Verónica Sánchez y Jana Victoria.
Verónica Sánchez y Jana Victoria (43 y 39 años), empresarias: "El mayor reto es vivir con incertidumbre"
Las creadoras de Oh Mami Blue presentan Casa Bargallo, un proyecto de rehabilitación de un antiguo casino de 1930.
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Verónica Sánchez y Jana Victoria, la pareja detrás del fenómeno Oh Mami Blue, llevan más de una década haciendo de su rutina un punto de encuentro para miles de personas.
Ahora, esa comunidad que las vio crecer en el entorno digital se dispone a acompañarlas en su siguiente capítulo: su salto al mundo empresarial.
Su nueva aventura se llama Casa Bargallo: la rehabilitación de un icónico casino de los años 30. Hoy, las creadoras de Oh Mami Blue se sientan con EL ESPAÑOL para hablar de su proyecto más ambicioso hasta la fecha.
"Cada decisión puede afectar a los plazos, al presupuesto y al resto del proyecto"
Jana y Verónica, fundadoras de Casa Bargallo
Aunque Casa Bargallo representa una nueva etapa, esta iniciativa no puede entenderse sin el recorrido previo de Verónica Sánchez y Jana Victoria. Mucho antes de embarcarse en la rehabilitación del antiguo casino, ambas habían construido una comunidad en redes sociales basada en la cercanía y la autenticidad.
"Éramos una familia viviendo su vida y contándola desde la honestidad", recuerdan.
Con el tiempo comprendieron el alcance que podía tener esa visibilidad. De hecho, hoy una de sus mayores satisfacciones es recibir mensajes de personas que comenzaron a seguirlas siendo muy jóvenes y que ahora les muestran las familias que ellas mismas han construido.
Mantener esa conexión durante tantos años, aseguran, solo ha sido posible permaneciendo fieles a quienes son. Nunca han querido convertirse en personajes ni mostrar una realidad alejada de la suya. Al contrario, han procurado que todo lo que comparten esté alineado con sus valores.
Verónica Sánchez y Jana Victoria.
Ese modo de entender la comunicación también está presente en Casa Bargallo. La idea surgió, cuentan, de una mezcla de intuición, amor por los espacios con historia y una dosis de inconsciencia que consideran necesaria para emprender un proyecto de semejante envergadura.
"Siempre nos han atraído las casas que conservan memoria", añaden. Al descubrir el antiguo casino no vieron únicamente un edificio que necesitaba una rehabilitación, sino un lugar lleno de posibilidades.
Verónica Sánchez y Jana Victoria.
Su propósito era devolverle la vida respetando su identidad y convertirlo en un espacio donde otras personas puedan celebrar encuentros, desarrollar proyectos creativos o simplemente construir nuevos recuerdos.
Sin embargo, reconocen que la rehabilitación está siendo un proceso mucho más complejo de lo que imaginaron. "El mayor reto está siendo convivir con la incertidumbre", apuntan.
"No queremos dejar de ser quienes somos para convertirnos en empresarias"
Jana y Verónica, fundadoras de Casa Bargallo
Compaginar una empresa con la vida familiar es otro de los grandes desafíos. Verónica y Jana reconocen con sinceridad que no siempre consiguen separar ambos ámbitos y que muchas conversaciones cotidianas acaban girando en torno a esta nueva iniciativa.
Aun así, ambas aseguran que intentan establecer límites, repartir responsabilidades y reservar momentos en los que Casa Bargallo quede al margen, convencidas de que la empresa debe estar al servicio de su vida y no al contrario.
La maternidad, reconocen, ha transformado profundamente su forma de emprender.
"Antes podíamos tomar decisiones pensando únicamente en nosotras. Ahora cualquier proyecto tiene que convivir con las necesidades de una familia", apuntan.
Verónica Sánchez y Jana Victoria.
Asimismo, a lo largo de estos años también han tomado conciencia del impacto que ha tenido su visibilidad como una de las familias LGTBI+ con mayor presencia en redes sociales en España.
"Al principio no éramos plenamente conscientes de la responsabilidad. Compartíamos nuestra vida porque era nuestra realidad", reconocen.
Con el paso de los años entendieron que compartir su historia no solo consistía en abrir una ventana a su propia vida, sino también en ayudar a que otras personas encontraran la puerta hacia la suya.
Al fin y al cabo, como ellas mismas defienden, "la visibilidad nunca es neutral".