Imagen de un conductor limpiando su coche.

Imagen de un conductor limpiando su coche. iStock

Sociedad

En vigor: la Ley de Tráfico y Seguridad Vial prohíbe lavar los coches en la calle y puede llevar a multas de hasta 3.000 €

La normativa prohíbe arrojar o depositar en la vía pública objetos o materias que puedan deteriorar la vía o entorpecer la circulación.

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Las claves

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La Ley de Tráfico y Seguridad Vial prohíbe lavar vehículos en la vía pública, con multas que pueden llegar hasta los 3.000 euros.

La sanción se fundamenta tanto en la normativa estatal de seguridad vial como en ordenanzas municipales de limpieza y protección ambiental.

Lavar el coche en la calle puede provocar contaminación y riesgos para la seguridad vial debido a residuos como aceites y grasas que llegan al asfalto y al alcantarillado.

Las administraciones recomiendan usar centros de lavado autorizados, que cuentan con sistemas de tratamiento de residuos adecuados.

Lavar el coche frente a una casa con una manguera, un cubo de agua y algo de jabón ha sido durante años una práctica habitual en muchas ciudades y pueblos de España.

Sin embargo, lo que para algunos conductores sigue siendo una costumbre inocente puede acabar convirtiéndose en una sanción económica importante.

Precisamente los conductores, en función de su residencia, pueden llegar a ver multas que van desde los 30 euros hasta 3.000 cuando esta actividad se realiza en la vía pública.

Así, cabe mencionar que la sanción surge de la combinación de dos marcos normativos diferentes: la legislación estatal sobre seguridad vial y las ordenanzas municipales de limpieza y protección ambiental.

Por un lado, la Ley de Tráfico y el Reglamento General de Circulación establece que está prohibido arrojar o depositar en la vía pública sustancias u objetos que puedan poner en peligro la circulación, deteriorar la calzada o afectar al medio ambiente.

Cuando se lava un vehículo en la calle, el agua utilizada no solo arrastra restos de jabón, también aceites, grasas, residuos de frenos y otros contaminantes que terminan sobre el asfalto o en los sistemas de drenaje urbano.

Esta circunstancia no es menor. La mezcla de agua y residuos mecánicos puede generar superficies resbaladizas que incrementan el riesgo de accidentes para motoristas, ciclistas o peatones.

Además, los contaminantes vertidos pueden llegar a la red de alcantarillado y, en algunos casos, alcanzar cursos de agua sin recibir un tratamiento adecuado.

Por otro lado, los ayuntamientos suelen incluir en sus ordenanzas de limpieza urbana prohibiciones expresas relacionadas con el lavado de vehículos en espacios públicos.

Estas normas también vetan habitualmente actividades como el cambio de aceite o determinadas tareas de mantenimiento mecánico en la calle, precisamente para evitar la contaminación del entorno urbano.

La diferencia entre una infracción de tráfico y una infracción medioambiental es clave para entender el importe de las multas.

Si la actuación se sanciona exclusivamente por la normativa de circulación, la conducta suele considerarse una infracción leve, castigada con una multa de 100 euros y sin pérdida de puntos del permiso de conducir.

Sin embargo, cuando intervienen las ordenanzas municipales de limpieza y gestión de residuos, las cuantías pueden aumentar de forma considerable.

En los casos más leves, la sanción puede alcanzar los 750 euros. Si se usan mangueras y se generan vertidos abundantes sobre la calzada, las multas pueden situarse entre 751 y 1.500 euros.

Las sanciones más elevadas, de entre 1.501 y3.000 euros, quedan reservadas para situaciones especialmente graves.

Entre ellas se encuentran el lavado de motores en la vía pública, el vertido de hidrocarburos o el uso de productos químicos agresivos que puedan causar daños ambientales. También es un agravante si los vertidos afectan a parques, zonas verdes o espacios protegidos.

Por este motivo, las administraciones recomiendan realizar la limpieza de los vehículos en centros de lavado autorizados.

Estas instalaciones cuentan con sistemas de separación de grasas y filtrado de hidrocarburos que permiten tratar adecuadamente los residuos antes de su vertido, reduciendo así los riesgos para la seguridad vial y para el medio ambiente.

Lo que durante años fue una práctica cotidiana puede tener importantes consecuencias económicas. Por ello, antes de sacar la manguera a la calle, conviene recordar que el coste de un lavado doméstico puede llegar a ser más elevado de lo esperado.