Anna Grau

Miguel Ángel Rodríguez, MAR, (Valladolid, 1964) es uno de esos personajes todavía más pendientes de clasificar de la política, de la expolítica y hasta de la simple vida española. Fue portavoz por no decir pararrayos de José María Aznar. Dejó la política en teoría para ser Walt Disney, promesa que ha incumplido o cumplido a medias, ya que primero dirigió una poderosísima central de medios. Quizá para compensar los viejos sueños arrumbados, se acaba de lanzar a editar libros infantiles. Condenado por injurias al doctor Montes (caso sedación de Leganés, condena que MAR rechazó indignado) y por conducir bajo los efectos del alcohol (aquí MAR hizo acto de pública contrición), su mirada sigue siendo peligrosamente muy desacomplejada y directa. Sobre todo, más cuando ese todo no le gusta un pelo.

Sí, finalmente me he metido a editor. Esto siempre lo quise hacer. Desde pequeñito yo quería tener una librería. Porque allí está todo el conocimiento, ¿no? ¿No dice usted misma la primera que todo está en los libros? Yo estudié Filología Hispánica porque, fíjese, yo lo que quería era ser escritor. Cosa que he conseguido ser, tengo nueve novelas publicadas. Entre medias, entre otras actividades empresariales, me he lanzado a editar. He fundado Aba Libros, que se va a centrar principalmente en cuentos para jóvenes que fomenten el cuidado de la Naturaleza.

Lo vamos a vender por internet, pero no es un libro digital, es un libro físico, nosotros lo mandamos por correo, y la gran diferencia con El Corte Inglés o con Amazon es que a nosotros nos pueden encargar la dedicatoria personalizada de cada libro, incluso con la foto de su destinatario en la solapa. ¿A que es bonito? ¿Cómo dice, señorita? La oigo refunfuñar que yo empecé queriendo tener una librería y he acabado vendiendo libros por internet, como todo el mundo, que es lo que definitivamente apuntilla el negocio de los libreros. Pues mire, el problema es que no queda otra ahora mismo. Si ya compramos la verdura por internet, cómo no vamos a comprar un libro para que nos lo traigan a casa. No hay más remedio que estar en el siglo XXI. ¿Qué me diría usted si yo le aconsejara volver a escribir sus artículos no en el ordenador, sino a máquina?

Una cosa es resumir un pensamiento político en doce palabras y otra es que detrás de esas doce palabras no haya nada más

¿Qué leo yo? Nada, sólo best sellers, ya he renunciado a leer cosas que me hagan devanarme demasiado los sesos. Y hasta esos best sellers los dejo a las 60 ó 70 páginas, cuando ya me he dado cuenta de qué van. Yo no sé si es que ya hemos sucumbido todos sin remedio a la sociedad del Twitter y de los 140 caracteres, que ahora nadie, pero ni siquiera periodistas, consigues hacerles tragar una lectura más extensa de…

Miguel Ángel Rodriguez arranca su faceta de editor de libros infantiles.

Miguel Ángel Rodriguez arranca su faceta de editor de libros infantiles. Jorge Barreno

Mire, yo, por educación, cuando trabajaba con José María Aznar, me acostumbré a hacer informes. Aznar se leía esos informes, los subrayaba, los tenía muy en cuenta. Pues yo hago lo mismo con los clientes de mi agencia de comunicación. Les hago informes de 5 folios, sólo 5 folios, y me doy cuenta las más de las veces de que ni eso se han leído. Se lo tienes que contar. Y ahí sí, lo que les cuentas de viva voz lo aprehenden de seguida, son esponjas. Pero se lo pones por escrito y nada. Yo creo que ahí hay un problema, de verdad.

