Rescatistas trabajan en los escombros en un edificio colapsado en Caraballeda, La Guaira.

Rescatistas trabajan en los escombros en un edificio colapsado en Caraballeda, La Guaira. Miguel Medina Reuters

Sociedad

Los arquitectos coinciden: “En 1999 ya se insistió en que no se construyeran edificios en zonas de Venezuela”

Un análisis forense ha establecido que parte del colapso de La Guaira tras los terremotos ha sido por ignorar recomendaciones de seguridad.

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Las claves

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Dos terremotos de magnitud 7,1 y 7,5 devastaron Venezuela, dejando más de 1.900 muertos y 10.000 heridos, con La Guaira como la zona más afectada.

Expertos señalan que el colapso de edificios se debe a la ignorancia de advertencias y normativas de construcción establecidas tras la Tragedia de Vargas en 1999.

El informe identifica cuatro omisiones críticas: edificar sobre suelos inestables, relajar el ordenamiento territorial, uso de "piso blando" y mala calidad de materiales e inspección.

La falta de estudios geotécnicos, la construcción en zonas de alto riesgo y la corrosión de materiales agravaron la vulnerabilidad de las estructuras ante los sismos.

El pasado 24 de junio dos fatídicos terremotos de magnitud 7,1 y 7,5 sacudieron Venezuela, afectando sobre todo Caracas y La Guaira. Con más de 1.900 muertos y más de 10.000 heridos, los venezolanos llevan días buscando entre los escombros.

La zona más afectada ha sido La Guaira que ha visto como prácticamente la mitad de sus edificios se derrumbaron en pocos segundos, sobre todo en ciertas zonas como Playa Grande y Puerto Viejo.

A raíz de esto, el arquitecto y urbanista Marcos Jesús Ojeda Jaimes publicó en la Revista Venezolana de Ingeniería Estructural y Ciencias de la Tierra, un análisis técnico y forense evaluando los daños causados por los terremotos en el litoral central de Venezuela, específicamente en La Guaira, señalando que las causas de esta devastación no han sido solo naturales.

¿Por qué se desplomaron los edificios?

El arquitecto y urbanista expresó que la devastación de zonas como Playa Grande y Puerto Viejo no ocurrió solo por la fuerza de la naturaleza sino por una desatención a la memoria institucional y las recomendaciones de mitigación de desastres.

Según lo que denuncia el autor del análisis, las últimas décadas se ignoraron las advertencias y normativas establecidas en 1999 por la Comisión Especial del ingeniero Carlos Genatios tras la Tragedia de Vargas.

Es importante recordar que en 1999 Venezuela vivió otra tragedia: el deslave o Tragedia de Vargas. Este desastre natural se originó de unas fuertes lluvias que llevaron a que se saturasen los suelos por la cantidad de agua y el caudal de agua bajara por pendientes de más de 30 grados trayendo consigo deslizamientos de tierra, roca, árboles y la capa vegetal de las montañas.

Esta tragedia destruyó una importante parte de La Guaira y además, aunque no se cuentan con cifras oficiales, se contabilizaron entre 700 y 30.000 muertos. Así la reconstrucción de la zona quedó en manos del arquitecto Carlos Genatios y otras corporaciones regionales como las gobernaciones y alcaldías.

Más adelante en el año 2005 el gobierno de Hugo Chávez impulsó el Plan Vargas con la idea de reconstruir y recuperar el estado de Vargas. La inversión a dicho proyecto constó de 427 millones de dólares y se construyeron 63 presas, 12 espigones, estructuras turísticas, puentes, entre otros.

Ahora, varios años después, esta reconstrucción demostró ser insuficiente. El informe detalla cuatro omisiones críticas que han llevado al colapso: la construcción sobre suelos inestables, flexibilización negligente del ordenamiento territorial, uso letal del diseño de "Piso Blando" y mala calidad de materiales y deficiente inspección.

Las cuatro omisiones críticas

Como explicó Ojeda Jaimes, muchos de los edificios costeros modernos se levantaron sobre suelos de sedimentos no consolidados y arenas sueltas sin estudios que analicen las características físicas y geotécnicas del subsuelo a nivel de barrio o distrito, también conocido técnicamente como microzonificación sísmica.

La falta de dicho estudio hizo que durante los terremotos estos suelos blandos amplificaran las ondas sísmicas haciendo que el suelo perdiese su firmeza y provocó que los edificios se hundieran, se asentaran de forma desigual o colapsaran desde sus fundaciones.

Por otro lado, las presiones inmobiliarias sumadas a los controles municipales permitieron que se construyeran desarrollos residenciales y turísticos en zonas de "alto riesgo geológico e hidrológico", que debían ser zonas de amortiguación natural.

En otras palabras, en vez de destinar estas zonas exclusivamente a espacios públicos o de recreación, esta acción expuso a edificaciones enteras a la sacudida directa del sismo y a fallas colaterales en terrenos inestables.

Además, a pesar de las advertencias previas a 1999, se siguieron construyendo edificios con la configuración de 'piso blando' o 'planta libre', esto se traduce en que la planta baja se deja abierta para estacionamientos o áreas comunes.

El problema con esto es que la base del edificio, donde se debería sostener, acaba siendo mucho menos rígida en comparación con los pisos superiores del edificio.

Esquema de desplazamiento y falla por 'piso blando'

Esquema de desplazamiento y falla por 'piso blando' Marcos Jesús Ojeda Jaimes Revista Venezolana de Ingeniería y Ciencias de la Tierra

Lo que ocurrió con estos edificios en los terremotos de 2026 fue que las columnas de la planta baja absorbieron toda la fuerza del sismo esto ocasionó deformación o un corte en el material de las mismas, lo cual acabó en un colapso catastrófico tipo 'sándwich' de las estructuras.

Sumando a todo esto, el informe advierte de que la zona del litoral es un ambiente marino y altamente corrosivo, con lo cual, la falta de inspección y presuntos esquemas de corrupción permitieron que se utilizasen materiales que no cumplían con las especificaciones técnicas requeridas en esa zona.

Así, estas estructuras relativamente nuevas que deberían haber aguantado, colapsaron con fragilidad en vista de que el acero de refuerzo había sufrido corrosión prematura por la salinidad y el concreto se había desintegrado.

Finalmente, el arquitecto y urbanista Ojeda Jaimes expuso de la necesidad de ejecutar una auditoría estructural forense urgente en todos los edificios residenciales de 'piso blando' que quedaron en pie en La Guaira. Y advirtió que la mitigación de desastres no consiste únicamente en construir muros de contención, sino respetar el diseño estructural y el ordenamiento urbano.