Vista de un cartel de 'Se vende' en un portal de un edificio de Madrid.

Vista de un cartel de 'Se vende' en un portal de un edificio de Madrid. Europa Press

Sociedad

Soy experta inmobiliaria y este es el mejor momento para vender tu casa: la ventaja de hacerlo en primavera o invierno

Te contamos los pros y los contras de hacerlo en determinados meses del año según la experiencia de la experta Bego Jarillo.

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Las claves

La experta inmobiliaria Bego Jarillo destaca que la primavera es la temporada alta para vender viviendas, con más compradores activos y mejor presentación de las casas.

En verano, el mercado se centra en familias que buscan cerrar la compra antes del nuevo curso escolar, siendo ideal para vender propiedades vacacionales o con piscina.

El otoño atrae a compradores decididos y con financiación lista, mientras que el invierno ofrece menos competencia y la posibilidad de mantener precios más firmes.

La mejor época para vender depende de la urgencia financiera, el tipo de inmueble y el micro-mercado local, no solo del calendario.

La vivienda está viviendo otro boom que está disparando los precios. Hay poca oferta, sobre todo de obra nueva, y la demanda está creciendo como la espuma, lo que está inflando las cantidades que piden los vendedores.

Ante esta situación, y más allá de quien piensa que conforme pasen los días va a poder pedir más por su vivienda, otra cuestión que se plantea es qué época del año puede ser más rentable para poner el cartel de ‘se vende’.

Para responder a esta pregunta, Bego Jarillo, CEO de ElibeG Inmobiliaria, da las claves sobre cuál es el momento idóneo para hacerlo atendiendo a una serie de circunstancias.

De primavera a invierno

Beo Jarillo explica en la red social LinkedIn que, ante la pregunta de cuál es el ‘momento perfecto para vender una casa’, muchos propietarios esperan a la primavera. Puede ser un buen momento, pero hay más.

Para empezar, la experta inmobiliaria pone el foco en la primera, es decir, en los meses que van de marzo a junio. “Históricamente es la temporada alta”, comienza. Entre las ventajas, hay más compradores activos “y las viviendas lucen mejor con la luz natural”.

Eso en el lado positivo de la balanza. En el negativo, “la competencia es feroz. Tu casa tiene que destacar mucho más entre la amplia oferta”.

Pasemos al verano (entre julio y agosto). Bego Jarillo lo define como “el mercado de las familias”. ¿Por qué? Porque buscan cerrar la compra antes de que empiece el nuevo curso escolar.

“Es el momento ideal para vender propiedades vacacionales o casas con piscina/terrazas”, sostiene la experta.

Pasemos al otoño (entre los meses de septiembre y noviembre). Época en la que aparece lo que denomina como “el comprador decidido. Tras las vacaciones, aparece un perfil de comprador muy interesante: el que tiene prisa”.

¿Cuál es la ventaja? Que hay lo que define como menor ‘turismo inmobiliario’. Es decir, que quien visita una casa en octubre “suele tener la financiación lista y una necesidad real de mudanza inmediata”.

Por último, el invierno (entre diciembre y febrero). Momento en el que hay “menos ruido y más enfoque. Aunque el volumen de ventas baja, la competencia también desaparece”. Dicho de otra manera, “tu propiedad será la protagonista. Si el mercado tiene poca oferta, puedes mantener un precio más firme”.

Con todos estos argumentos, Bego Jarillo hace la siguiente consideración: “El mejor mes no depende solo del calendario, sino de tu urgencia financiera, el tipo de inmueble y el micro-mercado de tu zona”.

Y concluye resaltando que “vender en ‘temporada baja’ con una buena estrategia de marketing suele ser más efectivo que ser ‘uno más’ en el boom de mayo”.