Un recolector de uvas durante las labores de vendimia.

Un recolector de uvas durante las labores de vendimia. Archivo

Sociedad

Francia busca trabajadores del campo: sueldos de 2.150 euros, alojamiento y transporte pagados y jornadas de 35 horas

Entre 12.000 y 15.000 españoles viajarán este año al país vecino atraídos por unas mejores condiciones laborales.

Más información: Emanuele, fontanero italiano en España: "Hoy he trabajado 12 horas y he facturado 2.540 euros por una única factura"

Publicada
Las claves

Las claves

Francia ofrece empleos en la vendimia con sueldos de hasta 2.150 euros, alojamiento y transporte incluidos.

El salario mínimo en Francia es de 12,32 euros por hora y la jornada semanal es de 35 horas, con recargos por horas extra.

Entre 12.000 y 15.000 españoles cruzarán la frontera para trabajar en la campaña francesa, atraídos por mejores condiciones laborales.

En España, los salarios y la estabilidad en el campo siguen siendo menores, lo que reduce el interés por la vendimia local.

La vendimia es uno de los momentos de mayor actividad para el campo europeo y, cada verano, miles de temporeros hacen las maletas para trabajar durante unas semanas en la recogida de la uva.

Aunque las condiciones laborales en España han mejorado en los últimos años gracias al incremento del salario mínimo, Francia sigue manteniendo una importante ventaja económica que continúa atrayendo a trabajadores españoles.

Los sindicatos calculan que entre 12.000 y 15.000 personas cruzarán la frontera este año para participar en la campaña francesa, atraídas por salarios más elevados, jornadas más reducidas y unas condiciones laborales difíciles de igualar.

Pese a que el número de desplazamientos ha descendido progresivamente debido a la mecanización de la recogida y a la reducción de la producción, Francia continúa siendo un destino preferente para los vendimiadores españoles.

La principal razón está en el salario. Mientras que en España la mayoría de las zonas vitivinícolas pagan conforme al salario mínimo interprofesional, lo que equivale a 8,90 euros brutos por hora, en Francia el salario mínimo alcanza los 12,32 euros por hora.

Sin contar las horas extraordinarias, un trabajador puede percibir alrededor de 2.150 euros mensuales. Una remuneración que, en palabras del secretario del sector agroalimentario de UGT, Javier Velasco, "es casi el doble del salario mínimo español".

La diferencia aumenta todavía más si se tiene en cuenta la regulación de la jornada laboral.

En Francia la semana completa es de 35 horas, frente a las 40 de España, de modo que las horas trabajadas entre la 36 y la 43 se remuneran con un incremento del 25%, mientras que las que superan ese límite reciben un recargo del 50%.

A ello se suma otra ventaja económica importante: el empresario asume el coste del alojamiento y del transporte, por lo que prácticamente todo el salario acaba convirtiéndose en ahorro para el trabajador.

Según el representante de CC.OO. para el sector agrario, Vicente Jiménez, "el dinero que se traen contante y sonante en esos 19 o 20 días son unos 2.000 euros, algo que no ganan en una vendimia local".

Jiménez considera que esta diferencia responde, en gran medida, a que el salario mínimo francés "siempre ha sido mucho más alto", mientras que en España "lo tenías en 600", pese a la mejora experimentada durante la última década.

También lamenta que la "capacidad de movilización y reivindicación" del sector agrario haya ido "decayendo" y denuncia que en España "todavía se encuentran trabajadores desregularizados" en el campo, personas "muy vulnerables" que aceptan trabajar por "lo que les pongan en la mesa".

El representante sindical añade que el interés por la vendimia española también se ha reducido por la menor estabilidad del empleo, el acortamiento de las campañas debido al cambio climático y la "dificultad para encontrar alojamientos" para quienes se desplazan entre comunidades autónomas.

En este contexto, CC.OO. considera que la regularización migratoria impulsada por el Gobierno puede contribuir a cubrir parte de la demanda de mano de obra, ya que los nuevos trabajadores regularizados acudirán allí donde haya empleo y, recuerda Jiménez, "en el campo hay trabajo".