En la esquina superior izquierda, Sara y su pareja; a la derecha, Jorge; en la esquina inferior izquierda, Elena, y a la derecha, Leonor.

En la esquina superior izquierda, Sara y su pareja; a la derecha, Jorge; en la esquina inferior izquierda, Elena, y a la derecha, Leonor. A. Blanco

Reportajes

Ceuta, una semana después de la invasión: del "miedo" de los ceutíes como Sara a la negativa a volver de migrantes como Oss

Una de las ceutíes, quien tiene un hijo y espera otro, ha tenido que llamar a su pareja desde Asturias para que esté con ella: "Voy a vender mi casa".

Más información: El cementerio musulmán como aseo y los árboles como cama: el refugio de Yassin, Mosses y decenas de marroquís en Ceuta

Publicada

Sara ha tenido que llamar a su pareja para que viniera desde Asturias porque tiene "miedo".

Jorge, por su parte, afirma tener "varias armas en casa" y "más de 2.000 cartuchos".

Elena considera que "los que han venido irán subiendo a la Península".

Y Leonor no sale de su casa tras el asalto a su pequeño negocio por parte de más de medio centenar de inmigrantes.

EL ESPAÑOL ha charlado con estas cuatro personas cuando se cumple una semana de la mayor crisis migratoria en la historia de España.

"Voy a vender mi casa"

Más de 70.000 inmigrantes accedieron de manera irregular al país. Sin embargo, casi todos han retornado a sus lugares de origen.

Sara está embarazada de su segundo hijo. Afirma que quiere vender su casa porque está "intranquila" en la ciudad autónoma.

Tuvo que pedirle a su pareja venir desde Asturias, donde trabaja él. Así, se siente "más segura".

Sara y su pareja posan para EL ESPAÑOL.

Sara y su pareja posan para EL ESPAÑOL. A. Blanco

"Ahora nuestra playlist son las sirenas de la Policía", dice esta ceutí con el carrito de su hijo y su pareja, un ciudadano brasileño, a este diario.

Cuenta que también ha hablado con sus padres de vender su vivienda. "Me siento desamparada. Es una sensación de miedo, de indignación por no poder hacer nada", agrega.

Teme que vuelva a suceder. Especialmente, tiene en mente el próximo 15 de agosto cuando, según ha circulado por varios grupos en redes sociales, habría otra entrada masiva desde Marruecos.

"Ya no es por mí, sino por mis hijos", relata de forma contundente esta madre.

Por su parte, Jorge, ya jubilado, sostiene que ha ido numerosas veces a Marruecos a cazar.

Habla con este periódico bajo una sombrilla.

Jorge posando para EL ESPAÑOL

Jorge posando para EL ESPAÑOL A. Blanco

"Yo si vienen que tengan claro que me voy a defender. En mi casa tengo varias armas y 2.000 cartuchos".

Este hombre recalca que él no va a atacar a nadie. "No voy a hacer nada, pero si se meten conmigo que se preparen".

Luego está el caso de Elena, una mujer que ha trabajado durante muchos años en una clínica.

"Yo no soy adivina, no sé qué pasará el 15 de agosto, esperemos que nada", opina esta mujer a EL ESPAÑOL.

Elena posando para EL ESPAÑOL.

Elena posando para EL ESPAÑOL. A. Blanco

"Culpa de Sánchez"

Y la ceutí lanza un dardo al presidente del Gobierno. Considera que "la culpa de todo la tiene Pedro Sánchez".

"Si estos lo que quieren es seguir yendo para arriba, quieren conquistar la Península", añade.

"Primero van con Ceuta, pero luego veremos qué ocurre", concluye.

Y, finalmente, está Leonor, la tendera que sufrió un asalto en su negocio por parte de 60 inmigrantes.

Esta mujer conversó con EL ESPAÑOL desde el otro lado del mostrador, que lo ha puesto a modo de barrera para que no entre nadie en su tienda.

Leonor posando para EL ESPAÑOL

Leonor posando para EL ESPAÑOL A. Blanco

Tiene miedo de salir a la calle. Echa el cierre a las 15:00 horas y permanece en su casa hasta el día siguiente que vuelva a abrir el ultramarinos.

