Una vivienda en alquiler en Estados Unidos.

Una vivienda en alquiler en Estados Unidos. istock

Sociedad

Estados Unidos da una lección a España en el alquiler: contratos de un año con opción a que sean de un mes

Te contamos cuáles son las características básicas de los contratos de alquiler en EEUU, en algunos casos, muy diferentes a España.

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Las claves

Las claves

En España, los contratos de alquiler suelen durar cinco años, mientras que en Estados Unidos la duración estándar es de un año, con opción a contratos mensuales.

En EE.UU., los contratos mes a mes permiten mayor flexibilidad para inquilinos y propietarios, aunque suelen ser más caros que los de mayor duración.

Los contratos estadounidenses incluyen normas específicas sobre el pago de servicios y pueden requerir depósitos adicionales por mascotas o estacionamiento.

En Estados Unidos, los propietarios pueden cobrar tasas para verificar antecedentes y solvencia del inquilino, y el incumplimiento de las normas puede conllevar sanciones o desalojo.

El mercado del alquiler en España se caracteriza, en la actualidad, por la falta de oferta y el incremento de precios. Una situación que hace que sean muchas las personas que optan por la misma vivienda. Alrededor de un centenar.

Si ponemos el foco en la duración, y según la Ley de Arrendamientos Urbanos, la duración estándar es de cinco años (siete años si el arrendador es persona jurídica). Además, se pueden prorrogar hasta tres años más.

El tiempo puede ser una de las causas que retraigan a los propietarios a poner vivienda en alquiler. Sobre todo si, además, se encuentra con un inquilino moroso (o inquiokupa). Una situación que es muy diferente en Estados Unidos.

Un año de contrato

El mercado del alquiler en Estados Unidos se caracteriza por tener una duración de un año. Y, al igual que en España, es necesaria una fianza (depósito de seguridad) que es de un mes.

Pero, además, es posible contratar mes a mes sin fecha de finalización. Una situación que beneficia a aquellas personas que no saben cuánto tiempo van a estar en una ciudad.

Eso sí, y en esta situación, tanto arrendador como arrendatario tienen la opción de comunicar cuándo van a ‘cortar’ la relación. Normalmente, 30, 60 o 90 días.

Normalmente, este tipo de contratos suelen ser más caros que los de mayor duración. Hablando de contratos, se suelen firmar con el dueño de la vivienda, con la empresa propietaria o con el administrador de la propiedad. En el mismo se incluyen las normas por las que se rige la estancia del inquilino.

Por ejemplo, si debe pagar o no el agua, la tasa de basuras o la calefacción. Estos aspectos suelen incluirse, lo que no sucede con la electricidad, el gas o internet.

Asimismo, algunos caseros cobran una tasa (de 30 a 70 dólares) para averiguar si el inquilino tiene algún tipo de antecedentes, así como si dispone de la suficiente capacidad financiera.

Y, si se tienen mascotas, es posible que los arrendadores cobren una fianza e, incluso, un pago mensual. Lo mismo sucede si dispone de algún tipo de plaza de estacionamiento para vehículos.

Incumplir las normas que están escritas en el contrato, como tener una mascota no autorizada, puede suponer una sanción e, incluso, el desalojo. También hay políticas de apoyo a personas con menos ingresos.