Pablo y Noemí, fundadores SMUU.

Pablo y Noemí, fundadores SMUU. Cedida.

Sociedad

Pablo Albors y Nohemí Molinos, dueños de Smuu Cosmetics: "Cerramos 2025 con una facturación de 100.000 euros"

En conversación con EL ESPAÑOL, los fundadores apuntan que este proyecto está enfocado 100% al microbioma.

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Las claves

Las claves

Pablo Albors y Nohemí Molinos fundaron Smuu Cosmetics inspirados por experiencias personales con pieles sensibles y patologías como dermatitis y eczema.

La marca apuesta por la biocompatibilidad y el respeto al microbioma cutáneo, alejándose de activos agresivos y fórmulas incoherentes comunes en el sector.

Smuu Cosmetics cerró 2025 con una facturación de 100.000 euros y espera alcanzar cerca de medio millón en 2026 gracias a nuevos acuerdos de distribución.

La empresa prioriza la fidelización y el boca-oreja ante las dificultades de hacerse visible en un mercado saturado y la desconfianza del consumidor hacia nuevas marcas.

Detrás de muchas marcas hay una idea de negocio. Tras Smuu Cosmetics, en cambio, hay historias de pieles sensibles, de frustración frente al espejo y de una pregunta incómoda: ¿por qué los productos diseñados para cuidar la piel terminan, en ocasiones, provocando exactamente lo contrario?

Esa inquietud, nacida de experiencias personales con patologías como la dermatitis, el eczema o el vitíligo, fue el punto de partida de Pablo Albors y Nohemí Molinos para crear una marca que hoy aspira a cambiar la forma en que entendemos la dermocosmética.

Lejos de discursos comerciales habituales, los fundadores comenzaron cuestionando la lógica predominante del sector.

Si dijese que está siendo fácil, mentiría. Hemos aprendido que no somos para todo el mundo.

Pablo y Nohemí, dueños de Smuu Cosmetics

"Observamos una narrativa centrada casi exclusivamente en el origen de los ingredientes, como si fuera un dogma, mientras se ignoraban aspectos fundamentales como la tolerancia real de la piel", explican.

Durante su proceso de investigación, detectaron prácticas extendidas en el mercado que consideran incoherentes, como el uso de retinol.

Asimismo, otro ejemplo es el uso de activos populares como la vitamina C, cuya formulación puede requerir condiciones poco compatibles con la piel para evitar su oxidación. "En el mercado tenemos prácticas extendidas que no son coherentes", señalan.

Precisamente, el nombre de la marca, Smuu —derivado del término inglés *smooth* (suave)— sintetiza su filosofía: mejorar la piel sin someterla a procesos agresivos.

A pesar de que Pablo cuenta con formación en ingeniería y Nohemí con experiencia previa vinculada al cuidado de la piel, ambos reconocen que el desarrollo de Smuu exigió ir más allá de su bagaje inicial.

Tras una fase de aprendizaje intensivo y colaboración con distintos especialistas, lograron consolidar su línea actual junto a un laboratorio con más de dos décadas de experiencia en el sector.

Para ello, uno de los pilares principales es la biocompatibilidad y el respeto al microbioma cutáneo, términos cada vez más presentes en la dermocosmética, pero aún poco comprendidos por el gran público.

Desde la firma lo explican de forma clara: "Nosotros hemos comprendido que la piel es un ser vivo en sí mismo. Es más complejo y tiene más dependencias de su ecosistema".

Esta visión se traduce también en un posicionamiento honesto frente al consumidor. La marca rechaza promesas irreales y apuesta por un enfoque basado en la prevención, la constancia y el envejecimiento saludable.

"Confiamos en un envejecimiento lento y controlado, en un cuidado constante, en la prevención y la longevidad, pero también aceptamos que no vamos a tener 20 años toda la vida", subrayan.

Querríamos que todo el mundo oyese Smuu y supiese, al menos, quiénes somos

Pablo y Nohemí, dueños de Smuu Cosmetics

En términos de negocio, Smuu es todavía un proyecto joven. Tras dos años en el mercado, la empresa cerró 2025 con una facturación alrededor de los 100.000 euros.

Asimismo, y de cara al futuro, sus fundadores se muestran prudentes pero ambiciosos: esperan que los acuerdos en negociación con distintos distribuidores les permitan acercarse al medio millón de euros en ingresos en 2026.

No obstante, el camino no ha estado exento de dificultades. En un mercado saturado y altamente competitivo, hacerse visible supone uno de los principales retos.

"No sabíamos realmente lo duro que iba a ser tener tan poco altavoz y lo difícil que es tener un hueco en el que ser escuchados", reconocen. A ello se suma la creciente desconfianza del consumidor hacia nuevas marcas y el elevado coste de los canales publicitarios.

Frente a este escenario, Smuu ha optado por una estrategia basada en la fidelización y "el boca-oreja".

"Hemos aprendido que no somos para todo el mundo. Estamos aquí para quien quiera escuchar por qué haciendo lo mismo obtiene los mismos resultados y para quien quiera probar algo diferente y como una apuesta por su futuro y no por los resultados a corto plazo", concluyen.