El albañil Rafa Domínguez.

El albañil Rafa Domínguez.

Sociedad

Rafa, albañil de 75 años: "Ahora para construir te piden de todo, para un piso vendido he tenido que poner paneles solares"

El veterano ex-trabajador de la construcción señaló las grandes diferencias que ha vivido en el sector con el paso de los años.

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Las claves

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Rafa Domínguez, albañil de 75 años, afirma que la burocracia y las exigencias técnicas han transformado profundamente el oficio de la construcción.

Ahora los constructores deben cumplir requisitos como eficiencia energética e instalación de paneles solares, además de dominar nuevas áreas técnicas.

Rafa critica la presión fiscal y la dificultad para emprender en el sector, así como la incertidumbre laboral que obliga a cambiar el modelo de negocio.

Considera que los jóvenes llegan menos preparados al oficio y que comprar una vivienda es mucho más difícil que antes, requiriendo hipotecas a largo plazo.

Rafa Domínguez lleva más de seis décadas trabajando en la construcción. A sus 75 años, este vecino de la sierra de Madrid acumula una experiencia difícil de igualar en un sector que ha cambiado radicalmente desde que comenzó a trabajar siendo apenas un adolescente.

Hoy, después de toda una vida levantando viviendas y gestionando su propia empresa constructora, observa con preocupación cómo la burocracia, las exigencias técnicas y la presión fiscal han transformado por completo el oficio que aprendió.

"Antes no te pedían ni la mitad de las cosas", recuerda en el podcast de Wall Street Wolverine. Así, según sus recuerdos, sus primeros años en la profesión poco tienen que ver con la realidad actual.

"Cuando hizo el abuelo las primeras casas ni planos, un boceto que te hacía el aparejador y ya está, lo llevaba al ayuntamiento y licencia de obra", señalaba. Aquella construcción artesanal, basada en la experiencia y el conocimiento práctico, ha dado paso a un sistema mucho más complejo.

Según explica, las exigencias administrativas han crecido de forma exponencial. "Ahora te piden de todo. Ahora para vender el piso que hemos vendido he tenido que hacer la eficiencia energética, he puesto los paneles solares".

Para él, el constructor actual necesita dominar áreas que hace años ni siquiera formaban parte de su trabajo. "Tienes que entender de todo, de aire acondicionado, de placas solares, de instalaciones, de todo", indicaba.

Su trayectoria comenzó con apenas 13 años ayudando a su abuelo. A los 16 ya era oficial de primera y a los 23 construyó un chalé prácticamente en solitario. En aquella época no existían muchas de las herramientas que hoy se consideran básicas.

Las vigas se transportaban a mano, el hormigón se mezclaba a pala y gran parte del trabajo dependía exclusivamente del esfuerzo físico.

Con el paso del tiempo también tuvo que adaptar su negocio a los cambios normativos y laborales. Durante años mantuvo empleados en plantilla, pero acabó modificando su modelo: "Llegó un momento que dije: la gente fuera, voy a trabajar con tres personas y los hago autónomos porque no había otra manera de sobrevivir".

Según explica, la incertidumbre del sector y los costes derivados de las indemnizaciones hacían inviable mantener una estructura fija. "Se acaba el chalet y luego si no te sale otro, ¿qué haces con la gente?".

Su visión sobre la situación económica tampoco deja lugar a dudas. Rafa se muestra especialmente crítico con la presión fiscal que soportan autónomos y pequeños empresarios. "Los de Hacienda me tienen abrasado", afirma.

A su juicio, emprender se ha convertido en una carrera de obstáculos. "Si alguien quiere emprender le cuesta muchísimo, se lo ponen tan sumamente difícil que es imposible", señala.

También observa una transformación profunda en el mercado laboral. Considera que los jóvenes llegan a los oficios con una mentalidad diferente a la de generaciones anteriores. "Ahora mismo la gente joven no tiene ni idea de nada", asegura.

El veterano albañil recuerda que antes se aprendía trabajando desde edades muy tempranas y que la experiencia se ganaba con años de esfuerzo.

Sobre la vivienda, Rafa se muestra especialmente pesimista. El ex-trabajador considera que si décadas atrás una familia podía comprar una casa tras varios años de trabajo, ahora el caso es más complicado: "Te tienes que hipotecar toda la vida y hasta hipotecas a tus hijos".