Un perro.

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Sociedad

Es oficial: si un perro causa daños en las zonas comunes, los vecinos pueden reclamar según el artículo 9 de la LPH

El dueño del animal está obligado a responder ante los desperfectos que genere la mascota al resto de propietarios del edificio.

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Las claves

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La Ley de Propiedad Horizontal obliga a los dueños de perros a responder por los daños que sus mascotas causen en las zonas comunes de la comunidad.

Si un perro provoca desperfectos en áreas como portales, ascensores o jardines, los vecinos pueden reclamar al propietario del animal.

La responsabilidad legal recae siempre en el dueño, ya que los animales no tienen responsabilidad jurídica.

La comunidad puede exigir la reparación de los daños y reclamar los gastos si el propietario no actúa para evitar problemas recurrentes.

Tener un perro en casa implica mucho más que sacarlo a pasear. Compartir la vida con una mascota también supone asumir una serie de responsabilidades, especialmente cuando se vive en una comunidad de vecinos.

Y es que, aunque los animales forman parte indispensable de muchas familias, sus dueños son quienes deben responder si provocan algún tipo de desperfecto.

Así lo recoge el artículo 9 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), que regula la convivencia en las comunidades de vecinos.

Según esta norma, todos los propietarios y las personas que viven en una vivienda tienen la obligación de cuidar y respetar los espacios comunes del edificio, como portales, ascensores, escaleras, jardines o garajes.

Además, también deben hacerse cargo de cualquier desperfecto causado por ellos mismos, por sus visitas o incluso por sus mascotas.

Esto significa que, si un perro araña las puertas del portal, deteriora las paredes, rompe algún elemento del ascensor o ensucia de manera continua las zonas comunes, los vecinos pueden reclamar al propietario del animal.

La ley no responsabiliza al perro, ya que un animal no tiene responsabilidad jurídica, sino a la persona encargada de cuidarlo y controlarlo.

En muchos casos, estos problemas pueden solucionarse hablando y llegando a un acuerdo entre vecinos.

Sin embargo, cuando los daños son repetidos o el dueño no toma medidas para evitar que vuelvan a ocurrir, la comunidad puede exigir la reparación de los desperfectos e incluso reclamar los gastos ocasionados.

La normativa busca mantener una convivencia respetuosa y evitar conflictos dentro de la comunidad. Y es que aunque tener mascotas no está prohibido ni mucho menos mal visto, sí se espera que sus dueños actúen de forma responsable.

Educar al animal, vigilar su comportamiento y hacerse cargo de cualquier daño son obligaciones básicas para garantizar la buena convivencia entre todos los vecinos.

Pues, aunque la ley no castiga el tener perro, sí lo hace a quienes actúan con dejadez y no responden por los problemas que pueda causar su mascota.