Imagen de archivo de un restaurante.

Imagen de archivo de un restaurante. iStock

Sociedad

España marca las normas: bares y restaurantes, a partir de junio, deberán cambiar su ventilación y extracción de humos

Este mes marca el fin definitivo del periodo concedido a los establecimientos para adaptarse a estos cambios de normativa.

Más información: Es oficial: bares y restaurantes pagarán multas de hasta 50.000 € si no cumplen la normativa de olas de calor

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Las claves

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A partir de junio, bares y restaurantes en España deben adaptar sus sistemas de ventilación y extracción de humos para cumplir con nuevas normativas de seguridad y salubridad.

La normativa exige instalar filtros de alta eficiencia en las campanas extractoras, trampillas de registro cada tres metros y aislamiento ignífugo en conductos que atraviesen zonas comunes.

Será obligatorio contratar empresas homologadas para la limpieza técnica de conductos cada seis meses y mantener registros de mantenimiento actualizados.

Las sanciones por incumplimiento pueden llegar a los 50.000 euros, cierre temporal o definitivo del local y pérdida de la licencia de actividad.

La hostelería española se enfrenta desde este mes de junio a uno de los mayores cambios técnicos de los últimos años.

Miles de bares, cafeterías y restaurantes deberán adaptar sus sistemas de ventilación y extracción de humos para cumplir con las nuevas exigencias de seguridad, salubridad y prevención de incendios impulsadas por la normativa estatal y municipal.

Aunque gran parte de las obligaciones ya estaban aprobadas desde finales de 2024, junio de 2026 marca el verdadero punto de inflexión: termina la moratoria de 18 meses concedida a pequeños establecimientos para adaptarse.

A partir de ahora, los ayuntamientos y los servicios de Salud Pública comenzarán a realizar inspecciones con plena capacidad sancionadora. Se trata de un cambio motivado por la actualización coordinada de varias normativas.

Por un lado, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) endurece los requisitos sobre calidad del aire en cocinas profesionales.

Por otro, el Código Técnico de la Edificación refuerza las obligaciones relacionadas con salubridad y protección contra incendios. A ello se suman las ordenanzas municipales, que regulan aspectos como el ruido o la altura de las chimeneas.

El objetivo es claro: acabar con los sistemas antiguos que simplemente expulsaban humo sin un control real sobre grasas, partículas o riesgos de propagación del fuego.

Uno de los cambios más importantes afecta a las campanas extractoras. La nueva normativa obliga a incorporar sistemas de filtrado capaces de retener al menos el 95% de las grasas y partículas pesadas.

Para ello, muchos locales tendrán que sustituir filtros tradicionales por modelos de alta eficiencia con carbono activo u otros sistemas avanzados. De hecho, también cambian los propios conductos de extracción.

A partir de ahora deberán incluir trampillas de registro cada tres metros y en cada giro importante de la instalación. La medida busca facilitar la limpieza interior de los tubos, ya que la acumulación de grasa es una de las principales causas de incendio en cocinas industriales.

Además, si los conductos atraviesan patios interiores o zonas comunes del edificio, deberán contar con aislamiento ignífugo homologado EI30 o EI60, diseñado para impedir que un incendio en la cocina se propague a viviendas o locales cercanos.

Los extractores mecánicos también tendrán nuevas exigencias.

Los motores deberán estar homologados bajo el estándar F400 90, lo que significa que podrán seguir funcionando durante al menos 90 minutos a temperaturas de hasta 400 grados en caso de incendio.

Otra de las novedades relevantes es la obligación de garantizar una aportación constante de aire limpio desde el exterior. Los establecimientos deberán instalar sistemas de ventilación mecánica capaces de mantener controlados los niveles de dióxido de carbono en el interior del local.

Para muchos pequeños negocios, el impacto económico será considerable. Aunque no siempre será necesario realizar grandes obras, sí deberán actualizar motores, filtros o tramos de extracción.

Algunas comunidades autónomas ya han activado ayudas públicas que cubren hasta el 40% del coste de estas reformas energéticas y de seguridad.

Sin embargo, el endurecimiento normativo no termina en las instalaciones.

La ley obliga ahora a contratar empresas mantenedoras homologadas que certifiquen una limpieza técnica profunda de los conductos cada seis meses. Ese libro de mantenimiento será uno de los primeros documentos que exigirán los inspectores.

Asimismo, las sanciones pueden ser elevadas. Las infracciones graves, como no realizar revisiones o usar filtros obsoletos, se mueven entre los 6.000 y los 15.000 euros e incluso pueden implicar cierres temporales.

En los casos más extremos, cocinar sin salida de humos homologada o generar riesgo de incendio puede derivar en multas de hasta 50.000 euros, cierre definitivo y pérdida de la licencia de actividad.