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David de Diego, arquitecto: “En las olas de calor la regla de oro es evitar que el sol toque el cristal”

El arquitecto contó a EL ESPAÑOL las claves para sobrevivir a las olas de calor en el verano y ahorrar en la factura de la luz.

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Sara Carrasco
Publicada
Las claves

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David de Diego, arquitecto, recomienda evitar que el sol toque el cristal de las ventanas para prevenir el efecto invernadero en el interior de las viviendas durante las olas de calor.

El especialista aconseja ventilar las casas solo por la noche, aprovechando la ventilación cruzada para renovar el aire y enfriar las paredes sin recurrir a sistemas eléctricos.

Mejorar el aislamiento en viviendas antiguas, rellenando cámaras de aire en muros y cambiando ventanas por modelos con control solar, ayuda a mantener el confort térmico sin gasto energético.

En la construcción de nuevas viviendas, el diseño bioclimático y la incorporación de elementos como porches y aleros permiten que la propia estructura proporcione sombra y ventilación eficiente.

Desde el inicio del verano, España se ha visto sometida a unas importantes olas de calor que han llegado a alcanzar los 40 grados en ciertas comunidades autónomas.

Aunque es algo a lo que se enfrentan cada verano, lo cierto es que parece que cada año el sol calienta más, con lo cual los españoles buscan cualquier solución que les permita huir del calor.

Por ello el arquitecto David de Diego, CEO de Arquesta, habló con EL ESPAÑOL sobre las claves para protegerse de la ola de calor sin tener que optar por el aire acondicionado, ventiladores, entre otros; es decir que "con un gasto energético cero".

Sobrevivir a las olas de calor

El arquitecto expresó que el primer enemigo en las olas de calor es el efecto invernadero: "Lo ideal es mantener el calor fuera de casa, parece una obviedad, pero la física juega en nuestra contra si no la entendemos", explicó.

Con esto, señaló que "los rayos infrarrojos del sol atraviesan los vidrios e inciden en los muebles y suelos interiores, calentándolos". Así, el problema con esto es que después este calor "ya no es capaz de atravesar los vidrios de vuelta hacia el exterior", añadió, en vista de que son longitudes de onda distintas.

Esto al final ocasiona que haya un efecto invernadero dentro de la vivienda. Para evitarlo, el arquitecto señaló que "la regla de oro es evitar que el sol toque el cristal", utilizando toldos, persianas, celosías, entre otros.

Las cortinas o los estores no tienen este efecto, ya que "una vez que el rayo de sol ha cruzado el vidrio, el calor ya está dentro", manifestó de Diego.

El segundo punto clave consiste en saber cuándo y cómo ventilar. En este sentido, es importante que cuando entre calor en la vivienda buscar maneras de sacarlo fuera de la misma, para ello se recurre a ventilar para "sustituir el aire caliente por aire más fresco".

"No abriendo las ventanas durante el día, cuando estemos a 40 grados, y dejando que entre el aire de la noche", acotó el arquitecto explicando que es preciso optar por una ventilación cruzada.

"Esto es mucho mejor aún si podemos tener ventilación cruzada; es decir, ventanas en fachadas opuestas que generan una corriente natural", recalcó agregando que con esto "el beneficio es doble: no solo renovamos el aire sino que enfriamos las paredes".

La importancia de ventilar de esta manera es que, en vista de que las fachadas acumulan calor todo el día, "seguirán irradiando calor hacia el interior como si fueran radiadores encendidos".

De esta manera, el experto apuntó otro factor a tener en cuenta y que está directamente relacionado con el ahorro: el aislamiento. Con ello, comentó que "las viviendas antiguas no contaban con las exigencias de aislamiento actuales, pero afortunadamente se pueden mejorar con dos intervenciones clave".

La primera de estas intervenciones, continuó expresando de Diego, es "rellenar las cámaras de aire de los muros existentes con aislantes insuflados como celulosa o lana de roca".

Las cámaras de aire suelen estar ubicadas entre el muro exterior y el tabique interior; su función histórica es crear una barrera y evitar que la temperatura exterior o la humedad entraran en la vivienda.

No obstante, como comentó el arquitecto, para que sean más efectivas, económicas y poco invasivas hay que rellenarlas con aislamiento insuflado.

Por otro lado, añadió que la segunda solución para las viviendas antiguas, es "sustituir las ventanas viejas por carpinterías modernas, con Rotura de Puente Térmico y vidrios bajo emisivos con control solar".

Lo cierto es que, añadió, que este tipo de vidrios filtra los rayos infrarrojos y con esto evitar "el efecto estufa", en el verano, y "el efecto congelador en invierno".

Construir una casa para el calor

"Si tienes la oportunidad de diseñar una casa nueva, el diseño bioclimático y el empleo de estrategias pasivas debe ser un elemento crucial del proyecto, y puedes conseguirlo con soluciones fáciles", señaló el experto.

Asimismo, argumentó que es preciso construir elementos como porches o aleros en el tejado que, al final, consigan que "el propio edificio se dé sombra a sí mismo en el verano, pero dejará entrar la luz y el calor en invierno".

Además de esto, es una clave garantizar que haya ventilación, por ello es preciso "asegurar que todas las estancias principales tengan opción de ventilación cruzada", expuso de Diego.

Finalmente, el arquitecto concluyó que conseguir sobrevivir al calor del verano con acciones pasivas y ahorrando es posible: "Climatizar una casa no es solo cuestión de pulsar el botón del mando a distancia, empieza mucho antes, entendiendo cómo respira y cómo se defiende nuestro propio hogar", concluyó el CEO de Arquesta.