La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Europa Press

Sociedad

Entra en vigor: la UE marca las nuevas reglas que prohíben a las empresas de transporte ocultar su contaminación

Bruselas ha puesto en marcha las nuevas normas para unificar el cálculo de las emisiones contaminantes del transporte.

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Las claves

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La Unión Europea ha aprobado un reglamento que obliga a las empresas de transporte a calcular y comunicar sus emisiones siguiendo una metodología única.

La norma adopta la referencia internacional EN ISO 14083:2023 y exige priorizar los datos reales de emisiones obtenidos mediante mediciones directas.

El reglamento afecta a todos los servicios de transporte que comiencen o terminen en territorio comunitario, incluso si parte del trayecto es fuera de la UE.

Bruselas creará bases de datos y herramientas gratuitas para facilitar el cálculo y la transparencia de las emisiones, con un trato específico para pymes.

La Unión Europea ha dado este lunes un paso decisivo en su lucha contra el llamado greenwashing o blanqueo ecológico.

Con la entrada en vigor del Reglamento (UE) 2026/1030, Bruselas establece por primera vez un marco común para calcular y comunicar las emisiones contaminantes asociadas al transporte de mercancías y pasajeros, una medida que pretende acabar con la disparidad de criterios usada hasta ahora por muchas empresas del sector.

La nueva normativa no obliga a todas las compañías a informar sobre su huella de carbono, pero sí introduce una regla clara: aquellas que decidan publicar o utilizar comercialmente datos sobre sus emisiones deberán hacerlo siguiendo una metodología única para toda la UE.

En la práctica, esto significa que ya no será posible presentar cifras de impacto ambiental obtenidas mediante sistemas propios difíciles de comparar o verificar.

La Comisión Europea considera que la ausencia de estándares homogéneos ha sido uno de los principales obstáculos para evaluar el verdadero impacto climático del transporte.

Hasta ahora, dos operadores podían ofrecer datos muy diferentes sobre emisiones para servicios similares simplemente porque utilizaban métodos de cálculo distinto.

Con el nuevo reglamento, Bruselas busca que empresas, clientes y administraciones hablen el mismo 'lenguaje'.

La norma afecta a transportistas, operadores logísticos, organizadores de transporte, gestores de infraestructuras, desarrolladores de herramientas de cálculo y organismos de verificación.

Además, su ámbito de aplicación abarca todos los servicios de transporte que comiencen o terminen en territorio comunitario, incluso cuando parte del trayecto se realice fuera de la Unión Europea.

Uno de los aspectos más relevantes es la adopción oficial de la norma internacional EN ISO 14083:2023 como referencia obligatoria para calcular las emisiones.

El sistema no se limita al combustible consumido por un vehículo durante un trayecto.

También incorpora el denominado enfoque "del pozo a la rueda" (Well-to-Wheel), que incluye las emisiones generadas durante la producción, transformación y suministro de la energía utilizada.

La legislación también establece una clara prioridad por los datos reales. Las empresas deberán utilizar, siempre que sea posible, información primaria obtenida mediante mediciones directas de sus operaciones.

Solo en determinados casos podrán recurrir a valores estimados o factores de emisión genéricos.

Para facilitar el cumplimiento de estas obligaciones, Bruselas desarrollará durante los próximos años una amplia infraestructura digital.

Entre otras medidas, la Comisión Europea creará dos grandes bases de datos públicas y gratuitas que reunirán factores de emisión y parámetros técnicos comunes para todos los modos de transporte.

Asimismo, pondrá a disposición de las empresas una herramienta de cálculo simplificada y gratuita especialmente pensada para las pequeñas y medianas empresas.

Precisamente las pymes contarán con un tratamiento específico. Aunque podrán usar el sistema de forma voluntaria, quedarán exentas de la obligación de someter sus datos a verificaciones externas obligatorias, una medida destinada a evitar costes administrativos excesivos.

La transparencia será otro de los pilares del nuevo modelo.

Las empresas que calculen sus emisiones conforme al reglamento deberán indicarlo expresamente mediante una declaración oficial y publicar indicadores comparables, como la cantidad total de dióxido de carbono equivalente emitida o las emisiones por pasajero-kilómetro y tonelada-kilómetro.

Aunque la norma entra oficialmente en vigor este 1 de junio de 2026, su aplicación general no llegará hasta el 2 de diciembre de 2030.

Hasta entonces, la Unión Europea utilizará este periodo para desarrollar las bases de datos, herramientas y procedimientos técnicos necesarios para poner en marcha un sistema que aspira a convertir la transparencia climática en una obligación difícil de esquivar.