María Moreno.
María Moreno, cortadora profesional de jamón: "Este trabajo me permite disfrutar y superarme cada día"
María comenzó a los 17 años como un hobby para obtener ingresos, hasta convertir el corte de jamón en una profesión consolidada.
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El aroma del jamón recién cortado no solo despierta los sentidos: en las manos de María Moreno, una joven vasca cortadora profesional de jamón de 28 años, también aviva historias, recuerdos y un legado familiar que ha hecho suyo.
Cada lasca es un recuerdo de su padre que dejó una huella decisiva en su manera de trabajar, a su infancia en Vizcaya y a una tradición que comenzó en Portugalete, un pequeño municipio del País Vasco, cuando sus abuelos, según la tradición familiar, trajeron el primer jamón ibérico al norte de España.
"Hay días en los que cortando, me acuerdo de mi padre y sonrío, otros en los que lloro. Es muy gratificante poder conectar con algo que te ha enseñado alguien que tanto amabas", comienza explicando María en una entrevista con EL ESPAÑOL al recordar a la persona que le enseñó este oficio.
María Moreno.
María comenzó a cortar jamón a los 17 años, mientras estudiaba en la universidad y buscaba un trabajo para costear sus viajes y caprichos personales.
Aunque no era una tarea inicialmente profesional, la experiencia con su padre le permitió sumergirse en un mundo donde respeto y técnica cobraban un significado especial. "No era solo aprender a cortar, sino saber estar en un evento, conocer el producto, su origen, y actuar con profesionalidad ante los clientes", explica.
Durante sus primeros años, María enfrentó la incredulidad de muchos. Su juventud y condición de mujer despertaban dudas: "Me preguntaban si era camarera o si solo estaba aprendiendo. Eso me retaba a demostrar que podía hacerlo bien".
Su perseverancia y pasión la llevaron a perfeccionar la técnica a través de cursos especializados, primero en Vizcaya y luego con reconocidas cortadoras como Raquel Acosta, consolidando su estatus profesional.
Lo que me sostiene es pensar que he convertido mi hobby en mi trabajo principal
María Moreno, cortadora profesional de jamón
A diferencia de otros cortadores que suelen buscar reconocimiento a través de competiciones, María reconoce priorizar la satisfacción y la conexión con el público. "A mí me gusta disfrutar de mi trabajo y ver cómo la gente valora lo que hago. No necesito competir para demostrarlo", asegura.
Asimismo, la joven comparte que su especialidad son los eventos: bodas, inauguraciones y ferias, donde cada corte es una muestra de arte y destreza.
María Moreno.
El carácter exigente de María también le ha llevado a trabajar incluso fuera de España. "Trabajar fuera me ha permitido descubrir un mercado culturalmente distinto, donde la gente aprende y disfruta de algo que en España damos por hecho. Es un orgullo ser embajadora de un producto tan nuestro", afirma.
Sin embargo, María destaca que su éxito no solo depende de estas oportunidades, sino de años de aprendizaje, perfeccionamiento y dedicación a su oficio.
Para María, ser cortadora de jamón no es solo un trabajo: es una vocación que combina práctica, conocimiento del producto, pasión y disfrute por el proceso.
"Ser cortadora de jamón es técnica, es gusto por el producto, saber estar y, sobre todo, disfrutar. De hecho, yo no lo hago por dinero, lo hago por la conexión con mi familia y el amor por lo que hago", asegura.
Desde esa entrega casi vital al oficio, María reconoce que su recorrido no ha estado exento de dificultades.
En un sector tradicionalmente masculinizado y con fuertes inercias jerárquicas, especialmente hacia las figuras jóvenes, tuvo que construir su propia credibilidad desde cero.
"El síndrome de impostor estaba ahí, sobre todo por ser hija de alguien muy conocido en el sector, pero decidí que quería que me reconocieran por mí misma", explica.
Esa determinación por consolidar una identidad profesional independiente ha sido clave en su evolución. Hoy, María no solo mantiene una cartera propia de clientes, sino que también forma a otros profesionales y, además, se ha consolidado como una figura reconocida dentro del oficio.
No lo hago por dinero, lo hago por la conexión con mi familia y con el producto
María Moreno, cortadora profesional de jamón
"Trabajo para vivir, y este trabajo me hace disfrutar, aprender y superarme cada día", resume.
Esa forma de entender su oficio se sostiene en algo más profundo que la técnica o la experiencia: en la conexión con una historia que la acompaña desde siempre y que sigue marcando su manera de estar en el mundo. Porque, más allá del trabajo, hay un vínculo que permanece y que da sentido a todo lo aprendido.
"Es muy gratificante poder conectar con algo que te ha enseñado una persona que tanto amabas", confesaba al inicio de la conversación.
Una idea que atraviesa todo su recorrido y que, sin necesidad de explicarse más, resume el lugar desde el que trabaja: el de quien ha convertido la memoria, la herencia y el afecto en una forma de oficio.