La selección española celebrando la Copa del Mundo 2026.

La selección española celebrando la Copa del Mundo 2026. Reuters

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La cobertura perfecta de la final del Mundial usando la IA: ensayo en el Laboratorio del Máster de EL ESPAÑOL

Ignorar la IA en una redacción actual condena a la irrelevancia periodística. Los periodistas que se nieguen a integrar esta herramienta en su flujo de trabajo serán reemplazados por otros compañeros que sepan, no por una máquina, sino por compañeros.

Tercera y última entrega de Alberto Iglesias, responsable del Laboratorio de IA del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y la Universidad Camilo José Cela, cuya cuarta edición, que comenzará el 5 de octubre, reforzará esta formación especializada.

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Las claves

Las claves

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta imprescindible en las redacciones modernas, permitiendo procesar grandes volúmenes de información en tiempo real.

Durante la final del Mundial de Fútbol, diversas herramientas de IA automatizan la recopilación y análisis de datos, la generación de narrativas y la producción audiovisual al instante.

La cobertura periodística se apoya en IA para detectar incidencias en redes sociales, transcribir ruedas de prensa y ofrecer contextos históricos inéditos en segundos.

El uso de la IA libera al periodista de tareas manuales, permitiéndole centrarse en aportar valor humano a la narrativa y en la conexión con la audiencia.

El ecosistema mediático ha cruzado el punto de no retorno: la inteligencia artificial hace tiempo que dejó de ser una herramienta de experimentación para convertirse en parte intrínseca e imprescindible de la operativa que sostiene las redacciones de medio mundo. Al menos, aquellas redacciones que no viven anquilosadas en el pasado y que buscan seguir siendo relevantes en esta nueva era.

Un nuevo escenario en el que el periodista que se niegue a integrar modelos de lenguaje y automatizaciones en su flujo de trabajo no será reemplazado directamente por una máquina, como muchos temen, sino por un periodista que sí sepa orquestar dicha tecnología para multiplicar su profundidad y velocidad de impacto. Y que le permita, además, amplificar sus conocimientos y exclusivas en diferentes canales y con un calado nunca antes visto.

El informe "State of AI in Newsrooms 2025-2026" certifica que el 66% de las iniciativas de inteligencia artificial en medios ya se están construyendo internamente, muy lejos de los proyectos piloto y las pruebas de antaño. En paralelo, las proyecciones del Reuters Institute para este mismo año establecen un consenso claro: el cambio más profundo es que la IA ya asume y ejecuta flujos de trabajo enteros, obligando a redefinir la labor periodística, que no sus principios y valores éticos.

Operar manualmente en un entorno de datos masivos, informaciones en tiempo real procedentes de múltiples fuentes, desinformación por doquier y múltiples plataformas de comunicación es hoy una negligencia de manual. Hacer ese trabajo minucioso de chequear estadísticas, transcribir horas de entrevistas, detectar correlaciones ocultas en presupuestos públicos o adaptar el formato de un contenido para distintos canales son tareas que los algoritmos resuelven en segundos.

Por eso, el redactor que ignora estas capacidades colapsa ante el volumen de información, mientras que el periodista tecnificado reserva su capacidad cognitiva para aquello que la máquina no puede ejecutar: salir a la calle, conseguir exclusivas, escuchar fuentes humanas y facilitar la conexión con la comunidad. El instinto de un buen redactor cobra, por tanto, más valor que nunca... conforme se reduce el protagonismo de otras habilidades del proceso informativo sin valor añadido.

Tecnología en coberturas de máxima audiencia

Ya existen múltiples ejemplos del buen uso de la IA en periodismo de alto impacto. Como hemos explicado en entregas anteriores (como la simulación de la gestión de la alerta sanitaria del hantavirus y la coordinación geopolítica de la guerra en el estrecho de Ormuz), la diferencia entre el ruido y la información contrastada radica en la arquitectura tecnológica empleada.

Esta misma filosofía puede y debe aplicarse a escenarios de consumo masivo y estrés en tiempo real, como la cobertura en vivo de un gran acontecimiento deportivo, como el reciente Mundial de Fútbol ganado por la selección española.

El siguiente ejercicio recrea cómo podría organizarse el despliegue informativo de la final del Mundial de Fútbol, un entorno donde cada segundo genera terabytes de datos estadísticos, reacciones globales en múltiples idiomas e hitos audiovisuales instantáneos. No es ciencia ficción, sino un ecosistema de herramientas actualmente disponibles para una redacción deportiva de élite.