¿Que si yo veo alguna relación entre esto y la deriva política de este país? Sí, y la de todo Occidente, no creo que sea sólo España. El populismo ha venido para quedarse y ya sabíamos que iba a venir. Yo llevo ocho años dando conferencias en España sobre todo hablando del peligro de la telecracia. Y ya está la telecracia aquí. Pablo Iglesias y Albert Rivera son pura telecracia. ¿Qué dicen? Pues da igual, lo dicen bien, sueltan su eslogan, se cabrean con el resto, el resto no se sabe defender, y van y pierden. Ya hemos visto quién ha ganado en Francia y de qué manera, quién ha ganado en Estados Unidos y de qué manera. Toda la vida política de Occidente se está reduciendo a la nadería.

Nosotros también llegamos al poder con el discurso de que había que echar al PSOE, pero aparte de eso teníamos un programa, una ideología que cambió la mentalidad de la gente

Me corta usted poniendo cara de escéptica, señorita Grau. Me recuerda que yo llegué a diseñar la comunicación del entonces primer partido político de España y que introduje no pocas novedades, que, por ejemplo, me inventé la señal ya realizada de los eventos políticos para los medios. Subraya usted que yo siempre supe adaptarme a las nuevas tecnologías y nuevos entornos para colocar el mensaje que me, nos interesaba. ¿Por qué de repente eso mismo parece tan difícil? De acuerdo. Pero una cosa es resumir un pensamiento político complejo en un titular que quepa en doce palabras y otra muy distinta es dedicarse a hacer sólo esas doce palabras. Y que cuando rasques detrás de esas doce palabras, no haya nada más.

Miguel Ángel Rodríguez asegura que Aznar ayudó a cambiar la mentalidad de los españoles.

Miguel Ángel Rodríguez asegura que Aznar ayudó a cambiar la mentalidad de los españoles. Jorge Barreno

¿Que si eso es lo que está pasando? Por supuesto. Todo lo que se comunica es todo lo que hay, no hay nada más. Pero nada, ¿eh? A ver, dígame usted: ¿qué es Albert Rivera? ¿No se ha fijado usted en que siempre dice lo mismo? También le ha pasado a Susana Díaz. ¿Qué mensaje se ha dedicado ella a lanzar durante la campaña esta horrorosa que han hecho los socialistas? Pues que viva la unidad y que yo no insulto a nadie. ¿De verdad creen que eso es un planteamiento político? ¡Sólo decía eso! Y Pedro Sánchez, ¿qué dice? ¡El PP es tóxico y hay que quitarlo! Muy bien, ¿y? Aparte de eso, ¿qué piensa sobre la energía nuclear, el fracking, las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, etc? Pues nada, de eso nada, el único pensamiento que tiene, su idea única, es que hay que echar al PP. El problema es que estamos encima con un gobierno que ha decidido no comparecer.

El diálogo no puede ser la receta única para todo, yo por ejemplo no tengo nada que dialogar con los golpistas de Cataluña

Me vuelve a frenar usted rauda. Me acepta que hay una alarmante simplificación, incluso una jibarización, de todo el discurso político. Pero no se le olvida recordarme que cuando el PP llegó al poder, también llegó básicamente proponiendo echar al PSOE, del que la gente estaba entonces bastante harta. Ya. Sí. Pero yo creo que el PP también llegó al poder contraponiendo una política propia, liberal, a la política socialista. De hecho, el gran éxito del Gobierno de Aznar es que cambió la mentalidad de los españoles. Y ahora es muy difícil volver al planteamiento anterior socialista según el cual todos tenían que ser funcionarios. Eso es un cambio social provocado por toda una ideología.

¿Qué refunfuña ahora? ¿Que ahora en cambio todo el mundo acusa al PP de haberse vuelto más socialdemócrata que nadie? Sí, claro, es que ahora hasta yo me he perdido, ya no sé cuál es la ideología de nadie, tampoco del PP. Por eso se queja, porque no hay manera de saber qué piensa nadie de nada. Por eso nos gana Asia, nos gana China, nos ganan los yihadistas: porque ellos tienen una convicción y nosotros no tenemos ninguna excepto la vaga idea de que hay que dialogar con todos. ¿Pero eso qué es? Va uno y dice, voy a ir a tu casa y voy a violar a tu hija, y tú le propones dialogar, y ante esta propuesta de diálogo, él te pega una paliza a ti y a ella la viola. A ver, que no digo yo que dialogar sea malo, entiéndaseme, pero el diálogo no puede ser la receta única para todos los problemas. Yo, por ejemplo, no tengo nada que dialogar con los golpistas de Cataluña.

