Miguel Barbudo, graduado de FP.

Miguel Barbudo, graduado de FP. Cedida

Sociedad

Miguel hizo una FP privada tras quedarse sin plaza pública: consiguió trabajo poco después de finalizar sus estudios

El joven tenía clara desde muy pronto su pasión por la programación, lo que le llevó a estudiar una Formación Profesional.

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Las claves

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Miguel Barbudo, tras quedarse sin plaza en FP pública por la alta demanda, optó por estudiar en un centro privado gracias a becas.

Completó un grado medio y dos superiores en informática, destacando los mejores recursos y certificaciones incluidos en la formación privada.

El número de estudiantes en FP privada ha crecido un 468% en nueve años por la falta de plazas públicas y la alta empleabilidad en sectores tecnológicos.

Miguel consiguió un empleo como programador poco después de sus prácticas, reflejando la rápida inserción laboral que ofrece la FP en España.

La Formación Profesional atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia en España.

Cada vez más estudiantes optan por esta vía educativa atraídos por sus elevadas tasas de empleabilidad y por la posibilidad de acceder rápidamente al mercado laboral.

Sin embargo, el aumento de la demanda también está dejando fuera a miles de jóvenes que no consiguen plaza en centros públicos y terminan recurriendo a la enseñanza privada.

Ese fue precisamente el caso de Miguel Barbudo, un joven de 23 años apasionado por la informática que, tras finalizar la ESO, tenía claro que quería dedicarse a la programación.

Su intención inicial era cursar sus estudios en un centro público, pero la elevada competencia para el acceso a las plazas acabó por cambiar sus planes.

"Mi primera opción fue la pública pero por las notas, al igual que mucha gente, en el reparto no tuve fortuna y me quedé fuera", explica Miguel.

Como muchos otros estudiantes, tuvo que esperar al proceso extraordinario de septiembre con la esperanza de conseguir una vacante. Sin embargo, finalmente la suerte tampoco estuvo de su lado.

"Esperé hasta septiembre, que es cuando se anuncian dónde han quedado plazas pero tampoco, también había concertados pero estaban todos bastante lejos de mi casa, así que pensándolo bien, elegí entrar a una privada", recuerda.

Aunque el coste económico le generaba dudas, terminó apostando por la formación privada gracias a las becas disponibles. Siete años después, asegura que la decisión mereció la pena.

Durante este tiempo ha completado un grado medio en sistemas microinformáticos y dos grados superiores especializados en desarrollo de aplicaciones multiplataforma y desarrollo de aplicaciones web.

Su experiencia refleja además cómo la FP privada ha ido creciendo en España en los últimos años.

Según un estudio reciente de CaixaBank, el número de estudiantes en centros privados se ha incrementado un 468% en apenas nueve años, impulsado tanto por la falta de plazas públicas como por el auge de sectores con fuerte demanda laboral, especialmente la informática y las comunicaciones.

Miguel asegura que una de las diferencias que más percibió respecto a compañeros que estudiaban en la pública fueron los recursos disponibles.

"Recuerdo hablar con una persona que estaba cursando lo mismo en el público y me dijo que ellos tenían un ordenador para cada dos personas mientras que nosotros teníamos uno para cada uno", señala.

También destaca las facilidades para obtener certificaciones complementarias muy valoradas en el mercado laboral. "Podía sacarme titulaciones y venían incluidos con el grado mientras que en un público tienes que buscarlos por tu propia cuenta", añade.

La historia de Miguel coincide con el gran momento que vive la Formación Profesional en España. Actualmente, el número total de matriculados supera los 1,2 millones de alumnos y continúa creciendo año tras año.

El Grado Superior se ha consolidado como la opción más demandada, especialmente en ramas tecnológicas y sanitarias, donde las tasas de inserción laboral superan en muchos casos el 80%.

En el caso de Miguel, el salto de estudios a empleo fue casi inmediata. Tras finalizar su formación, comenzó las prácticas en una empresa tecnológica y, una vez terminado su periodo como becarios, fue contratado indefinidamente como programador.

Su experiencia resume así una realidad cada vez más frecuente en España: la FP se ha convertido en una de las principales puertas de entrada al empleo.