Ioana Paraschiv y Iulia Malioukis.
Ioana Paraschiv y Iulia Malioukis, empresarias: "La obtención de financiación sigue siendo todo un reto"
Las fundadoras de esta firma de belleza han explicado en conversación con EL ESPAÑOL cómo nació la marca española de beauty tech.
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El mercado de la tecnología aplicada al cuidado de la piel vive uno de sus momentos de mayor expansión.
Cada vez son más los consumidores que incorporan dispositivos inspirados en los tratamientos profesionales a su rutina diaria. En este contexto, la fototerapia LED se ha consolidado como una de las tendencias con mayor proyección dentro del sector de la belleza.
Es precisamente en este escenario donde nace CelluVIV, una marca española de beauty tech fundada por Ioana Paraschiv e Iulia Malioukis, dos emprendedoras que buscan acercar esta tecnología al ámbito doméstico a través de una propuesta basada en la evidencia científica y el concepto de longevidad de la piel.
En una entrevista concedida a EL ESPAÑOL, las fundadoras explican que la idea surgió de una necesidad que ambas experimentaron en primera persona.
Interesadas desde hace años por la longevidad, el biohacking y el cuidado de la piel respaldado por la ciencia, comenzaron a buscar soluciones no invasivas para combatir los primeros signos del envejecimiento. Fue entonces cuando descubrieron la terapia con luz LED, utilizada desde hace años en clínicas estéticas y tratamientos regenerativos.
"Tras experimentar los resultados en primera persona, nos entusiasmó la idea de que otras personas como nosotras pudieran beneficiarse de ella en la intimidad de sus hogares", explican a EL ESPAÑOL.
Como madres y profesionales, aseguran que uno de los aspectos que más les convenció fue la posibilidad de integrar el tratamiento en el día a día con sesiones de apenas diez minutos. Esa experiencia personal terminó convirtiéndose en el punto de partida de CelluVIV.
"Nos encantó lo fácil que resultaba integrarla en la vida cotidiana, con solo 10 minutos por sesión"
Ioana Paraschiv y Iulia Malioukis, fundadoras de CelluVIV
Sin embargo, sacar adelante una empresa de tecnología aplicada a la belleza ha supuesto mucho más que desarrollar un producto. Durante estos primeros meses, reconocen que han tenido que enfrentarse simultáneamente al desarrollo tecnológico, la regulación, el diseño, el marketing y la construcción de una marca desde cero.
Ese proceso también ha estado condicionado por una realidad compartida por muchas empresas emergentes del sector: la dificultad para acceder a financiación.
"La obtención de financiación sigue siendo un reto para muchas startups en Europa, especialmente en el sector de la tecnología aplicada a la belleza, y CelluVIV no es una excepción", reconocen.
De hecho, por el momento, las fundadoras han optado por no recurrir a inversión externa para conservar el control del proyecto y desarrollar la compañía según su propia visión. "Nuestra mayor inversión ha sido nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro compromiso", aseguran.
Pese a contar con unos objetivos financieros que califican de "ambiciosos", las empresarias prefieren no concretar previsiones de facturación para este primer ejercicio.
Su prioridad, explican, pasa por construir una comunidad de clientes, establecer relaciones con distribuidores y abrirse paso en canales profesionales como las clínicas. A medio plazo, el objetivo es ampliar la presencia de CelluVIV en Europa y formar un equipo que acompañe el crecimiento de la compañía.
Ioana Paraschiv y Iulia Malioukis.
En paralelo, las emprendedoras sostienen que el auge de la fototerapia LED también ha generado un problema: la enorme cantidad de dispositivos disponibles y la dificultad para que el consumidor distinga cuáles cuentan realmente con respaldo científico.
Por ello, explican que todas las decisiones de diseño se han tomado priorizando la evidencia científica frente al marketing. El dispositivo incorpora cuatro longitudes de onda —roja, infrarroja cercana, azul y amarilla— que, según las fundadoras, han sido seleccionadas por la evidencia clínica disponible.
Según detallan, la combinación responde a la intención de ofrecer un tratamiento más completo. Mientras la luz azul está orientada a reducir las imperfecciones y calmar la inflamación, la amarilla favorece la regeneración cutánea y ayuda a disminuir el enrojecimiento.
Además, la luz infrarroja cercana permite alcanzar tejidos más profundos del rostro, mientras que la luz roja continúa siendo una de las más estudiadas por sus efectos sobre la firmeza y el aspecto general de la piel.
La apuesta de CelluVIV no termina en la máscara LED. La compañía prevé ampliar este otoño su catálogo con VISOMA Light Activated Skincare by CelluVIV, una línea cosmética desarrollada en España junto a un laboratorio especializado y concebida para actuar en sinergia con la fototerapia LED.
El sistema incluirá un limpiador, dos sérums específicos y dos cremas formuladas para preparar la piel antes del tratamiento y prolongar posteriormente sus beneficios.
"La longevidad de la piel consiste en aceptar el envejecimiento y asumir la responsabilidad de cómo envejecemos"
Ioana Paraschiv y Iulia Malioukis, fundadoras de CelluVIV
Detrás de esta propuesta se encuentra un concepto que ambas consideran fundamental: la longevidad de la piel. Lejos de asociarlo únicamente a retrasar la aparición de arrugas, defienden que se trata de preservar la capacidad de la piel para mantenerse sana, elástica y con capacidad de regeneración a lo largo del tiempo.
A su juicio, factores como el descanso, la alimentación, la actividad física, el control del estrés o la protección frente al sol siguen siendo determinantes, mientras que tecnologías como la fototerapia LED deben entenderse como un complemento dentro de un estilo de vida saludable.