Adrián, grabado por las cámaras de seguridad de la sala de estudio de Sangonera la Seca, el 11 de junio, colándose en el baño de mujeres.
El atestado policial sobre el boli-espía de Adrián alerta al juez del "riesgo" de que exista "contenido íntimo" de menores de 16 años
La Policía Nacional pide analizar el ordenador, el móvil y un smartwatch intervenidos a este docente interino que grabó a 4 opositoras en el baño.
"Pudiendo incluso lucrarse con la distribución de las mismas, como suele ser habitual en personas que captan este tipo de imágenes”.
Más información: Dos opositoras grabadas por el 'boli-espía' del docente Adrián en el baño de la sala de estudio: "Me siento violada"
Adrián se pensaba que era el más listo de la clase como docente interino de Primaria. Pero el Grupo de Policía Judicial ha sido un alumno aventajado, para cazarle usando un ‘boli-espía’ para grabar –supuestamente- las partes íntimas de opositoras que como Adrián acudían a la Sala de Estudio de Sangonera la Seca.
EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva al atestado policial donde Adrián es pillado colándose en el aseo de mujeres, la tarde del jueves 11 de junio, para colocar presuntamente un bolígrafo con cámara oculta, justo antes de que cuatro opositoras entren sin ser conscientes de que serán filmadas bajándose los pantalones.
Así lo refleja el anexo fotográfico del Grupo de Policía Judicial y que pide al juez analizar el portátil, el móvil y el smartwatch de Adrián. A la vista de que no descartan que pueda tener imágenes de menores de edad porque "es usuario habitual" de la red de salas de estudio del Ayuntamiento de Murcia y pueden entrar alumnas de instituto.
"Existe el riesgo cierto y fundado de que el dispositivo intervenido haya capturado, grabado o almacenado, imágenes de contenido íntimo de dichas menores de edad, si el mismo ha sido instalado en otras ocasiones, puesto que el mismo ya contiene una imagen de fecha 3 de febrero de 2020, en una sala de estudio o biblioteca".
Las imágenes del bolígrafo cámara con el que un profesor grabó a opositoras en el baño de una sala de estudio en Murcia.
La investigación no ha sido sencilla porque la sala de Sangonera la Seca abre las 24 horas, tiene 50 plazas y había que localizar al dueño del 'boli fisgón' que una opositora encontró por casualidad, durante la tarde del jueves 11 de junio, entregándolo en la Comisaría de Alcantarilla.
Todo ello, tras comprobar que había imágenes del aseo femenino y que el bolígrafo estaba equipado con tecnología: cámara, puerto USB y tarjeta de memoria. Así lo expone el atestado de la Policía Nacional:
“Se extiende la presente para hacer constar que, analizado el dispositivo entregado por la requirente en estas dependencias, el mismo se trata de un bolígrafo espía con cámara HD y contiene en su interior una tarjeta micro-sd de 32GB de tamaño”.
Los policías comenzaron a visionar el material que tenía la tarjeta de memoria y encontraron el primer hilo del que tirar: el dueño del bolígrafo había grabado su propia ropa, al colocarlo de forma estratégica, apuntando hacia el inodoro.
“En el mismo se aprecia, al parecer, la colocación del dispositivo de vídeo en el aseo femenino de la sala de estudio de Sangonera la Seca (Murcia). Observándose un fotograma a los 4 segundos del inicio del vídeo donde se observa cómo la persona que instala el dispositivo de grabación y dirige el enfoque del mismo al retrete del baño, viste una camiseta de manga corta de color blanco”.
El bolígrafo espía analizado por la Comisaría General de Policía Científica.
El otro hilo del que tirar era el circuito cerrado de seguridad de estas instalaciones públicas y con la denuncia de la opositora que detectó el boli, fijaron una franja horaria para analizar las grabaciones de las cámaras que apuntan al hall. Esa era la zona caliente de la investigación porque se ubican los aseos masculino y femenino.
El visionado hace que entre en la ecuación un chico con una conducta sospechosa captada por las cámaras: Adrián, de 26 años, profesor interino en un colegio de Cartagena y aspirante a la oposición de Primaria, prevista el 20 de junio, en Murcia.
“A las 19.25 horas, solo se observa la entrada en el aseo femenino de la sala de estudio del nombrado en las presentes [diligencias] como varón investigado". “Esta persona muestra una actitud vigilante cada vez que entra al aseo femenino, ya que cuando realiza la primera entrada en el baño hace un barrido visual a ambos lados, previo a la entrada, y se introduce en el baño”.
“En su interior apenas está 20 segundos, para posteriormente salir y entrar de nuevo al aula de estudio”.
A las 19.31 horas, mientras Adrián estudia su temario, las cámaras de la sala de estudio filman a una de las chicas que se prepara la oposición de Educación Primaria, salir al hall de camino al aseo, sin ser consciente de que va a ser grabada por un bolígrafo depravado:
“Se observa la entrada de una chica, la cual deja su teléfono encima del lavabo y hace uso del inodoro, observándose partes de su cuerpo desnudo, la misma es nombrada en adelante víctima 1”.
El minutado del sistema de video-vigilancia que recoge el atestado, establece que a las 19.57 horas de aquel jueves, el veinteañero sale del aula para ir al baño femenino por segunda vez, justo cuando ya han pasado por el aseo cuatro opositoras. Todas ellas calificadas como víctimas por la Policía.
Adrián se dispone a recuperar su “bolígrafo espía”, pero todo se tuerce. “Minutos después, el mismo sale del aula de estudio, al parecer, con la intención de entrar de nuevo al baño femenino. Posiblemente, con la intención de retirar el dispositivo, si bien, al percatarse de que iba una chica tras él, se introduce en el baño masculino, permaneciendo también unos segundos”.
