La Jungla

Lo rescatan tras varias horas atrapado en una discoteca y sale con un cubata

En la Jungla. El hombre pasó algunas horas encerrado en el interior del establecimiento malagueño y, cuando lo liberaron a plena luz del día, salió con una copa en la mano. 

"¡Qué noche la de aquel día!". Seguramente la famosa frase será la que se le pase por la cabeza al joven protagonista de esta historia cuando vuelva a rememorar la peripecia que lo ha hecho saltar a la fama. Lo cierto es que, pensándolo un poco, todos tenemos un amigo o una amiga a los que podría pasarles esto mismo, así que es inevitable no empatizar con él.  

Todo ocurría este jueves por la mañana en la capital malagueña. Un hombre se había quedado dormido en los baños de la discoteca Theatro durante la noche anterior. Los camareros echaron el cierre y él, sumido en un sueño profundo, ni se percató. Eso sí, después de dormir algunas horas empezó a dar señales de vida para intentar salir. 

El relato, que recoge el Diario Sur, apunta a que sobre las diez de la mañana se empezaron a oír golpes en la pared de la oficina que está pegada a la discoteca. Los trabajadores los escucharon varias veces sin saber de dónde venían hasta que se escuchó un "¿hay alguien ahí?" al otro lado de la verja del local de ocio. 

"Me voy a echar una copita"

Uno de los trabajadores, Javier Gabarrón, habló directamente con el joven. "Me he quedado dormido en los servicios del bar y me acabo de despertar ahora", le dijo, sin saber ni la hora porque no llevaba el móvil encima.

Lo más curioso del asunto es que, mientras Gabarrón iba a buscar ayuda para liberarlo, este le admitió que "tengo aquí la caja del día, pero no voy a tocar nada. Eso sí, me voy a echar una copita. Espero que no le siente mal a los jefes". Dicho y hecho.

Una de las administradoras del local pasaba por la zona y llamó a los dueños, que se acercaron con rapidez para liberarlo. Cuando abrieron la verja, el momento que recoge el vídeo compartido en Twitter, se ve perfectamente cómo el joven da un último sorbo a su copa, se despide cordialmente y se enfrenta al 'paseo de la vergüenza' con una dignidad asombrosa. Sin duda, el desayuno le había sentado bien.