La policía custodia a los inmigrantes que esperan en la playa en Ceuta.

La policía custodia a los inmigrantes que esperan en la playa en Ceuta. Reuters

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Peleas, acampadas y colapso: la crisis de Ceuta se traslada al Centro de Inmigrantes con miles de personas a sus puertas

Los jóvenes, la mitad de ellos subsaharianos que han aprovechado la avalancha para entrar, esperan que el CETI se libere porque su objetivo es ser alojados en este centro para "pedir el asilo y continuar en España".

Más información: Los ceutíes siguen encerrados por miedo: cientos de migrantes continúan escondidos en montes, fuertes y hoteles

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El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta concentra la parte de la emergencia que no ha desaparecido con los retornos a Marruecos. Mientras el centro de la ciudad recupera su actividad y los parques han quedado vacíos después de los últimos barridos policiales, en la carretera de acceso al CETI y en sus inmediaciones siguen agrupándose quienes han decidido permanecer en España: numerosos marroquíes, pero también ciudadanos de Sudán, Argelia y otros países africanos que pretenden solicitar protección internacional.

Alrededor de 1000 inmigrantes esperan en las inmediaciones de este CETI para poder acceder al interior del recinto. Este centro preparado para 512 personas, mantiene una ocupación de más de 700 en su interior, mientras que su pico más alto fue de cerca de 900 durante los días de mayor presión, cuando tuvo que cerrar sus puertas salvo para situaciones excepcionales.

Ya antes de la entrada masiva funcionaba por encima de su capacidad, con personas durmiendo en los alrededores y esperando una plaza. La avalancha terminó de desbordar un centro que constituye la principal puerta de entrada al sistema estatal de acogida en Ceuta.

Entre quienes continúan fuera hay muchos jóvenes marroquíes. Algunos llegaron con intención de reunirse con familiares, otros esperan iniciar algún procedimiento que les permita quedarse y varios temen que, si se alejan del CETI, sean localizados y conducidos hacia el Tarajal. Son, en gran medida, los últimos migrantes todavía visibles en las calles ceutíes: permanecen junto a la carretera, se refugian bajo los árboles o esperan noticias delante de las instalaciones.

Acampados en los montes

Los vecinos de La Colina, la urbanización que está próxima a este CETI, están desesperados por los sucesos que se han producido a lo largo de estos días debido a la sobresaturación de este centro.

Ahora tienen que lidiar con más asentamientos que los habituales en el monte que está próximo a este centro y donde se han producido batallas campales entre ellos y, en algunos casos, según los propios vecinos intentos de asaltos a viviendas.

De hecho, no es la primera vez que en este entorno hay asentamientos por parte de los inmigrantes que buscan ser alojados en su interior.

Varios inmigrantes acampan en las inmediaciones del CETI de Ceuta.

Varios inmigrantes acampan en las inmediaciones del CETI de Ceuta. Reuters

Sin embargo, la situación ahora mismo es límite para los vecinos que aseguran que están viviendo altercados en las inmediaciones de su barrio y de esta zona residencial.

Unas imágenes que preocupan a los ceutíes porque no parece que estas personas de diferentes nacionalidades vayan a irse. Su objetivo no es otro que el de ser admitidos en este CETI.

Una misión imposible ahora mismo porque el centro está sobresaturado y no hay capacidad de acoger a nadie más en su interior.

Aunque estas personas mantienen la esperanza de que vayan produciéndose salidas hacia la península de los inmigrantes que ahora están en el interior y, entonces sí, puedan entrar al recinto.

"Sin protocolo"

Más del cincuenta por ciento de las personas que están en las puertas de este CETI son subsaharianos que han podido entrar a Ceuta después de hayan podido acceder a la ciudad en las últimas horas aprovechando la avalancha de personas que han cruzado desde Marruecos a lo largo de los últimos días.

La Policía Nacional ha desplegado un dispositivo de seguridad en las inmediaciones de este centro para tratar de mantener la estabilidad en la zona y cierto orden. Junto a la policía también se encuentra personal del Ejército que se está encargando de atender a los inmigrantes que están en este monte dándoles agua.

De hecho, la playa de Benítez que es la más cercana a este centro está totalmente ocupada también por estas personas al estar el recinto y las inmediaciones sobresaturadas. Eso sí, los diferentes efectivos de la policía están tratando de controlar la situación e impedir que accedan por la carretera de acceso al CETI para así tratar que no colapsen los alrededores.

"Hoy está todo más tranquilo, pero seguimos sin un protocolo", explica a EL ESPAÑOL uno de los policías destinados en la zona, después de varios días de jornadas de hasta 16 horas. Los agentes diferencian entre quienes aceptan regresar, quienes aseguran ser menores y quienes manifiestan su voluntad de pedir asilo, aunque la falta de documentación y la saturación ralentizan cualquier clasificación.

Varios inmigrantes en las puertas del CEPI a la espera para poder acceder al recinto.

Varios inmigrantes en las puertas del CEPI a la espera para poder acceder al recinto. Reuters

La situación de los sudaneses es diferente. Muchos proceden de Darfur y de otras regiones afectadas por la guerra iniciada en 2023, y solicitan protección internacional al llegar. España debe registrar cada petición, estudiar sus circunstancias y valorar el riesgo que afrontaría la persona en caso de devolución. Durante 2026, los sudaneses se habían convertido ya en una de las principales nacionalidades entre quienes alcanzaban Ceuta; ACNUR calculaba en abril que unos 600 habían llegado por esta vía y advertía de que parte de ellos ni siquiera formalizaba su solicitud de asilo.

Los traslados anteriores desde el CETI muestran ese perfil. En febrero salieron hacia la Península más de un centenar de solicitantes de protección internacional, la mayoría jóvenes procedentes de Darfur, para continuar sus expedientes en recursos de otras comunidades. El centro seguía entonces por encima de su capacidad, con más de 800 usuarios.

“Queremos pedir asilo y continuar el proceso en España”, repiten varios de quienes esperan junto al recinto, según fuentes que trabajan en la acogida. Para ellos, Marruecos forma parte del trayecto y no representa un país al que puedan ser entregados automáticamente. Su caso debe examinarse de manera individual y permanece sometido a las garantías del procedimiento de protección internacional.

La saturación obliga ahora a acelerar nuevas derivaciones hacia la Península y a separar situaciones muy distintas dentro de una misma multitud. Hay marroquíes que buscan quedarse junto a familiares, sudaneses que huyen de una guerra, argelinos, posibles menores y personas sin documentación suficiente para acreditar su identidad. Todos terminan esperando en el mismo lugar.

Un inmigrante huye del Ejército en Ceuta.

Un inmigrante huye del Ejército en Ceuta. Efe

Ceuta ha despejado sus avenidas, pero el CETI conserva la imagen de una crisis todavía abierta.

Dentro de él, camas agotadas, jóvenes marroquíes en las calles próximas y solicitantes de asilo que aguardan a que España determine si pueden permanecer.