Jordi Pons, dueño de la firma Toni Pons.
Jordi Pons, 38 años, dueño de Toni Pons: "Este año hemos alcanzado una facturación de 32 millones de euros"
El actual dueño de Toni Pons, el cual pertenece a la tercera generación, asegura que la principal línea roja es no sacrificar la calidad del producto.
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En 1946, en un pequeño taller familiar de Osor (Girona), nacía Toni Pons. Lo que empezó como un proyecto humilde en plena posguerra es hoy una marca internacional presente en más de 90 países y con una facturación anual de 32 millones de euros.
Al frente de esta empresa se encuentra Jordi Pons, tercera generación y actual director de la compañía y heredero de una larga tradición familiar ligada a la artesanía del calzado.
Precisamente por ello, EL ESPAÑOL ha conversado con él para analizar las claves de esta trayectoria y los retos estratégicos que afronta en esta nueva etapa.
Jordi Pons, dueño de la firma Toni Pons.
"Este año es muy especial, porque cumplimos 80 años", comienza diciendo Jordi a este medio. En aquel contexto de escasez, la empresa confeccionaba alpargatas y botas de piel con suelas hechas a partir de neumáticos reciclados.
Había pocos recursos, pero una determinación clara: fabricar un calzado de calidad, cómodo y pensado para el día a día. Esa vocación, asegura, apenas ha cambiado con el paso del tiempo.
La expansión internacional marcó un punto de inflexión. La entrada en Francia en los años noventa les hizo comprender que su propuesta tenía recorrido más allá del mercado local.
Tal y como corrobora Jordi Pons, fue entonces cuando tomaron conciencia de que su producto conectaba también con el consumidor internacional.
Era un contexto de postguerra, había pocos recursos, pero muchas ganas de trabajar y seguir adelante
Hoy, pese al crecimiento, insiste en que la esencia permanece intacta: "Seguimos siendo una empresa familiar con alma artesanal, muy enfocada en el trabajo bien hecho".
Asumir la dirección fue, para Jordi Pons, una decisión natural y a la vez exigente. Incorporarse al proyecto familiar siempre había sido una posibilidad atractiva, pero también implicaba una enorme responsabilidad.
Tomar el testigo del esfuerzo acumulado durante décadas suponía garantizar la continuidad y preparar la compañía para competir en un entorno cada vez más complejo.
"El principal reto que me transmitió mi padre al incorporarme era la necesidad de impulsar la marca para poder seguir compitiendo y encarar el futuro con confianza", añade.
Toni Pons.
La estrategia se centró en la creación de espacios de marca tanto en el retail físico como en el entorno digital. Ese impulso ha sido determinante para consolidar a Toni Pons como una referencia en el sector del calzado en España y en numerosos mercados internacionales.
Con 80 años de historia y tres generaciones implicadas, la coherencia en los valores ha sido clave. De hecho, Jordi Pons destaca la honestidad y el compromiso con las personas como pilares fundamentales.
A ellos se suman el dinamismo y la creatividad, imprescindibles en un sector tan competitivo como el de la moda y el calzado.
"Nuestra identidad de artesanos también la entendemos como un valor clave para seguir ofreciendo un producto de calidad", señala.
Las alpargatas continúan siendo nuestro producto estrella y representan una parte muy relevante de la facturación
Precisamente, la evolución económica de la empresa refleja esa estrategia. En la última década, Toni Pons ha multiplicado por cuatro su volumen de negocio hasta alcanzar los 32 millones de euros.
Este crecimiento, subraya su director, se ha sustentado en una premisa innegociable: "no sacrificar nunca la calidad del producto".
En este sentido, las alpargatas continúan siendo el producto estrella y representan una parte muy relevante de la facturación.
Sin embargo, la compañía ha diversificado su oferta en los últimos años. La línea de otoño-invierno, con slippers y colección outdoor, ha ganado peso progresivamente, mientras que bolsos y accesorios de verano refuerzan su carácter transversal dentro del universo moda.
Toni Pons.
En términos de rentabilidad, Jordi corrobora que la clave ha estado en combinar crecimiento sostenible con profesionalización.
La optimización de procesos, la ampliación del catálogo y la consolidación de equipos especializados han permitido mantener márgenes en un mercado global y altamente competitivo.
Este enfoque interno se articula coherentemente con un modelo de negocio claramente multicanal. Actualmente, el canal multimarca tradicional sigue siendo predominante y representa aproximadamente el 40% del volumen de negocio.
De hecho, para Jordi Pons, el comercio electrónico no sustituye a la tienda física, sino que la complementa.
No obstante, este enfoque multicanal también introduce complejidad en la gestión. Competir simultáneamente como fabricante, retailer y operador digital implica trabajar con métricas y drivers distintos.
"Hemos tenido que aprender a ser, además de buenos fabricantes, buenos retailers y competir en el comercio digital", señala.
La ampliación del catálogo de productos ha desempeñado un papel fundamental
Esa transformación, explica, solo ha sido posible gracias a la profesionalización de la estructura y a la incorporación de equipos preparados y especializados, capaces de gestionar métricas y dinámicas propias de cada canal.
En el fondo Jordi Pons lo resume con claridad: el reto no es solo crecer, sino hacerlo sin perder la identidad que ha definido a Toni Pons desde 1946.
Ocho décadas después de aquel pequeño taller en Osor, la empresa demuestra que tradición y visión global no son conceptos opuestos, sino complementarios cuando existe una estrategia clara y una cultura empresarial sólida.