Dramatis Personae:

  • Caso: Final del Mundial de Fútbol con múltiples focos simultáneos (terreno de juego, incidencias en gradas, mercado de atención global).
  • Secciones afectadas: Deportes, Datos, Audiovisual, Redes.
  • Situación: Minuto 100 de la final. Empate en un encuentro con alta tensión y flujo incesante de estadísticas de rendimiento.
  • Herramientas: Opta Data, N8N, Make, WSC Sports, Dataminr, Trint, Gemini, Datawrapper, Claude.

El Laboratorio de Inteligencia Artificial aplicada al Periodismo, una iniciativa pionera impulsada por el creador y director del Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y la Universidad Camilo José Cela, Miguel Ángel Mellado, incorpora simulaciones de situaciones como ésta para que los alumnos puedan adentrarse en el uso de la IA en contextos reales de máxima urgencia.

La Inteligencia Artificial aplicada al Periodismo, junto con el uso profesional de las redes sociales, ocupan el módulo 2 de este máster, con alrededor de 50 horas específicas en el campus universitario del Paseo de la Castellana, en Madrid.

IA sobre el césped

Son las 23:40 horas y el marcador refleja un empate, ya en la segunda parte de la prórroga. En la mesa de Datos y Deportes, la antigua figura del periodista contando pases y recuperaciones ha desaparecido. Los sistemas de producción automatizada procesan cada evento en tiempo real; infraestructuras públicas como Opta analizan el partido instantáneamente mediante múltiples cámaras y sensores que capturan posiciones, goles y faltas.

Desde la redacción, y a través de flujos automatizados con N8N o Make, esta avalancha de telemetría pura entra directamente en los ordenadores de los periodistas. Gemini o Claude ingieren esta señal de datos estructurados para redactar, en segundos, los bloques contextuales y estadísticos de la cobertura en directo. El redactor no pierde tiempo tecleando los porcentajes de posesión; simplemente aprueba y pule la narrativa que el modelo genera al cruzar el rendimiento actual con el histórico del torneo.

De repente, un incidente confuso paraliza el juego. Una escaramuza en un fondo del estadio que las cámaras de televisión oficiales evitan mostrar. En ese instante, Dataminr detecta un pico anómalo de menciones geolocalizadas y vídeos borrosos subidos por los aficionados desde la grada en diferentes redes sociales.

No hay señal oficial de TV y muchas dudas sobre si será cierto el incidente o no, pero el periodista de mesa tiene la alerta antes de que el árbitro reanude el partido. Así es cómo se aísla el ruido y se comienza a construir la historia paralela de crónica de color sobre lo que ha rodeado al encuentro.

El valor humano reside en la narrativa

Simultáneamente, la mesa audiovisual no pierde tiempo cortando y exportando clips de la jugada anterior. Herramientas especializadas como WSC Sports u OpusClip utilizan reconocimiento visual y de audio para identificar los hitos clave, empaquetar los resúmenes automáticamente y distribuirlos a múltiples plataformas (desde la cobertura en directo del periódico hasta sus redes sociales) bajo parámetros predefinidos. Sus algoritmos, además, permiten jerarquizar los eventos más importantes, reduciendo la producción audiovisual de horas a minutos y, mediante herramientas como ElevenLabs, incluso generando comentarios de audio automáticos basados en IA generativa para enriquecer los clips.

Cuando el partido termina y comienzan las ruedas de prensa en tres idiomas distintos, Trint se encarga de la transcripción y traducción multilingüe en el acto. Mientras tanto, un cuaderno personalizado en NotebookLM ha cruzado el resultado final con más de 80 años de hemeroteca mundialista para ofrecer al cronista principal cinco ángulos históricos inéditos.

Al final del evento, la inteligencia artificial ha actuado como el sistema circulatorio que bombea los datos, limpia el ruido y ensambla las piezas del directo. Sin embargo, la crónica definitiva, la que explicará la emoción de todo un país al ganar la segunda estrella, el peso táctico del entrenador y la trascendencia social de la victoria, llevará la firma inconfundible de un periodista que, liberado de la tiranía del trabajo manual, ha podido dedicarse íntegramente a pensar.