Imagen de una joven usando el móvil.

Imagen de una joven usando el móvil. iStock

Sociedad

Any, madre de una adolescente en España: "En las redes sociales no sabes quién está detrás de la pantalla; mi hija tuvo pesadillas"

La mujer confesó a EL ESPAÑOL los peligros que había percibido de las redes sociales en su hija adolescente.

Más información: Un adolescente, crítico con prohibir las redes sociales a menores de 16 años: "Nos quieren aislar del mundo"

Anabel Blázquez
Publicada
Actualizada

Las claves

El debate sobre el acceso de menores a redes sociales vuelve a la actualidad tras la propuesta de prohibirlas a menores de 16 años en España.

Any, madre de una adolescente, relata los riesgos que vivió su hija, como pesadillas por juegos online y un desengaño virtual, reflejando la vulnerabilidad de los menores.

La presión social llevó a Any a dar un móvil a su hija a los 11-12 años, pese a sus dudas iniciales sobre la edad adecuada.

Any apoya establecer un límite de edad para el acceso a redes, pero aboga por controles de verificación de identidad en lugar de una prohibición tajante.

El debate sobre el acceso de los menores a las redes sociales volvió al primer plano tras la propuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de prohibir el uso de redes a los menores de 16 años.

La medida, planteada en el marco de una estrategia más amplia de protección digital infantil, busca frenar los riesgos asociados al consumo temprano de contenido online: desde la exposición a material inadecuado, hasta el acoso, la adicción o las relaciones con desconocidos.

En ese contexto, la voz de Any, madre de una adolescente de 17 años, refleja el dilema de muchas familias que viven entre la presión social, la realidad tecnológica y la preocupación por la salud emocional de sus hijos.

Peligro en la red

Any reconoce que su hija tuvo acceso al móvil demasiado pronto, "con 11 o 12 años", aunque ella misma intuía que no era la edad adecuada: "A esa edad un niño no tiene que tener un teléfono".

"Pero, ¿qué sucede?", planteaba. "Que entre la sociedad y todos los niños del colegio lo tenían, no faltaba ni uno, faltaba ella sola". La presión del entorno, más que la convicción pedagógica, terminó marcando la decisión.

El miedo de que la menor se quedara aislada socialmente pesó más que los pensamientos iniciales. Sin embargo, las consecuencias no tardaron en llegar.

Any relata dos episodios que le hicieron replantearse el impacto del entorno digital. El primero estuvo relacionado con un juego que su hija descubrió a través de YouTube, motivada por su admiración hacia El Rubius. "Le daba miedo. Mi hija tuvo pesadillas", recuerda.

El segundo episodio fue más emocional: "Se echó un noviete, por así decirlo, virtual en Barcelona, se llevó un desengaño también. Eso fue por Instagram. No se sabe a quién puede tener detrás".

Para ella, estos casos evidencian la vulnerabilidad de los menores en entornos donde la identidad del otro es incierta.

Aun así, su postura ante la propuesta gubernamental es matizada. Trabaja con redes sociales y considera la normativa "un poco rocambolesco porque es como que los niños de esta generación han nacido con un móvil debajo del brazo, en vez de con un pan".

Por esa razón, está de acuerdo con establecer un límite de edad, incluso señala que "quitar el teléfono a los niños hasta los 18 años" le parecería correcto en términos ideales, pero no comparte una aplicación tajante y poco flexible.

"Ahora la escuela, los institutos, todo se crea con contenido digital", subraya, señalando la dificultad de una prohibición total en un sistema educativo cada vez más digitalizado.

Su propuesta pasa por reforzar los controles de acceso en lugar de vetar los dispositivos. Plantea un sistema de verificación de identidad: "Que pongan el DNI para saber si tienen 18 años y verificarlo".

De hecho lo compara con otros trámites de adultos, como la solicitud de préstamos, donde se exigen documentación oficial. Es decir, regularla con mecanismos eficaces que combinen protección, realismo y responsabilidad compartida.