Llegaron incluso a darle un cabezazo. También tiene molestias en el pie debido a la presión que ejerció en el mostrador para que no accedieran a su negocio.

"No es normal que tenga que estar asustada en mi casa. Yo no tengo a militares ni a nadie que me proteja", agrega la mujer.

Heredia recalca que no le robaron nada de su tienda y que todo cesó en cuanto llegaron varios agentes de la Policía Nacional, como se aprecia en los vídeos que se han hecho virales sobre el suceso.

"No me voy"

En el otro lado de la balanza están aquellos que han llegado y no se quieren marchar.

O, incluso, continuar "subiendo" hasta otros países, como Francia o Bélgica.

Morgin ha venido desde Senegal a España para quedarse. Lo tiene claro. Y lo conseguirá sea como sea.

Se ha recorrido más de 3.000 kilómetros para asentarse en la ciudad autónoma de Ceuta.

Ha sido uno de los decenas de miles de inmigrantes que ha entrado a España hace escasos días desatando así la mayor crisis migratoria de la historia del país.

EL ESPAÑOL se ha sentado a hablar con él a los pies de la playa de Benítez para conocer su historia.

En dicha ubicación se hallan "centenares", a ojos de un agente de la Policía Nacional.

Unos duermen. Otros se bañan. E incluso alguno va de joven en joven pidiendo sus teléfonos.

El senegalés charla con este periódico a través de otro joven subsahariano, dado que no habla ni inglés ni castellano.

Varios jóvenes en la playa de Benítez.

Varios jóvenes en la playa de Benítez. A. Blanco

Morgin tiene 35 años. Viste una gorra de Gucci, pantalón largo y un polo gris. No quiere posar para la cámara.

Ha dejado atrás a amigos y compañeros. No sabe qué ha sido de ellos.

"Solo quiero trabajar. No me quiero ir de aquí", comenta de forma contundente.

A escasos metros de él se hallan varios miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional.

Los antidisturbios tratan de contener a los jóvenes que están en un lado de la playa para que no pasen al otro, con el fin de llegar al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Hamza, por su parte, apenas tiene 22 años. "Milagro, milagro", dice con alegría a EL ESPAÑOL levantando los brazos.

Ha venido desde Marruecos y sigue la misma línea de Morgin: "Quiero estar aquí".

Este chico asegura que no tiene estudios. "Trabajo de lo que sea, de lo que sea", repite.

Desde la playa de Benítez hasta el CETI hay, aproximadamente, diez minutos andando. No tiene pérdida, dado que es una calle con gran pendiente.

Subiendo por cualquiera de las dos aceras se hallan cientos de jóvenes. Mires a donde mires: yendo a pie de asfalto o atravesando las laderas.

Varios jóvenes en las inmediaciones del CETI.

Varios jóvenes en las inmediaciones del CETI. A. Blanco

En una de estas zonas está Oss, natural de Bangladesh y de 33 años. Tiene un teléfono móvil. Insiste de forma continua en agregar su número.

La comunicación con él es más compleja. No habla ni inglés ni castellano.

"Aquí, aquí bien", dice el hombre.

Finalmente se encuentra Driss, que ha venido desde Mali.

"Subir. Otro país. Francia o Bélgica", sostiene el varón de 30 años.

Ninguna de estas tres personas se ha prestado a posar frente a la cámara.

Ocultos en acantilados

Los jóvenes se ocultan en las zonas más insólitas de la ciudad autónoma.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado han localizado en Ceuta grupos de migrantes que no quieren volver a Marruecos y que se esconden en acantilados de difícil acceso.

Según han informado a EFE fuentes policiales, los grupos que se esconden en estos lugares están compuestos por entre tres y cinco personas cada uno y en total la cifra se aproxima a una treintena de personas.

Se trata de zonas próximas al Recinto y al Sarchal, ambas en la bahía sur de la ciudad, a las cuales es muy difícil acceder por la vía terrestre.

Del mismo modo, se ha advertido la presencia de numerosos migrantes que habían accedido al interior del cementerio musulmán de Sidi Embarek, tal y como reveló EL ESPAÑOL y que han sido retiradas del lugar por los agentes.