Juan Manuel Martínez, agricultor.

Juan Manuel Martínez, agricultor. Youtube

Sociedad

Juan, agricultor en un pueblo de España: "Me compré mi primera finca con 25 años y a los 33 dejé el trabajo en la empresa"

Durante 13 años compaginó un empleo en una imprenta con el campo hasta ahorrar lo suficiente para dedicarse a la agricultura.

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Las claves

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Juan Manuel Martínez, agricultor valenciano, tenía claro desde joven que quería dedicarse al campo.

Trabajó durante 13 años como impresor en Valencia, compaginando ese empleo con labores agrícolas familiares para ahorrar.

Con 25 años compró su primera finca gracias a su estrategia de ahorro y reinversión en tierras.

A los 33 años dejó su empleo estable para dedicarse por completo a la agricultura, convirtiendo su vocación en proyecto de vida.

Juan Manuel Martínez siempre tuvo claro que su futuro estaba en el campo.

Especializado en el cultivo de cítricos y algarrobos, este agricultor valenciano convirtió la agricultura en un objetivo de vida desde la adolescencia, aunque antes de poder dedicarse plenamente a ella tuvo que recorrer un largo camino.

Durante 13 años trabajó como impresor en una empresa de artes gráficas vinculada a un periódico de Valencia, un empleo que compaginó con las labores agrícolas junto a su padre para aumentar sus ingresos.

Todo ese esfuerzo tenía un único objetivo: ahorrar cada euro posible para comprar tierras y construir su propio proyecto. Así lo ha contado en una entrevista en el canal de YouTube del creador de contenido Salva (@CultivayEmprende).

Su vocación nació muy pronto. "Yo lo tenía claro desde el primer día que me salí de la escuela con 14 años", recuerda, convencido de que acabaría dedicándose a la agricultura.

Sin embargo, antes de dar ese paso aceptó un empleo fijo que mantuvo durante más de una década. "Estuve allí 13 años, desde los 20 años hasta los 33 años, haciendo siempre el trayecto Pedralba - Valencia, iba y venía", explica sobre aquella etapa.

Lejos de ser un trabajo cómodo, asegura que aquellas jornadas le enseñaron el verdadero significado del esfuerzo. "Allí aprendí que tú entrabas a una hora y no salías hasta que terminabas", afirma.

De esa etapa conserva recuerdos de una exigencia extrema. "Incluso hemos estado 42 horas seguidas sin salir de ahí", rememora.

A ello, por si no fuera suficiente, se sumaban jornadas maratonianas: "Trabajaba 18 horas seguidas, me iba a casa, hacía cinco horas de viaje y luego volvía para otras 18 horas. He llegado a trabajar hasta 12 horas un domingo".

Aquellos años le hicieron descubrir una dureza distinta a la que conocía en el campo. "Yo conocía la dureza de la tierra, pero no conocía la dureza de las horas en una empresa", reconoce.

Aun así, nunca perdió de vista su objetivo. Para aumentar sus ingresos, compatibilizaba el empleo con el trabajo agrícola familiar. "Cambiaba los horarios en el periódico, trabajaba de noche allí y cuando venía iba a cortar naranjas con mi padre", relata.

Ese ritmo de vida apenas le dejaba tiempo para descansar: "Cortábamos naranjas de día, me iba a dormir, que dormía muy poquito, e iba a trabajar toda la noche porque ese dinero también era un extra".

El sacrificio, sin embargo, tenía un propósito muy claro. "Yo lo que trabajaba de horas extras lo iba ahorrando y me compraba fincas", explica.

Su filosofía siempre fue priorizar la inversión frente al consumo. "Yo tenía dinero, me pude haber comprado un coche bueno y opté por aguantar con el viejo e ir comprando tierra, porque prefería no pasarlo bien a corto plazo para poder pasarlo bien a largo plazo", asegura.

Gracias a esa estrategia, logró un primer hito: "Con 25 años conseguí comprarme mi primera finca".

Aun así, el gran salto llegó unos años después. "Con 32 años lo pensé, pero a los 33 años dejé mi trabajo en la empresa y eso fue una gran decisión", recuerda.

Todo aquello no fue fácil y muchos cuestionaron su elección: "¿Quién se va de una empresa que cobras 14 pagas con un sueldo fijo para irte a la huerta?".

Sin embargo, con el paso del tiempo no tiene dudas sobre aquella decisión: "Eso fue de las mejores decisiones que he tomado en la vida".

Hoy, su trayectoria refleja cómo años de esfuerzo, ahorro y constancia terminaron convirtiendo una vocación adolescente en un proyecto de vida.