A Eira, un rescoldo del rural en pleno centro de Vigo: "Somos un barrio abandonado"
A Eira, un rescoldo del rural en pleno centro de Vigo: "Somos un barrio abandonado"
Situado entre García Barbón y la autopista AP-9, a escasos metros del Halo, los vecinos de esta zona se quejan de los fallos de electricidad, la poca atención municipal y la dificultad en los accesos entre calles estrechas y vías mal asfaltadas
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Hay un proverbio español que dice que los árboles no dejan ver el bosque; en las ciudades, muchas veces, son los edificios los que no dejan ver partes escondidas de la urbe. Quien dice escondidas, dice olvidadas. Accesos complicados, ausencia de servicios o lejanía asociada a la velocidad del caminante, que no se percata de lo que tiene a pocos metros.
En Vigo existen todavía rescoldos del rural, postales antiguas que amarillean a pocos metros del asfalto. Una de esas estampas está en pleno centro, encubierta por el Halo, atrapada entre García Barbón y la AP-9, deslucida por los neones de Vialia y tapada por el edificio de la Seguridad Social pegado a la Metalúrgica.
Es el barrio de A Eira, que se localiza entre el camino de Gondosende y la calle Oliveira, en el ámbito de Oliveira de Abaixo,según recoge la publicación municipal Toponimia de Teis. Dentro de un estudio de onomástica de la Real Academia Galega se describe que en la freguesía de Santiago de Vigo, este núcleo de Canadelo constituye "una aldea-isla degradada" y, como Callao, una de las calles de la zona, se entienden como "islotes" dentro de un paisaje urbano.
Vista de Vialia desde A Eira.
Eira, Callao y Canadelo Baixo
Precisamente, la calle Callao es uno de los accesos a este barrio; desde García Barbón, aproximadamente en el número 80, se levantan más de una decena de tramos de escaleras irregulares que dan acceso a la calle. La otra entrada, o salida, es desde Serafín Avendaño, bajo el Halo.
Callao conecta con la calle Eira y también con Canadelo Baixo, tres calles irregulares, que se mezclan entre ellas en ocasiones, donde se presentan casas bajas, algunas ya remozadas. Pero el firme está desgastado, la carretera tiene verdín y las farolas, apresadas en las paredes exteriores de las menudas edificaciones, presentan una imagen antigua.
Escaleras que conectan A Eira con García Barbón.
Desde hace años, los vecinos protestan por estos déficits, zonas sin asfaltar, baches, mala recogida de pluviales, aceras mínimas, problemas de aparcamiento y fallos constantes en el alumbrado.
"Dicen que somos un barrio histórico, pero realmente somos un barrio abandonado", dice uno de los vecinos de la zona. Lleva más de 50 años viviendo allí, desde pequeño, y ha visto como, frente al desarrollo de la zona de García Barbón, A Eira ha seguido olvidada.
Olvido habitual
A Eira.
"Llevo viendo las mismas cuatro colillas desde hace varios en esa carretera, ¿eso qué significa? Que los servicios de limpieza vienen poco por aquí", lamenta, además de añadir que tienen que estar "muy encima" para que atiendan ciertas necesidades.
Con la lluvia que ha caído estas semanas no se producen inundaciones porque "todo va para abajo", al estar sobre una ladera con un amplio desnivel, pero sí que denuncian un problema de las tuberías, que "deberían cambiarlas", porque "se mezclan las aguas fecales, se acumulan y no veas cómo huele por aquí".
"Las farolas, míralas, son de la época de Franco", dice este vecino señalando una de ellas entre risas lacónicas. "Funcionan mal, nos quedamos sin luz, de noche no ves nada para meter la llave en la cerradura", añade. Además, la última vez que llamó, después de repararla "se quedó todo el barrio sin luz".
A Eira.
La vida en A Eira es una sucesión de pequeños fallos, de infinidad de detalles que, acumulados, dificultan el día a día. Por ejemplo, la falta de señalización de dos de las travesías de la calle Callao. "Se repiten números, hemos pedido que pongan placas para diferenciar la primera de la segunda, pero nada", insiste.
"Esto supone un problema con las cartas; los carteros se suelen enterar, pero en casos como Aqualia, por ejemplo, no tanto", explica. Las placas que señalan el resto de calles son, destacan, las "antiguas", lo que para los vecinos ejemplifica ese "olvido" al que están sometidos.
También dos plataneros de gran tamaño en Canadelo, a los que no se poda habitualmente. "Las ramas llegan a las tapas de los contenedores y no puedes abrirlos. Llevan más de 10 años sin podarlos; la última vez dijeron que no les tocaba, que todavía faltaban 4 años", lamentan.
Rótulos de las calles Eira y Callao.
Las escaleras, casi eternas, que conectan García Barbón con Callao son también uno de los puntos más problemáticos. Para la gente mayor o personas cargadas con maletas que tratan de acortar el trayecto hasta Vialia, por desconocimiento del Halo o por la excesiva espera que suponga subir al ascensor, es "una tortura".
"Ya no lo decimos por la gente de aquí, es que estas cosas afectan a todos los vecinos", reivindican, esperando que una de esas escaleras o rampas mecánicas del Vigo Vertical les "toque" algún día.
Desde el año 2022, se han anunciado obras en la zona; un acuerdo del Concello con Adif, para ampliar las aceras y conectar Canadelo de Abaixo con García Barbón aprovechando la antigua traza ferroviaria; o mejoras en el acceso a Callao, completando un itinerario paralelo hasta Isaac Peral.
A Eira.
La obra pendiente es la ampliación de Callao, vinculada a la humanización de Serafín Avendaño con las rampas hacia el Halo, un último tramo que acaba de recibir el ok de Patrimonio. Pero tras el edificio de la Seguridad Social, el camino es todavía de tierra, con baches y charcos de gran tamaño, y la entrada al edificio acordonada.
Los vecinos de A Eira esperan que lo más pronto posible lleguen los planes municipales a la zona, pero dejan claro: "Que una posible humanización no signifique derribo todo".