Imagen de archivo de una mujer trabajando en la construcción.

Imagen de archivo de una mujer trabajando en la construcción. iStock

Sociedad

Carolina, albañila en España, sobre la escasez de mujeres en la obra: "Una peluquera gana 1.000 €, aquí haces 100 € al día"

La profesional señaló cómo la albañilería es una oportunidad laboral real para muchas mujeres así como sus ventajas frente a otros oficios.

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Las claves

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La presencia femenina en la construcción en España alcanza el 11,5%, con más de 166.000 trabajadoras, aunque en oficios tradicionales como albañilería su representación sigue siendo baja.

Carolina, con más de dos décadas en informática, ha cambiado de sector y destaca las oportunidades económicas y de estabilidad laboral en la construcción para las mujeres.

Muchos empleos femeninos en el sector se concentran en áreas administrativas y técnicas, mientras que la presencia de mujeres en trabajos de obra a pie de calle apenas supera el 4%.

Persisten retos como la adaptación de equipos de protección a la morfología femenina y la baja presencia de mujeres en puestos directivos y oficios de campo, aunque la formación se perfila como clave para el cambio.

Según los últimos datos del Observatorio Industrial de la Construcción, la presencia femenina en el sector alcanza máximos históricos. Actualmente, las mujeres representan el 11,5% de las personas afiliadas a la construcción en España, lo que supone más de 166.000 trabajadoras.

Se trata de una cifra récord que confirma una tendencia de crecimiento sostenido durante los últimos años en una actividad tradicionalmente asociada a los hombres. Además, el empleo femenino en este ámbito destaca por su estabilidad.

Más del 93% de las trabajadoras cuenta con contratos indefinidos y alrededor del 76% desarrolla su actividad a jornada completa, unos porcentajes que desmontan la idea de que la construcción ofrece únicamente empleos precarios o temporales.

Sin embargo, detrás de estos avances todavía existen importantes desafíos. Aunque cada vez hay más mujeres en el sector, la mayoría se concentra en puestos administrativos, financieros, de recursos humanos o en profesiones técnicas altamente cualificadas, como la arquitectura o la ingeniería.

De hecho, seis de cada diez mujeres que trabajan en la construcción tienen estudios superiores.

En cambio, su presencia en los oficios tradicionales de obra, como la albañilería, la fontanería, la electricidad o la carpintería, continúa siendo muy reducida y en muchos casos no supera el 4%.

Precisamente por eso, cada vez que una mujer decide abrirse camino en una profesión de obra a pie de calle, su historia adquiere una relevancia especial. Es el caso de Carolina, una profesional que durante más de dos décadas ha trabajado en el sector de la informática y ahora ha decidido reorientar su carrera hacia la construcción.

Su experiencia llega en un momento en el que la construcción afronta un importante problema de relevo generacional. Más de la mitad de los trabajadores del sector en España supera los 45 años y las empresas llevan años alertando de la dificultad para atraer profesionales.

Carolina compartió su experiencia en un vídeo publicado por la cuenta TikTok @Ellaconstruye, donde defendió la necesidad de ampliar las opciones laborales de las mujeres más allá de los empleos tradicionalmente asociados al género femenino.

"Las mujeres, al no tener una profesión definida, suelen mirar hacia trabajos tradicionalmente femeninos como enfermería, peluquería o estética, y nos perdemos otras oportunidades", explica.

La profesional de la construcción también destaca las oportunidades económicas que ofrece el sector: "En el mundo de la construcción, especialmente en zonas costeras, se paga muy bien. No tenemos limitaciones para acceder a estos empleos".

"Una peluquera puede ganar 1.000 euros al mes, mientras que alicatando se puede ganar 100 euros al día", afirma.

Su decisión resulta llamativa porque llega después de una larga trayectoria profesional en otro ámbito. "Llevo 16 años en la misma empresa y 23 años dedicada a este sector", relata sobre su trabajo en informática. No obstante, reconoce que siempre ha mantenido una estrecha relación con la obra.

"A nivel personal, como hobby, he hecho muchas reformas. Me he inscrito en un curso para formarme en toda la parte técnica y poder desarrollar esta actividad de forma profesional", señala.

Carolina también anima a otras mujeres a superar los prejuicios que hay con estos trabajos. "Creo que es fundamental que veamos la construcción como una posibilidad laboral real. Hasta ahora ha estado más ligada al género masculino, pero no tiene que ser así", sostiene.

A su juicio, además, la evolución tecnológica ha cambiado por completo muchas de las tareas que se solían asociar a un gran esfuerzo físico. "Ya no estamos picando piedra. Existen herramientas que facilitan las tareas más duras y no tenemos limitaciones físicas que nos impidan hacerlo", asegura.

No obstante, el sector todavía tiene retos pendientes para consolidar esta transformación.

Uno de los más señalados por las profesionales es la adaptación de los equipos de protección individual, ya que muchas trabajadoras denuncian que botas, arneses, chalecos o guantes siguen diseñados principalmente para el físico masculino.

También persisten problemas relacionados con la conciliación, la retención del talento femenino y la escasa presencia de mujeres en puestos directivos de operaciones de campo.

Carolina cree que la formación puede ser una de las claves para avanzar. "Les animo a que se tecnifiquen y a que aprendan a hacer las cosas correctamente. Incluso quienes ya trabajan alicatando, porque aquí nos enseñan técnicas que, en la práctica, no se aplican bien", explica.

Su historia refleja una realidad cada vez más visible: la construcción empieza a abrir sus puertas a perfiles más diversos. Un cambio que no solo ayuda a cubrir la falta de mano de obra que sufre el sector, también derriba barreras históricas y amplía las oportunidades laborales para las nuevas generaciones.