Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Europa Press

Sociedad

La UE cambia las reglas y, a partir del 19 de julio, prohibirá a las empresas destruir la ropa y el calzado que no vendan

Bruselas ha puesto en marcha nuevas medidas, que entrarán en vigor el próximo 19 de julio, con el objetivo de conseguir un mercado textil sostenible

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Las claves

La Comisión Europea prohibirá a las empresas destruir ropa y calzado no vendidos a partir del 19 de julio de 2026.

La medida busca reducir el desperdicio textil y las emisiones de CO₂, promoviendo la gestión sostenible y circular de los productos.

Las empresas deberán informar sobre los volúmenes de productos no vendidos y explorar alternativas como la reventa, donación o reutilización.

Solo se permitirá la destrucción en circunstancias excepcionales, como defectos de seguridad o daños, bajo control de las autoridades nacionales.

La Comisión Europea ha dado un paso decisivo en la lucha contra el desperdicio textil.

El pasado 9 de febrero, adoptó nuevas medidas bajo el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) que prohíben la destrucción de ropa, accesorios y calzado no vendidos.

La normativa, que entrará en vigor para las grandes empresas a partir del 19 de julio de 2026, busca reducir el impacto ambiental del sector y fomentar una economía más circular.

Cada año, en Europa, entre un 4% y un 9% de los textiles no vendidos son destruidos antes siquiera de ser usados, generando aproximadamente 5,6 millones de toneladas de CO₂, un volumen similar a las emisiones totales de Suecia en 2021.

La práctica afecta tanto a pequeñas tiendas como a gigantes de la moda, y se ve impulsada, entre otros factores, por el auge del comercio electrónico y la presión sobre los márgenes comerciales.

En Francia, por ejemplo, se destruyen anualmente productos sin vender por valor de 630 millones de euros, mientras que en Alemania cerca de 20 millones de artículos devueltos terminan en vertederos cada año.

Para garantizar el cumplimiento, la ESPR establece mecanismos claros. Los actos delegados y de ejecución facilitan a las empresas adaptarse a las nuevas reglas.

Por un lado, los actos delegados definen circunstancias excepcionales en las que la destrucción será permitida, como defectos de seguridad o daños en el producto, bajo supervisión de las autoridades nacionales.

Por otro lado, los actos de ejecución introducen un formato estandarizado para que las empresas divulguen los volúmenes de productos no vendidos, que deberá aplicarse a partir de febrero de 2027.

Sin embargo, el objetivo no es solo prohibir la destrucción, sino incentivar alternativas sostenibles.

De esta forma, las compañías son alentadas a gestionar mejor su stock, manejar devoluciones y explorar opciones como reventa, remanufactura, donaciones o reutilización.

Este cambio busca también nivelar el campo de juego, beneficiando a aquellas empresas que adoptan modelos de negocio sostenibles y circulares.

"El sector textil está liderando la transición hacia la sostenibilidad, pero aún enfrenta desafíos. Los números sobre residuos muestran la necesidad de actuar", señalaba Jessika Roswall, Comisionada de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva.

Roswall afirmaba que con estas medidas, el sector "podrá avanzar hacia prácticas más sostenibles y circulares, aumentando competitividad y reduciendo dependencias".

El ESPR se convierte así en una pieza clave del plan europeo para reducir la huella ambiental de los productos de consumo, fomentando que los artículos sean más duraderos, reutilizables y reciclables.

En un momento en que la presión sobre el medio ambiente y los recursos naturales es creciente, esta normativa representa un paso concreto para transformar el modelo de producción y consumo en Europa.

Con la prohibición de la destrucción de productos no vendidos y la obligación de transparencia, la UE apunta a reducir residuos, emisiones de carbono y prácticas comerciales poco sostenibles.

Así, impulsa hacia un sector textil más responsable y competitivo no solo protegiendo el medio ambiente, sino también abriendo la puerta a una economía más circular y eficiente.