¿Qué haría yo con Puigdemont? Bueno, debo reconocer que la estrategia del desdén le está saliendo bien a Rajoy. Vaya por delante que yo no habría actuado nunca así. Pero actuando así ha llegado a tal punto la ridiculización de los indepes, que cada vez que salen ya es la risa, en ese sentido, a Rajoy la estrategia le ha salido bien. Pero digo yo que así sea por elemental dignidad, cada vez que los indepes salen a insultar al resto de España, habrá que contestar. Lo que pasa es que la sociedad española, fíjese, yo creo que está más con Rajoy que conmigo en este planteamiento.

¿Por qué, me pregunta usted? Pues porque no queremos problemas. Ni con los indepes ni con nadie. Yo creo que la sociedad española está pasota. ¿No se da cuenta, por ejemplo, de que en esta sociedad no hay intelectuales? ¿De que no hay pensadores? Los artistas se dedican a cantar al amor. Yo me enamoro, me desenamoro, lloro, etc. ¿Qué otra canción hay últimamente? La parte intelectual de España hace tiempo que está fracasada. Y a los pocos que quedan, nadie les hace ni caso. Creo que eso forma parte del destrozo de la política. Si no hay pensadores, si está mal hacer periodismo que no sea hablar de corrupción. Y conste que de corrupción hay que hablar, eh.

¿Hablemos de corrupción? Pues eso lo veo muy mal, sí. Se sigue sin tomar medidas. Me dice usted que tiene la impresión de que la corrupción sigue aflorando de forma selectiva, no precisamente desinteresada, y que ahora mismo dentro del PP hay mucho fuego amigo de unas familias a otras. Vamos a ver. Lo primero que hay que decir es que España es más corrupta fuera de la política que dentro. Detienen a un expresidente del Barça por corrupción y no digo yo que no se informe, pero desde luego no se come ninguna portada como la que se comería cualquier político. O sea, que la corrupción sólo parece preocupante si afecta a la política. Cuando hay muchos más corruptos, insisto, fuera de la política que dentro. A lo mejor a los de fuera no es tan divertido investigarles. A lo mejor es más divertido meter en la cárcel a Ignacio González que al futbolista Neymar. A ver quién tiene narices de meter en la cárcel a Neymar. La corrupción no es igual para todos.

Yo no haría con Puigdemont lo que hace Rajoy, pero a él la estrategia del desdén con los indepes le ha salido bien, y sospecho que la sociedad española está más con él que conmigo

Ese es el primer problema. Vamos a por el segundo. El segundo problema es que la corrupción sólo se puede combatir con normas muy claras y evidentes y que valgan para todos igual. Si tú no pagas a tu asistente y te ponen una multa de 25.000 euros, tienes que dimitir aunque te llames Echenique. No sólo si te llamas Ignacio González. Si eres Echenique, también. En un banco, el cajero, si no cuadra las cuentas todos los días, no se va a su casa. Y si falta un euro, no vale con que lo ponga. Y si sobra un euro, no vale con que se lo lleve. Simplemente tiene que cuadrar caja. Y si no la cuadra, está despedido. No es tan difícil hacer eso mismo en la Administración. Claro, entre unos y otros se han metido en un follón en que la corrupción no sólo no está resuelta, sino que ha quedado completamente al albur de la arbitrariedad de los jueces. De repente los jueces han descubierto que tienen en sus manos a los políticos.

