La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Europapress

Sociedad

Bruselas quiere cambiar las reglas: busca implementar una app para verificar la mayoría de edad en Internet

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado una app para verificar la edad en su prueba piloto en España.

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Las claves

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La Comisión Europea impulsa una app común para verificar la mayoría de edad en Internet sin revelar datos personales sensibles.

La aplicación utiliza tecnología de 'prueba de conocimiento cero' y ha sido probada en países como España, Francia, Italia y Dinamarca.

La herramienta busca ser un estándar en la UE, facilitando el cumplimiento normativo y reforzando la protección de menores en el entorno digital.

La iniciativa responde a la preocupación por el acceso de menores a contenidos restringidos y apunta a equilibrar protección y derechos digitales.

La Comisión Europea ha dado un paso decisivo en su estrategia para reforzar la protección de los menores en el entorno digital.

Bruselas trabaja ya en la implementación de una aplicación común de verificación de edad que permitirá a los usuarios demostrar que son mayores de edad sin revelar información personal adicional.

La herramienta, que se encuentra técnicamente lista según ha anunciado la presidenta Ursula von der Leyen, aspira a convertirse en un estándar en toda la Unión Europea.

La iniciativa no surge de la nada. Durante los últimos meses, la aplicación ha sido probada en varios Estados miembros, entre ellos España, Francia, Italia o Dinamarca, que lideran su despliegue e integración en las futuras carteras digitales nacionales.

El objetivo es claro: ofrecer una solución homogénea, eficaz y respetuosa con la privacidad en un momento en el que el acceso de menores a contenidos restringidos se ha convertido en una preocupación creciente.

El funcionamiento de la aplicación busca combinar simplicidad y seguridad. El usuario descarga la herramienta, la configura mediante su documento de identidad o pasaporte y, a partir de ese momento, puede acreditar su edad al acceder a servicios en línea.

La clave, según Bruselas, reside en que este proceso no implica compartir datos personales sensibles.

La tecnología empleada, basada en sistemas de "prueba de conocimiento cero", permite confirmar la mayoría de edad sin revelar identidad, edad exacta ni otros datos adicionales.

Este enfoque responde a una de las principales críticas que han acompañado históricamente a los sistemas de verificación: el riesgo para la privacidad.

La Comisión insiste en que la aplicación cumple con los estándares más exigentes en materia de protección de datos y que los usuarios no podrán ser rastreados.

En un contexto de creciente sensibilidad sobre el uso de la información personal en Internet, este aspecto será determinante para su aceptación.

La herramienta se enmarca dentro de una estrategia más amplia de la Unión Europea para regular el ecosistema digital, en línea con el Reglamento de Servicios Digitales (DSA).

De hecho, Bruselas ya ha iniciado procedimientos para sancionar a plataformas que no cuentan con mecanismos eficaces para impedir el acceso de menores.

Con esta aplicación, la Comisión pretende facilitar el cumplimiento normativo por parte de las empresas y eliminar, en palabras de Von der Leyen, "cualquier excusa" para no aplicar controles efectivos.

El debate, sin embargo, va más allá de la tecnología. Varios Estados miembros están considerando medidas adicionales, como la prohibición total del acceso a redes sociales para menores de 16 años.

La propia Comisión ha impulsado un grupo de expertos para analizar estas opciones, en paralelo a iniciativas políticas como la videocumbre liderada por Francia para coordinar una respuesta europea. Otro elemento clave es la dimensión internacional del proyecto.

Al tratarse de una solución de código abierto y basada en estándares comunes, la aplicación podrá ser adoptada también por países socios, lo que refuerza la ambición de Bruselas de establecer un modelo global en materia de verificación de edad digital.

En el trasfondo de esta iniciativa subyace un desafío complejo: equilibrar la protección de los menores con los derechos digitales de los ciudadanos. La futura aplicación europea representa un intento de resolver esa tensión mediante la tecnología.

Su éxito dependerá no solo de su eficiencia técnica, sino también de la confianza que logre generar entre usuarios, plataformas y Estados miembros.