Imagen de María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

Imagen de María Jesús Montero, ministra de Hacienda. Europa Press

Sociedad

Ya es oficial: Hacienda confirma una deducción de hasta 340 € en el IRPF para los trabajadores con salarios bajos en España

Esta nueva deducción en el IRPF promete compensar el efecto de que muchos trabajadores con sueldos ajustados soporten más retenciones.

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Las claves

Hacienda confirma una nueva deducción de hasta 340 euros en el IRPF para trabajadores con salarios bajos en España.

La deducción está dirigida a quienes tienen ingresos cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y se aplica plenamente para salarios brutos anuales de hasta 16.576 euros.

A medida que el salario bruto supera los 16.576 euros, la deducción disminuye progresivamente hasta desaparecer alrededor de los 18.276 euros.

La deducción será automática en el borrador de la declaración de la Renta de 2026, siempre que se cumplan los requisitos.

Con la llegada del año nuevo, entran en vigor diferentes reformas en las normativas, como la revalorización de las pensiones o nuevas deducciones en materia fiscal.

Además de deducciones por reformas en los hogares para mejorar la eficiencia energética o por la compra de vehículos eléctricos, existe otra dirigida a los trabajadores con sueldos bajos.

Esta ventaja fiscal permite deducir hasta 340 euros en el IRPF, aunque la cuantía exacta depende del salario del trabajador y está diseñada para compensar las retenciones de quienes tienen ingresos más ajustados.

La deducción para los salarios bajos

La campaña del IRPF incorporará a partir de este 2026 una novedad importante pensada para aliviar la carga fiscal de los trabajadores con sueldos más reducidos: una nueva deducción específica para rentas del trabajo bajas.

Aunque en términos técnicos se presenta como una deducción en el impuesto, en la práctica funciona como un "descuento extra" en la declaración de la Renta destinado a quienes perciben salarios cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Antes de nada: ¿qué es una deducción? Las deducciones son reducciones que se restan directamente de la cuota del impuesto. Es decir, no afectan a la base imponible ni al cálculo previo, sino al resultado final de la declaración.

Por eso tienen un impacto más visible: si después de aplicar retenciones, mínimos y reducciones el contribuyente debía pagar 400 euros de IRPF, una deducción de 200 euros reduciría ese pago a 200 euros.

Ahora bien, esta nueva deducción nace con un objetivo claro: que quienes cobran poco paguen menos renta o directamente no tengan que pagar nada. El colectivo al que se dirige son los trabajadores por cuenta ajena con rendimientos del trabajo en torno al SMI o ligeramente superiores.

Para acceder a ella es necesario que la mayor parte de los ingresos del contribuyente provenga del trabajo y que no existan demasiadas rentas. Si estos otros ingresos superan ciertos límites, se pierde el derecho a aplicarla.

El importe máximo de esta deducción es de 340 euros, y se aplica de forma completa para salarios brutos anuales aproximadamente en el entorno de 16.576 euros, referencia alineada con el SMI de 2025.

A partir de esa cifra comienza una reducción progresiva hasta desaparecer cuando los ingresos alcanzan en torno a 18.276 euros. El mecanismo de reducción es sencillo: por cada euro que el salario bruto supere los 16.576 euros, la deducción disminuye 0,20 euros.

Así, si un trabajador gana 17.000 euros brutos, supera el umbral en 424 euros; multiplicado por 0,20 supone 84,8 euros menos de deducción, quedando un importe final aproximado de 255 euros.

De ese modo, la deducción se aplicará sobre las rentas obtenidas en 2025, por lo que aparecerá en la Declaración que se presentará en la primavera de 2026.

Hacienda la incorporará automáticamente en el borrador siempre que el contribuyente cumpla los requisitos, sin necesidad de solicitud expresa. De hecho, su impacto es directo: reduce la cuota a pagar o incrementa la devolución si las retenciones fueron elevadas.

Eso sí, el importe nunca podrá superar el IRPF realmente devengado; por tanto, quienes ya tengan una cuota muy baja no recibirán los 340 euros íntegros como pago separado.

Con esta medida, el sistema fiscal busca suavizar la presión tributaria sobre los salarios bajos y mejorar la progresividad efectiva del IRPF, especialmente en la franja que rodea el SMI, donde cada euro cuenta.