Apunta usted que tiene la fuerte sospecha de que la corrupción es la nueva máquina de picar carne, que las batallas internas, dentro de los partidos, ahora se dirimen así. Yo no sé si es tanto eso como que los grandes partidos antiguos tienen miedo a la demagogia de los nuevos. En vez de explicar, vale, tenemos casos de corrupción, vamos a investigarlos y a sanearlos uno a uno, en vez de dar esa explicación, que el pueblo la habría entendido, se han tirado de cabeza a una dinámica en la cual basta una simple sospecha para fulminar y cesar a un señor.

A mí me parece un horror que todo imputado tenga que dimitir. Un señor tiene que dimitir cuando está juzgado y condenado. Para eso está el Estado de Derecho. Cuando empecé a decir esto me preguntaron si pensaba ir por el mundo defendiendo a los corruptos, pues no, yo no defiendo a corrupto ninguno, ni mucho menos. Pero un señor tiene derecho a defenderse. No puede ser que quedes indefenso ante una mera acusación. Eso es caza de brujas. Y los grandes partidos han entrado a la caza de brujas determinada por los nuevos porque ellos aún las pueden hacer, porque llevan poco tiempo. Pero cuando las corruptelas empiezan a extenderse también por los partidos nuevos, entonces miran para otro lado.

¿Por qué será, me pregunta usted, que en el PP sólo salen casos de corrupción de exministros de Aznar o del ámbito de la Comunidad de Madrid? Mire, yo no sé qué decirle, pero es verdad que lo que ha salido en la Comunidad de Madrid es vergonzoso. Si es verdad lo que se ha publicado sobre Ignacio González y su equipillo en Panamá, no hay ninguna justificación. Y eso vale para todo el mundo, sea gente de Aznar o no lo sea. Pero por lo mismo le digo que no es verdad que todos sean corruptos.

La sociedad española está pasota, no hay intelectuales y los artistas sólo se dedican a cantar al amor

Para empezar, los políticos cometieron el error, empujados por los vientos de la demagogia, de comprometerse, para ser diputado al Congreso, a detallar qué ingresos y qué bienes tienes, cuánto cobra tu mujer, etc. ¡Eso es una vergüenza! Cuando yo sepa qué cobra el periodista que me critica, diré cuánto cobro yo. Lo que no me parece aceptable es que tengan que exhibir su patrimonio sólo los políticos. ¿Por qué? ¿Eso garantiza que no vayan a robar? Los que manejan las empresas, los periódicos y la sociedad pueden cobrar lo que les dé la gana sin dar cuentas a nadie, y su mujer también. Pero el político, que cobra 3.500 euros, no. Hay que ser idiota. Lo que pasa es que los políticos, en lugar de atacar la corrupción de frente, se han achantado. Entonces hay gente que está dimitiendo de sus cargos simplemente porque un juez cree o sospecha que hace cinco años ese político hizo mal, pongamos, una recalificación de terrenos.

No es que objetivamente los jueces tengan ahora más poder que antes. Pero de repente han descubierto que su poder es omnímodo. El señor Eloy Velasco, que en mitad de la Operación Lezo va y da una entrevista, que eso solo ya es la bomba, y que es sabido que había pedido a Ignacio González un trabajo para su mujer, para la del juez, ha descubierto que tenía en sus manos a Cristina Cifuentes. Si él hubiera querido, hoy Cristina Cifuentes estaba dimitida. ¿De verdad que la sociedad española tiene que soportar esto? Yo creo que no.

Me pregunta usted si me dan ganas de hacer como José Luis Corcuera y largarme dando una patada en la puerta (risas). Mire, yo ya llevo muy separado del PP muchos años. Llevo más de un año evitando incluso comentar la actualidad en tertulias porque, la verdad, no me siento a gusto. Además, ahora a las tertulias siempre mandan a gentecilla de los nuevos partidos que sólo va a insultar. Y en el momento en que tú estás intentando argumentar algo, te lo confunden todo con la guerra de Irak.

