La temperatura ideal está entre los 24 y los 26 grados.

La temperatura ideal está entre los 24 y los 26 grados. Istock

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Los expertos coinciden: "Poner el aire a 19 °C buscando enfriar más rápido solo fuerza el equipo y aumenta el gasto"

Desde Endesa aclaran que el uso incorrecto del aire acondicionado puede incrementar el gasto eléctrico sin ofrecer mejores resultados.

Más información: Es oficial: no se puede poner el aire acondicionado en las fachadas sin este permiso

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Las claves

Las claves

Bajar el aire acondicionado a 19 °C no enfría más rápido, solo fuerza el equipo y aumenta el consumo.

Los expertos recomiendan mantener la temperatura entre 24 y 26 grados para mayor confort y eficiencia.

Programar el aire a temperaturas muy bajas provoca mayor desgaste del aparato y incrementa la factura eléctrica.

El mantenimiento regular, como limpiar los filtros y revisar la programación, mejora el rendimiento y el ahorro.

Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas recurren al aire acondicionado para refrescarse lo antes posible.

Sin embargo, creen que bajar la temperatura es la opción ideal para que la vivienda se enfríe antes, lo que en realidad puede acabar pasando factura tanto al bolsillo como al propio aparato.

Tal y como confirman los especialistas en eficiencia energética de Endesa, esta práctica es errónea y no acelera el proceso de enfriamiento.

Los equipos de aire acondicionado funcionan a una potencia determinada y no enfrían más rápido por seleccionar una temperatura más baja.

Lo que ocurre es que el aparato seguirá trabajando durante más tiempo hasta alcanzar el valor marcado, lo que supone un mayor consumo de energía.

Además del incremento en la factura eléctrica, programar el aire acondicionado a temperaturas excesivamente bajas obliga al sistema a realizar un esfuerzo mayor.

Esto puede provocar un desgaste innecesario de algunos componentes y reducir la eficiencia del equipo con el paso del tiempo.

Los expertos recomiendan mantener la temperatura entre los 24 y los 26 grados durante los meses de verano, ya que este rango suele ofrecer una sensación de confort adecuada sin disparar el consumo energético.

También ayuda a evitar cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior, algo que puede resultar incómodo e incluso afectar al bienestar de algunas personas.

Asimismo, los expertos aclaran que también es importante revisar periódicamente la programación del aparato.

Los horarios y rutinas cambian, y una configuración que era útil hace unas semanas puede dejar de serlo.

Por último, los especialistas recuerdan que el mantenimiento es fundamental. Limpiar los filtros y realizar las revisiones recomendadas permite que el aire acondicionado enfríe mejor y consuma menos energía.

Conocer funciones como el modo noche o el ahorro energético también puede marcar la diferencia, ya que según detallan desde la compañía eléctrica, la clave no está en bajar más la temperatura, sino en utilizar el equipo de forma inteligente y eficiente.