La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Europa Press

Sociedad

Es oficial: 22 días libres pagados para madres y padres gracias al permiso de lactancia tras el nacimiento de un hijo

El permiso de lactancia acumulado permite convertir horas sueltas en casi un mes de descanso retribuido, un derecho aún poco conocido por muchos.

Más información: Confirmado por la ley: el trabajador tiene derecho a pedir un adelanto de su salario por el trabajo ya realizado

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Las claves

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El permiso de lactancia acumulado permite a cada progenitor disfrutar de unos 22 días libres y pagados tras la baja por maternidad o paternidad.

Este derecho es individual para madre y padre, no es transferible ni acumulable entre ambos, y cada uno debe solicitarlo por separado.

Para ejercerlo, el trabajador debe comunicarlo por escrito a la empresa, normalmente con un preaviso de unos 15 días.

El permiso de lactancia acumulado ofrece varias semanas extra de descanso en los primeros meses de vida del bebé, facilitando la conciliación familiar.

Cuando una persona vuelve al trabajo tras la baja por maternidad o paternidad, el reloj empieza a correr en dos direcciones: la del empleo y la del cuidado del bebé.

En ese punto, muchos desconocen que existe un derecho que puede transformar pequeñas ausencias diarias en casi un mes entero de descanso seguido y pagado: el permiso de lactancia acumulado.

Este derecho, recogido en el artículo 37.4 del Estatuto de los Trabajadores, permite a ambos progenitores ausentarse una hora diaria del trabajo hasta que el bebé cumple nueve meses, con salario íntegro. Sin embargo, la modalidad más habitual hoy en día es la acumulación de esas horas.

En lugar de ir consumiendo ese tiempo día a día, el trabajador puede agruparlo y convertirlo en jornadas completas de descanso. El resultado, en términos generales, oscila entre 22 y 24 días naturales, es decir, casi un mes sin acudir al trabajo.

No obstante, no existe un número oficial cerrado: es una aproximación habitual que puede variar ligeramente en función del calendario laboral, la jornada o incluso el convenio aplicable.

Uno de los malentendidos más frecuentes en torno al permiso de lactancia es asumir que se trata de un derecho compartido entre ambos progenitores. Sin embargo, no funciona de esa manera.

Se trata de un derecho individual e independiente: la madre dispone de su propio permiso de 22 días y el padre de otros 22 días adicionales, generados por separado.

No son intercambiables ni acumulables entre ambos. Si uno de los progenitores no lo solicita, ese tiempo se pierde, sin posibilidad de ser transferido o recuperado por el otro.

Cada trabajador genera su permiso de forma autónoma, sin opción de cesión o reparto. En conjunto, una familia puede llegar a sumar entre 40 y 45 días de descanso si ambos ejercen su derecho.

Para ejercerlo, el trabajador debe comunicarlo por escrito a la empresa o al departamento de recursos humanos, indicando su intención de acumular el permiso de lactancia. Lo habitual es hacerlo con un preaviso de unos 15 días, aunque este plazo puede variar en función del convenio colectivo aplicable.

A partir de esa comunicación, la empresa puede organizar su disfrute atendiendo a necesidades operativas, pero no tiene capacidad para denegarlo ni para reducir su duración. Su función se limita a ordenar su aplicación, no a decidir sobre su concesión.

Un respiro necesario

El permiso de lactancia acumulado no amplía las bajas por maternidad o paternidad, pero sí añade un margen adicional de tiempo en una etapa especialmente sensible para las familias.

En muchos hogares, supone varias semanas extra de acompañamiento en los primeros meses de vida del bebé, cuando la conciliación aún está en construcción y la organización familiar es más frágil.

En la práctica, convierte un derecho fragmentado en un periodo continuo de descanso. Y en esa fase, el tiempo no es un recurso menor: es, casi siempre, el que más falta hace.