La luz es algo principal para la felicidad en una vivienda.

La luz es algo principal para la felicidad en una vivienda. iStock

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Los arquitectos coinciden: "Si no se pueden cambiar ventanas, puedes propiciar que entre más luz con espejos"

La luz natural mejora el bienestar y puede potenciarse con pequeños cambios en la decoración y la distribución de los espacios.

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Las claves

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La luz natural es fundamental en el hogar, ya que aporta calma, amplitud, bienestar y beneficios para la salud.

No siempre es posible modificar ventanas o eliminar paredes, pero se pueden usar espejos y superficies reflectantes para multiplicar la claridad.

Los acabados satinados o brillantes en paredes y muebles también ayudan a reflejar la luz y mejorar la luminosidad de los espacios.

La oscuridad no siempre es negativa; ciertos rincones más oscuros pueden ser acogedores y favorecer el descanso, por lo que el equilibrio es clave.

No es casualidad que los espacios bañados por la luz natural sean los más deseados a la hora de decorar o reformar una vivienda.

Y es que una casa luminosa siempre transmite calma, amplitud y bienestar.

Sin embargo, no todos los hogares cuentan con grandes ventanales ni es posible embarcarse en obras para modificar la distribución.

La buena noticia es que existen soluciones sencillas capaces de transformar por completo la sensación de un espacio.

Así lo confirma la arquitecta salvadoreña Alessandra García, fundadora del estudio de diseño de interiores Orsetto Interiors, en Londres, quien tiene claro que la luz es mucho más que un elemento decorativo.

"Es sumamente importante porque somos humanos, vinimos de las cuevas y necesitamos primero sentirnos seguros donde vivimos y también tener una conexión con la naturaleza", aclara García a BBC Mundo.

La experta explica que la falta de luz puede influir incluso en nuestro estado de ánimo, ya que "si estás en un espacio muy pequeño que no tiene luz, ni acceso a vegetación por ejemplo, es probable que eso no te haga sentirte feliz".

Y es que el hogar se ha convertido en el refugio donde pasamos gran parte de nuestro tiempo, por lo que las sensaciones que nos transmite son fundamentales.

Además de hacer que una estancia resulte más agradable, la luz natural también tiene beneficios para la salud.

Ayuda a regular los ritmos circadianos del organismo, responsables del ciclo de sueño y vigilia, así como de diferentes procesos hormonales.

Por eso, García afirma que "la luz es el factor número uno, porque es el origen de la vida".

La experta detalla que cuando una vivienda tiene muchas divisiones o habitaciones pequeñas, una solución habitual es abrir espacios eliminando paredes. Pero no siempre es posible.

En esos casos, los expertos recomiendan sacar partido a los recursos decorativos.

Por lo que "si no es posible hacerlo, o cambiar ventanas, puedes propiciar que entre más luz de otras formas, por ejemplo ocupando espejos o elementos que reflejan la luz", expone García.

Los espejos colocados frente a una ventana o en puntos estratégicos multiplican la claridad y aportan sensación de amplitud.

A ello se suman otros aliados como los acabados satinados o brillantes en paredes y muebles, que "también te ayuda a que la luz se refleje de un objeto a otro y esté en tu entorno".

Eso sí, la oscuridad no siempre es un inconveniente. En todas las casas se necesitan rincones que sean espacios acogedores destinados al descanso.

Pues, llega un momento, en especial "en la noche" que "quieres sentirte protegida y envuelta", por lo que buscas "un espacio un poco más oscuro que aporte esa sensación de protección", apunta la arquitecta.

Es por ello que, "no necesariamente un espacio oscuro tiene que ser negativo, puede ser también algo positivo dependiendo del uso", sin embargo la clave está en el equilibrio.

Así, la experta recalca la importancia de jugar con la luz dependiendo de la estancia, creando según gustos y necesidades el lugar donde pasamos casi las tres cuartas partes más importante del día.