Polette, en el canal de Youtube de SúperGreofrafía.

Polette, en el canal de Youtube de SúperGreofrafía. Youtube

Sociedad

Polette es madre de dos hijos y vive con 7 personas tras perder su casa: "Mentí a mi hija, aún me pregunta cuándo volveremos"

Polette comparte un pequeño piso en Moratalaz con toda su familia mientras intenta encontrar una vivienda donde sus hijos puedan tener espacio propio.

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Las claves

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Polette, venezolana de 36 años, vive con siete personas y un gato en un pequeño piso de Moratalaz tras perder su vivienda en el Ensanche de Vallecas.

Su familia tuvo que abandonar el piso que alquilaban por 925 euros cuando la propietaria les pidió marcharse y no consiguieron encontrar otra vivienda a tiempo.

A pesar de tener solvencia económica y avalistas, Polette denuncia que los dueños de pisos rechazan a su familia sin dar explicaciones, sospechando que es por tener hijos pequeños.

La situación afecta especialmente a su hija mayor, que aún pregunta cuándo podrán volver a la casa donde vivían antes y tenía su propio jardín.

Polette, una venezolana de 36 años que llegó a España en 2017, vive hoy junto a siete personas y un gato en un pequeño piso de Moratalaz.

El inmueble, construido en los años 70, se ha convertido en un refugio temporal después de que ella y su familia tuvieran que abandonar la vivienda en la que residían en el Ensanche de Vallecas.

Allí habían logrado construir cierta estabilidad. Se mudaron en 2020 y pagaban un alquiler de 800 euros que, con la actualización del IPC, terminó ascendiendo a 925 euros.

Sin embargo, todo cambió en septiembre del año pasado, cuando la propietaria les comunicó que debían marcharse.

"Nos tuvimos que venir para acá, porque en dos meses que nos dio la casera, no conseguimos ni comprar ni alquilar", explica Polette en el canal de SúperGreografía.

Desde entonces, la búsqueda de una nueva vivienda se ha convertido en una rutina agotadora.

Rastrea constantemente portales como Idealista y Fotocasa, está inscrita en el plan de alquiler del Ayuntamiento de Madrid y acude a las citas con toda la documentación preparada. Aun así, las respuestas nunca llegan a buen puerto.

"Me dicen que sí, que está aprobado, pero los dueños de los pisos nos rechazan, no sabemos el por qué, no nos dan explicaciones y seguimos intentándolo", relata.

En el piso de Moratalaz conviven la abuela, el abuelo (que duerme en el salón), Polette, su marido y sus dos hijos, una niña de cinco años y un bebé.

Las noches, reconoce, se han convertido también en horas de búsqueda desesperada: "A las 2 o 3 de la mañana, que ahora con el bebé me despierto, me meto en Internet".

Aunque asegura tener solvencia económica demostrable e incluso avalistas, siente que existe un obstáculo invisible que les impide acceder a una vivienda. "No es que no lo pueda pagar, es que nos cierran las puertas", lamenta.

Polette sospecha que el problema puede estar relacionado con el hecho de ser una familia con menores: "Yo no sé si es porque somos una familia y el tema de que hay menores. Yo creo que ese es el punto".

Pero lo más duro para ella no ha sido la mudanza ni la incertidumbre, sino el impacto emocional sobre su hija mayor. La pequeña nació en el piso que tuvieron que abandonar y todavía no comprende por qué no pueden regresar.

"Un día empezamos a recoger todo y me dice: '¿Qué pasa?'. Y yo le dije: 'Es que van a arreglar el piso y nos tenemos que ir'. Tuve que mentirle", recuerda.

Sin embargo, casi un año después, la niña sigue preguntando: "Mamá, ¿cuándo vamos a volver a la casa? Es que yo en mi otra casa tenía un jardín".

"A mí lo que más me pega como madre es eso. Yo quiero darle su espacio a mi hija", confiesa.

Pese a la situación que atraviesa, Polette mantiene el agradecimiento hacia el país que la acogió hace casi una década: "Yo tengo un agradecimiento muy grande con España. Me abrió las puertas, me ha dado muchas oportunidades, tanto laborales como personales".