Mario, 22 años, agricultor

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Sociedad

Mario, 23 años, agricultor: "Gano 70 euros al día, unos 1.540 al mes. Pero no encuentro españoles que quieran trabajar"

Cambió sus estudios de robótica por el tractor familiar y ahora intenta reclutar a jóvenes menores de 30 años para su cuadrilla.

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Las claves

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Mario Selo, agricultor de 23 años de Madridejos, gana 70 euros al día y gestiona la explotación familiar de viñas, almendros, olivos y pistachos.

A pesar de ofrecer un salario por encima de la media juvenil, Mario no encuentra jóvenes españoles dispuestos a trabajar en el campo debido a la dureza del oficio.

Solo el 12% de los agricultores en Europa tiene menos de 40 años, y la edad media del sector ha subido hasta los 57 años.

Mario ha utilizado redes sociales como Instagram y TikTok para atraer a jóvenes a la agricultura, convirtiéndose en un referente digital y divulgativo del sector.

Mario Selo no es el típico agricultor. A sus 23 años, este joven natural de Madridejos (Toledo) tenía el futuro asegurado tras graduarse en un grado superior de Mecatrónica Industrial.

Sin embargo, en un giro que pocos de su generación entenderían, decidió colgar la bata y enfundarse las botas de trabajo. Su verdadera pasión no estaba entre engranajes y circuitos, sino en la tierra.

"Estar en el campo es lo que más me ha apasionado siempre. Yo puedo estudiar lo que quiera, pero al final siempre acabas tirando a lo que te gusta", señaló. Hoy gestiona la explotación familiar de viñas, almendros, olivos y pistachos.

Pero su vuelta al campo ha chocado de bruces con una realidad incómoda: el campo español se queda sin manos y, sobre todo, sin relevo generacional.

"En campaña puedes ganar 70 euros al día", explica el joven toledano. Si hacemos las cuentas, esto equivale a unos 1.540 euros al mes (calculando 22 días laborables), una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que el salario medio de los jóvenes españoles de 16 a 24 años roza los 1.372 euros brutos.

La paradoja es evidente, el sueldo está por encima de la media juvenil, la necesidad del personal es urgente, pero los teléfonos no suenan para solicitar empleo.

"En España, encontrar a alguien de menos de 30 años para esto es muy difícil", lamenta Mario. La dureza del oficio, los madrugones, el frío cortante del invierno toledano y el esfuerzo físico continuado actúan como un muro infranqueable para una generación que, mayoritariamente, busca refugio en el sector servicios, la comodidad de las oficinas o frente a una pantalla.

Para las campañas más exigentes, como la de la aceituna, Mario se propuso un reto personal: formar una cuadrilla de "chavales que no pasen de los 25 años".

La misión parecía casi imposible en un continente donde, según un reciente informe de la Comisión Europea, solo el 12% de los agricultores tiene menos de 40 años y la edad media del sector ya ha escalado de manera preocupante hasta los 57 años.

Ante la falta de currículums en papel, Mario tiró de ingenio digital. Comenzó a grabarse en vídeo para enseñar a sus amigos y conocidos, sin ninguna experiencia previa, cómo debían podar los almendros o recolectar los frutos.

Esos videotutoriales caseros, que inicialmente circulaban por grupos privados de WhatsApp, terminaron dando el salto inevitable a las grandes redes sociales.

Jóvenes agricultores en España

Bajo el seudónimo de @agr.selo, y siempre al grito de "¡Muy buenas, chiquetes!", Mario se ha convertido en todo un fenómeno en Instagram y TikTok, donde roza los 10.000 seguidores. Con un estilo cercano, lleno de humor y sin ningún tipo de filtros, muestra la realidad y las complicaciones del sector primario en Castilla-La Mancha.

Su iniciativa no solo tiene un innegable valor divulgativo; de forma inesperada, se ha transformado en su mejor portal de empleo. Gracias a su visibilidad online, ha logrado atraer a algunos jóvenes nacionales para que le ayuden en sus campañas, aunque reconoce con resignación que siguen siendo una minoría absoluta frente a la mano de obra extranjera.

Mario representa la resistencia de un sector que necesita reinventarse para sobrevivir. De sol a sol, este joven toledano demuestra cada día que la agricultura no es solo un duro sacrificio del pasado, sino una oportunidad de futuro y una forma de vida plena. Solo hace falta, como él mismo dice, que los jóvenes se atrevan a ensuciarse las manos.