Precisamente porque ya llevo todos estos años fuera me pregunta usted, señorita, si estoy ya preparado para contar las verdaderas razones de mi salida de la política, de por qué dimití. Se lo cuento si cuenta usted cómo la regañaron en el Avui, donde trabajaba usted entonces, por venir a pedirme el teléfono y a saludarme cuando anuncié mi dimisión, parece que pensaron que venía usted a darme un abrazo y que no les gustó nada, ¿verdad? Qué tiempos.

De repente los jueces han descubierto que tienen en sus manos a los políticos: si Eloy Velasco quisiera, Cristina Cifuentes ya estaría dimitida

Bueno, es tan simple como que mi tiempo en la Moncloa se acabó. Cuando Aznar terminó su discurso en la ONU en febrero de ese año, y yo tuve la suerte de acompañarle en la limusina especial que pone la ONU a los presidentes de Gobierno, allí mismo, en la limusina, le dije: "Presidente, yo ya te he visto hablar en un pueblo de Segovia delante de ocho viejos, y hoy te he visto hablar en el pleno de la ONU, y ya está. Hay que bajar el volumen de esa sala de prensa, ahora que ya nos hemos cargado a Felipe González, nos hemos cargado a Borrell, a Almunia, ya estamos liderando el país, el PSOE está destrozado, etc". Y Aznar me dijo: "Bájalo tú, el volumen". Y yo le dije: "No, yo no puedo comparecer mañana como una monja porque la gente se va a preguntar, ¿qué pasa?" Y yo, como asesor de Aznar, le aconsejé tener un portavoz del Gobierno que no ocupara los titulares de prensa todos los días. Y por eso propuse a Josep Piqué.

Pero esta conversación era de febrero de 1998 y quedamos en hacer la sustitución en julio. Era más fácil desaparecer en julio, que la gente se fuera de vacaciones, y a la vuelta en septiembre ya están pensando en otra cosa. Así de sencillo fue.

A mí me parece un horror que por estar imputado ya haya que dimitir, todo el mundo tiene que tener derecho a defenderse

Me pregunta usted, capciosa, si quedé tan contento de haber propuesto a Piqué para sustituirme como Aznar de haber designado a Rajoy (risas). Yo creo que Piqué hizo el trabajo que tenía que hacer, como digo, no se trataba de sacar titulares todos los días. Y después de Piqué creo recordar que fueron portavoces Pío Cabanillas, Zaplana, Rajoy. Últimamente ha sido Soraya… ¿Que cómo veo a Soraya? Bien, si usted me pregunta en líneas generales cómo veo al Gobierno, le diré que son muy hacendosos y que lo hacen bien. Ahora, desde el punto de vista político no son un atractivo.

Bueno, me ha hecho gracia estos días ver a Rajoy decirle a aquel senador que dejara de beber tanta Coca-Cola y se tomara una tila, a ese nivel de sorna parlamentaria él gana, pero yo creo que en su conjunto, a nivel político, el PP ha perdido muchos enteros desde cuando lo lideraba Aznar. Aznar era un político de pura raza que tenía una ideología. Y ahora Rajoy, que es un político de pura raza, no tiene una ideología. Es un artesano. Se dedica a que las cosas estén más o menos ordenaditas. Y yo creo que en política, como en la vida, hay que desmelenarse de vez en cuando. Aznar para el PP fue una novia, y Rajoy es una señora ya madurita, entrada en años. No sé si tanto como menopáusica, pero bueno, pues eso, que se dedica a tener la casa ordenada.

