Presa de Eiras, en Pontevedra.
La provincia de Pontevedra se protege contra la sequía: siete concellos ya han restringido el uso de agua
Baiona, Vigo, Redondela, Pontevedra, A Cañiza, A Guarda y Nigrán han limitado riegos, baldeos, piscinas o duchas públicas durante las últimas tres semanas, mientras la Xunta mantiene la prealerta por escasez moderada en el sistema del Lérez
Información relacionada: Vigo mantiene la prealerta por sequía: "Es la segunda peor situación de la historia para un día como hoy"
La falta de precipitaciones, las altas temperaturas y el incremento del consumo durante el verano han llevado a varios concellos de la provincia de Pontevedra a adoptar medidas para reducir el gasto de agua.
Desde comienzos de julio, al menos Baiona, Vigo, Redondela, Pontevedra, A Cañiza, A Guarda y Nigrán han aprobado restricciones, reducido consumos municipales o realizado llamamientos específicos a la población, con distintos grados de obligatoriedad.
Las medidas más estrictas fueron adoptadas inicialmente por Baiona y Vigo. Baiona publicó el 6 de julio un bando de obligado cumplimiento que prohíbe utilizar agua de la red municipal para regar jardines y huertas, llenar o reponer piscinas, lavar vehículos, baldear espacios exteriores o mantener fuentes ornamentales sin circuito cerrado. También cerró las duchas y lavapiés de las playas.
Un día después, Vigo declaró su propia prealerta y suspendió los baldeos con agua potable, redujo el riego, cerró duchas y fuentes ornamentales y prohibió llenar piscinas y lavar coches fuera de establecimientos autorizados.
Redondela, Nigrán y Pontevedra
Redondela se sumó el 10 de julio con el cierre de duchas y lavapiés en los arenales, la suspensión temporal del baldeo de calles y del uso de agua potable en fuentes ornamentales, además de limitar el riego a lo imprescindible para conservar las plantas.
Este pasado jueves, Nigrán anunció medidas similares: restringirá el riego y el baldeo de espacios públicos, cerrará temporalmente las duchas de las playas y desactivará las instalaciones que no funcionen mediante circuitos cerrados. El embalse de Zamáns, del que depende el municipio, se encontraba al 74%, trece puntos menos que hace un año.
En Pontevedra, las actuaciones se han centrado hasta ahora en reducir el consumo municipal y pedir colaboración a particulares y empresas. El Concello ha limitado el baldeo de calles, que únicamente se reforzará cuando existan problemas de salubridad, y recomienda no emplear agua de la traída para llenar piscinas, lavar coches o regar jardines y fincas.
También ha solicitado a la Xunta que controle o modere la captación industrial de agua del Lérez si el caudal continúa descendiendo.
A Cañiza y A Guarda
Por su parte, A Cañiza aprobó el 16 de julio medidas extraordinarias que incluyen la prohibición de regar huertas y jardines, llenar piscinas, lavar vehículos, baldear calles o realizar usos recreativos y ornamentales con agua de la red municipal.
El Concello ha advertido de que realizará inspecciones y de que los incumplimientos podrán ser sancionados. La situación se vio agravada por el vaciado anómalo de un depósito municipal con capacidad para unos tres millones de litros, un suceso que permanece bajo investigación.
Y en A Guarda, ayer viernes reiteró la necesidad de reducir el consumo de agua de la red municipal "tras la persistencia de registros de consumo muy elevados en las últimas semanas y la previsión de una situación de sequía que se podría agravar en los próximos meses".
Así, el Concello, que sitúa el consumo diario alrededor de los 3,5 millones de litros, "una cifra muy superior a la habitual, ha lanzado un nuevo mensaje a los vecinos y ha prohibido llenar las piscinas particulares y el riego de jardines.
Prealerta de la Xunta
La Xunta mantiene desde el 8 de julio la prealerta por escasez moderada en la unidad territorial del río Lérez y medidas equivalentes en el subsistema de Baiona.
Esta declaración no supone automáticamente prohibiciones municipales, pero obliga a intensificar la vigilancia y recomienda reducir baldeos, riegos, duchas de playa y otros consumos no esenciales.
Los últimos datos sitúan el embalse de O Pontillón do Castro al 83,5%, Eiras al 80,8% y la presa de Caldas al 77,4%, todos ellos claramente por debajo de los niveles registrados hace un año.