El resultado es un espacio que aunque está a pocos minutos de Sanxenxo, parece encontrarse a kilómetros del bullicio de las Rías Baixas.
Hay muchas formas de descubrir Aldea (C)Alma, y una de ellas es llegar bien temprano para dejarse llevar por el desayuno Dous Tempos que sirven en su restaurante As Suculentas.
Restaurante As Suculentas.
Tras probar sus galletas de la felicidad (elaboradas con todo lo necesario para despertarse por la mañana con energía), la propuesta comienza con un buffet ligero pero muy energético compuesto por fruta fresca, repostería dulce y yogures caseros perfectos para completar con una gran variedad de superalimentos: canela de Ceylán, Espirulina, Pysillium, Jengibre... así como su exquisito bee bread o pan de abeja. Después llega el segundo tiempo, con una selección de tostas preparadas al momento y cuyos ingredientes se combinan de forma diferente - y mejor - a lo habitual: huevos, setas, espinacas, salsa holandesa, hortalizas, aguacate, miso, requesón, nueces, trufa y mucho más.
Bee bread.
Ya con el hambre saciada gracias a los productos frescos y de temporada procedentes del propio huerto ecológico de la aldea, llega el momento de decidir si la visita termina ahí o si merece la pena alargarla unas horas más. Una de las posibilidades es reservar el Day Pass y dedicar las siguientes horas a desconectar en Aura Spa, haciendo un pequeño circuito de agua para disfrutar de las tres piscinas (dos exteriores y una interior de agua ozonizada), la sauna, el pediluvio y un par de jacuzzis, uno de ellos con unas vistas hipnóticas al mar.
Zona exterior con jacuzzi y vistas al mar.
Además, la experiencia se puede completar con masajes, rituales de aromaterapia y tratamientos como Hyggee, un ritual capilar que combina el lavado con hierbas y productos naturales con un masaje cervical y craneal. Y si el spa no es suficiente, la oferta experiencial continúa con actividades y talleres relacionados con la naturaleza y el cuidado personal: sesiones de yoga y meditación con sonidos sanadores, aromaterapia o los Baños Onsen, inspirados en la tradición termal japonesa y basados en el contraste entre agua fría y caliente y el uso de aceites esenciales.
Y para quienes descubran que el día les sabe a poco, existe otra posibilidad: quedarse. Cenar en As Suculentas y pasar la noche en alguna de sus diez habitaciones, cada una con una personalidad propia pero todas siguiendo la misma estética de materiales naturales, tonos suaves y espacios pensados para descansar.
Habitación de Aldea (C)Alma.