En el actual gobierno son hacendosos y lo hacen bien, pero no tienen atractivo político

¿Pronósticos? Yo creo que si Rajoy aprueba el presupuesto, tiene tranquilidad institucional (otra cosa será la gresca del día a día en el Congreso…) porque además el PSOE ha desaparecido. El PSOE tal y como lo conocemos se quedará en Andalucía. Y PS es Pedro Sánchez, ya veremos si además son las siglas de Partido Socialista o de qué. Pero lo tiene muy difícil porque Sánchez perdió Madrid, perdió Cataluña y perdió Valencia. Es muy difícil recuperar todas esas plazas donde te ha comido el terreno Podemos. Si tú además le has dado el gobierno a Podemos en Madrid, en Valencia, en Zaragoza, tienes muy difícil recuperar ese electorado, que ha demostrado que quiere ser muy de izquierdas. O sea, que el PSOE lo tiene muy complicado. Ahora bien: los nuevos ya vamos viendo que valen para lo que valen, que mucho jajaja, mucho jijiji, pero poco de comer.

Miguel Ángel Rodriguez, durante la entrevista para EL ESPAÑOL.

Miguel Ángel Rodriguez, durante la entrevista para EL ESPAÑOL. Moeh Atitar

¿Que si al parecer no me impresiona mucho Albert Rivera? Para nada, a mí me parece un bluff absoluto. Ya he visto que Aznar le ha llamado para que clausure un acto de un máster, y me pregunto yo qué pueden aprender los alumnos de ese máster de un señor que no sabe hacer la O con un canuto. ¿Ni siquiera me impresiona como posible piloto único del centro cuando el entero PSOE escora tan a la izquierda como Podemos, pregunta usted? Mire, señorita: cuando el PP y Rajoy se decidan a hacer política, el centro es del PP. Lo que sí que hay que reconocerle a Rajoy es que, cuando le ves, ves estabilidad, y esto a la gente le gusta. Es una estabilidad aburrida pero, en mitad de todo este follón, gusta.

Aznar fue como una novia del PP, Rajoy es como una señora madurita, entrada en años

Se suponía que haber dado entrada a los jóvenes, a Pablo Casado, a Andrea Lévy, era para hacer política centrista, más cerca de la juventud, etc. Lo que pasa es que todos estos se han quedado ahí en nada. La renovación ideológica del PP es un misterio. Seguimos como estábamos. ¿Quién sabe lo que piensa el PP sobre los grandes problemas de nuestro tiempo? ¿Cuál es el concepto de España que ahora mismo tiene el PP? ¿El desdén? ¿Estar a lo que digan los jueces y ya está? Pues yo no estoy de acuerdo, tendremos que tener un concepto de España, y defenderlo en buena lid. Y que no te llamen franquista por eso, ¿cómo va a ser franquista defender a tu país? Quien dice eso dice saber explicar si se está a favor o en contra de los vientres de alquiler, si se tiene o no una estrategia para las futuras guerras cibernéticas, etc.

Me pregunta usted por la amenaza yihadista, un tema sobre el que es verdad que a veces el PP pasa de puntillas por lo caro que salió el apoyo a la guerra de Irak, que es verdad que salió caro porque tampoco se supo explicar. Mire, pues déjeme decirle que contra la amenaza yihadista el Gobierno de Rajoy lo está haciendo extraordinariamente bien.

Albert Rivera me parece un bluff absoluto por mucho que Aznar le invite a clausurar un máster; me pregunto qué pueden aprender los alumnos de un máster de un señor que no sabe hacer la O con un canuto

No sé si usted viaja mucho por el mundo, yo sí, pero coger aviones en cualquier aeropuerto internacional es un desastre, son horas y horas de controles, te hacen desnudar, te hacen pasar esos escáner terribles… En España estás perfectamente vigilado con no más molestia, en general, que la de quitarte el cinturón. Y ojo, eso no es porque España no sea objetivo terrorista, es que las cosas se están haciendo bien. Después de tantos años de lucha contra ETA sabemos muy bien, por desgracia, lo que se ha vuelto a ver estos días: que unos fanáticos por internet son tan peligrosos como unos fanáticos con una bomba en la mano. Y por eso han sido detenidos. Lo que no sé es si no convendría endurecer un poco las leyes para poder hacer estas cosas sin depender de la arbitrariedad de un juez que a lo mejor no tiene claro lo que hay que hacer, sin volvernos locos y sin llamar a todo el mundo yihadista.