Familias conciliadoras en Vigo y Pontevedra.
Ingeniería de conciliación en Vigo y Pontevedra ante el cierre de guarderías: "Organizamos a un año vista"
La amplia mayoría de las escuelas infantiles interrumpen su actividad en agosto. Queda apretarse el cinturón para acudir a las privadas que mantienen el servicio este mes o a las ludotecas que atienden menores de tres años. Buscar ayuda externa y jugar, en el caso de los padres, al tetris
También te podría interesar: La UVigo cubre el 90% de las plazas que ofrece para el curso 2026/2027
Julio va llegando a su fin y con él se van las posibilidades de las familias para conciliar un poco mejor, especialmente, en el caso de aquellas con bebés de cero a tres años. Y es que la logística en estos casos es siempre más complicada: Se trata de menores demasiado pequeños para participar en los campamentos de verano, las canguros no convencen a todas las opiniones -ni a todos los bolsillos- y las escuelas infantiles cierran sus puertas durante el mes de agosto.
Toca jugar: A los niños con juguetes y a los padres con el tetris. Muchos tienen que abordar una auténtica ingeniería familiar para salir del paso: Buscar jornadas flexibles propias -e, incluso, de los familiares más allegados para que puedan cubrir huecos-, ayuda externa a la pareja, opciones como ludotecas privadas y vacaciones. En este sentido, eso sí, no todo el mundo cuenta con la posibilidad de coger su período de descanso en agosto y mucho menos hacerlo un mes completo.
Es por lo anterior por lo que el Concello de Vigo explora la posibilidad de ofrecer más opciones en dicho período, siempre y cuando haya la demanda suficiente por parte de los padres -tendría que comunicarse-. No obstante, la amplia mayoría de las escuelas infantiles interrumpirán su actividad el próximo agosto.
El reto de conciliar en el siglo XXI, especialmente en Verano
Alba González y su pareja tienen una niña de 29 meses. Él trabaja como enfermero y ella es ingeniera en Caldas de Reis, por lo que, en este caso también se suma el factor distancia al puesto de trabajo. Lo anterior lleva a Alba a tener que levantarse a horas intempestivas: "Yo tengo 23 días por convenio, pero como la empresa cierra en Navidad no dispongo de todo un mes en agosto", relata. "Este año hemos tenido suerte porque mi pareja ha podido cogerse el mes entero en agosto, pero esto no siempre es así. Al final julio y agosto lo quiere todo el mundo", añade.
La familia de Alba y la de su pareja no son de Vigo, por lo que son ellos mismos los que, sin ayuda de nadie, tienen que organizarse: "Hace 15 días estuvimos con lo del boca-mano-pie (un virus común entre los bebés) y tuvimos que pedirle a mi madre, de favor, que se viniera unos días desde Santiago", cuenta la mamá. "A diario es mi pareja, Víctor, quien despierta a la pequeña, la viste, le da el biberón, y la deja en la escuela. Luego la recojo yo, que tengo horario intensivo, pero me levanto a las cinco de la mañana todos los días para poder llegar a recogerla a las cuatro de la tarde", añade.
Alba y Víctor con su pequeña.
En la misma línea habla Alexandra Vidal, mamá de un pequeño. Aunque, en su caso y en el de su pareja y su hijo, la opción este año ha sido pagar una guardería privada en Pontevedra para este mes de agosto. "No puedo llevarle a su escuela habitual porque cierra. Mi empresa está relacionada con el sector de la hostelería, entonces no me puedo coger vacaciones en verano. Mi novio trabaja en el sector de la construcción, por lo que tampoco puede parar su actividad", expone a Treintayseis.
El hijo de ambos tiene también casi dos años y puede estar en esta guardería temporal un máximo de seis horas. "Nosotros trabajamos más tiempo, entonces hemos tenido que pedirle a mi padre que modifique su horario laboral para que él pueda ir a buscarle", explica Alexandra. "La guardería nos costó el año pasado unos 600 euros y este año calculamos que será más o menos por ahí. Al hacer uso de guardería el resto del año también tengo que justificar que el niño ha cogido vacaciones, porque son máximo 11 meses. Entonces, cuando yo cojo vacaciones el niño descansa de la guardería", anota.
Alexandra ya tiene que planear, a estas alturas, qué hará el próximo verano. Además, su pareja ha tenido que cogerse varios días por adaptación del menor debido al cambio de guardería este mes. "Intentamos organizarnos con mucho tiempo de antelación, casi un año. Conciliar es muy complicado", concluye.
Alexandra con su pareja y su hijo.
Cuatro hijos, el gran desafío logístico
Tamara tiene cuatro hijos, tres de ellos menores de tres años. Debido a un período de reformas, la guardería a la que lleva a sus hijos decidió no abrir en agosto. Por lo anterior, han tenido que recurrir a una ludoteca y guardería que presta servicio en la urbe olívica para la primera quincena de agosto: "Son educadores infantiles, por lo que ahí pueden ir los cuatro niños", expone. "Es de nueve a dos de la tarde y yo entro a las ocho, por ello, es mi marido quien los lleva y yo he pedido salir antes para poder ir a buscarlos", añade.
Entre vacaciones -la tercera semana para el padre y la cuarta, para la madre- y ayuda externa, ambos han intentado solucionar la logística de agosto: "Hablamos de cuatro niños, entonces hemos tenido que contratar a una niñera para que nos pueda echar una mano. Aunque estemos de vacaciones, uno solo es muy complicado", explica. En este extremo, la pareja tiró de contactos debido a los precios, a su juicio, "desorbitados", de algunas plataformas que piden 15 euros por hora para el servicio de canguro.
La primera semana de septiembre todos se irán de vacaciones: "A ver cómo sale la cosa", dice entre risas. "Pero creo que en España la conciliación no es muy real. Las guarderías cierran ahora en agosto y, aunque estén abiertas, solo acogen a los niños que son alumnos en el resto del año. Está muy difícil. Ese es el titular. Pero bueno, sobrevivimos y nos adaptamos, esa es la realidad", concluye.