Una pareja joven firmando una hipoteca.

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Sociedad

Comprar vivienda sin hipoteca es posible: estos son los productos alternativos que ofrecen los bancos

Alrededor de una de cada tres viviendas no se compra con hipoteca. Estas son las alternativas más comunes.

Más información: Ricardo Gulias: “El Banco de España no limitará las hipotecas. No estamos ante una retirada del crédito”

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Las claves

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Casi una de cada tres compraventas de vivienda en España se realiza sin recurrir a una hipoteca, según datos del INE.

Los bancos ofrecen alternativas como el préstamo pignorado de cartera y el crédito con garantía de valores para quienes tienen activos financieros.

Estas fórmulas permiten acceder a financiación sin vender inversiones, aunque implican riesgos si el valor de los activos disminuye.

El crédito personal premium es otra opción, utilizado sobre todo como complemento para financiar parte de la operación o en casos que requieren rapidez.

Para poder adquirir una vivienda en España, el método más habitual es hacerlo a través de una hipoteca. Pero no es el único.

Según los datos del INE, en enero de 2026 se constituyeron 40.273 hipotecas sobre viviendas, frente a 57.489 compraventas registradas en el mismo periodo. Es decir, el 70% de las operaciones.

Dicho de otra manera, casi una de cada tres compraventas no recurrieron a la financiación hipotecaria. A continuación, te contamos otras fórmulas más allá de la compra al contado, con sus ventajas e inconvenientes.

Alternativas

Como señalan desde iAhorro, junto al modelo predominante de la hipoteca hay otras alternativas, especialmente en el ámbito de la banca privada y entre clientes con un mayor nivel patrimonial.

“Estas soluciones están pensadas para perfiles que ya cuentan con activos financieros y buscan mantener su estrategia de inversión sin descapitalizarse”, afirma Laura Martínez, directora de Comunicación y portavoz de iAhorro. ¿Cuáles son?

Por un lado, el préstamo pignorado de cartera. Aquí, el cliente utiliza como garantía su cartera de inversión que puede incluir fondos, ETF, carteras automatizadas o planes de pensiones sin necesidad de vender los activos.

“La entidad concede financiación en función del valor de esa cartera, que queda bloqueada como colateral, aunque sigue generando rentabilidad”, explican desde iAhorro.

Ventaja: permite mantener la estrategia de inversión a largo plazo y evita la tributación por plusvalías asociada a la desinversión. Riesgo: si el valor de los activos disminuye, la entidad puede exigir garantías adicionales o incluso proceder a su ejecución.

Otra opción son los préstamos con garantía dineraria. En lugar de aportar un inmueble como garantía, el solicitante pignora (bloquea) sus inversiones en el banco.

“De este modo, el préstamo queda respaldado por ese capital financiero, lo que reduce el riesgo para la entidad y permite acceder a condiciones más favorables que las de un préstamo personal convencional”, indican desde el comparador.

Ventaja: tipos de interés más competitivos que los de la financiación sin garantía y una mayor agilidad en la concesión.

Riesgo: si el valor de los activos pignorados disminuye de forma significativa, el banco puede solicitar garantías adicionales o ajustar las condiciones del préstamo. Y, en caso de impago, la entidad puede ejecutar la garantía para recuperar el capital prestado.

Una tercera opción es el crédito con garantía de valores. También conocido como ‘crédito lombardo’, permite al cliente utilizar su cartera de inversiones como garantía para obtener financiación sin necesidad de vender los activos.

Ventaja: permite mantener la exposición a los mercados financieros mientras se accede a liquidez. Riesgo: volatilidad de los activos, la posible exigencia de garantías adicionales en caso de caídas de mercado o incluso la ejecución de los valores si no se cumplen los niveles de cobertura establecidos.

Por último, el conocido como crédito personal premium. Permite acceder a importes superiores a los habituales en banca minorista, con condiciones ajustadas en función de la capacidad de ingresos, el patrimonio y la relación del cliente con la entidad.

Ventaja: suele utilizarse como complemento para financiar parte de la operación, como la entrada o necesidades puntuales, especialmente en adquisiciones de menor importe o en situaciones que requieren rapidez en la concesión.

Riesgo: plazos más reducidos y tipos de interés generalmente más elevados. En la mayoría de los casos no sustituye a una hipoteca completa, sino que funciona como una solución complementaria dentro de una estructura financiera más amplia.