La Policía Nacional compara la camiseta del sospechoso que merodea el aseo femenino con el fotograma que aparece en el bolígrafo.
Tras disimular para no levantar sospechas, trata de recuperar el "bolígrafo espía" por segunda vez: “Finalmente, el mismo coge sus pertenencias y a su salida vuelve a entrar el baño femenino".
"Permaneciendo en su interior unos segundos, para salir y quedarse dubitativo unos segundos, haciendo el amago de volver a entrar al baño y ya fichar su salida y marcharse del lugar”.
Adrián es consciente de que el boli lo ha perdido o se lo ha llevado alguien, de forma que se marcha de las instalaciones. La Policía Nacional compara la camiseta blanca del sospechoso que merodea el aseo femenino y la relaciona con el fotograma que aparece en el "bolígrafo espía" en los cuatro primeros segundos de grabación.
Justo cuando lo coloca donde les explica la primera denunciante: encima de un par de llaves de paso del agua. Incluso les entrega a los agentes una foto con las llaves marcadas. El Grupo de Policía Judicial tiene serias sospechas sobre este usuario de la sala, del que desconoce sus datos, de modo que realiza otra pesquisa digital.
Para entrar a la red de 19 salas de estudio del Ayuntamiento de Murcia hace falta una tarjeta, así que le pide al Consistorio el listado de personas que pasaron su tarjeta para desbloquear digitalmente la puerta de entrada y salida de las instalaciones "en torno a las 20 horas" del 11 de junio.
En el excel solo había tres nombres de hombres y uno era el de Adrián R. C. (Murcia, 2000). Este docente interino, de 26 años, no tiene antecedentes penales, pero cuadra con el perfil que han dibujado durante días de investigación con la colaboración de las cuatro denunciantes.
Todo ello, debido a que estas opositoras en pleno estrés por la recta recta final de la convocatoria, hicieron de tripas corazón para seguir acudiendo a Sangonera la Seca para no levantar sospechas. Los investigadores les pidieron que siguieran estudiando allí la oposición, sin saber si compartían mesa con el hombre que las grababa.
El martes 30 de junio, a las 9.40 horas, un subinspector de la Policía Nacional se plantó en la sala de estudio de Sangonera la Seca. Allí estaba Adrián, tras haber pasado la criba de la parte teórica de la oposición de Primaria, preparándose la exposición oral.
La Sala Municipal de Estudio de Sangonera la Seca, este martes.
Este mando policial reconoció al segundo a Adrián, de 26 años, porque llevaba puestas las mismas zapatillas con las que fue grabando como polizón del baño público de mujeres.
“El Policía reconoce sin ningún género de dudas, ni error posible, como la persona que entra al aseo femenino de la sala de estudio en la franja temporal en la que se instala el dispositivo".
"En el momento de la detención, el mismo viste las zapatillas deportivas del varón que se observa entrar en el baño”.
El arresto de este docente interino se saldó con una llamada a su padre y acogiéndose a su derecho a no declarar en Comisaría. Todo ello, después de ser informado los hechos por los que fue engrilletado en la sala de estudio de Sangonera la Seca:
“Esta instrucción entiende que instalar un dispositivo de grabación espía, en el aseo femenino de un edificio público, con la intención de captar imágenes de las usuarias, en concreto en la zona del inodoro, siendo posible la captación de imágenes de partes íntimas de las víctimas, puede haber incurrido en un delito contra la intimidad”.
No actúa al azar
Adrián ha trabajado este curso como docente interino en Cartagena, tiene buen expediente académico, cuenta con un nivel C1 de Inglés y tendrá complicado alegar alguna enajenación porque el atestado recalca que no actúa al azar cuando entra al aseo femenino:
“Dicha instalación no es fruto de la casualidad ni el olvido del dispositivo en el baño, ya que el mismo es instalado cuidadosamente y centrado el plano de grabación a la zona del inodoro, como bien se aprecia en el video, zona en la que habitualmente se muestran las partes íntimas de las usuarias”.
“La nombrada en las presentes como víctima 4, la persona que encuentra el dispositivo en el baño, realizó una imagen del mismo de cómo se encontraba instalado, estando el mismo por encima del plano de visión, en posición horizontal y sobre las llaves de paso del suministro de agua”.
La ubicación del bolígrafo espía en las llaves de paso del suministro del agua, en el aseo femenino de la sala de estudio de Sangonera la Seca.
El Grupo de Policía Judicial fue comparando la ropa que vestían las chicas que iban accediendo al aseo en la franja horaria bajo sospecha y que eran grabadas por las cámaras de seguridad del hall, entre las 19.25 horas y las 19.40 horas del jueves 11 de junio.
El cotejo con las imágenes almacenadas dentro de la tarjeta de memoria del ‘boli-espía’ arrojaba este resultado para cuatro opositoras: “Entra la baño otra chica y hace uso del inodoro, observándose igualmente partes de su cuerpo desnudo”.
Durante la investigación se ha analizado al milímetro la actividad de este veinteañero en salas de estudio de la capital del Segura y se ha confirmado que desde el 12 de enero de 2021 “es usuario habitual de la sala de estudio de Sangonera la Seca y otras más”. Tales como la de Aljucer.
Este dato tiene relevancia para los policías porque en el material analizado en el 'boli-espía' detectaron imágenes de una mujer tomadas hace seis años, cuando Adrián, en teoría, solo era un universitario que estudiaba el Grado de Educación Primaria.
“Figura una captura de imagen en una sala de estudio que data del 03/02/2020, por lo que el mismo ha podido estar haciendo uso de dicho dispositivo de captación de imágenes desde esa fecha, desconociendo sí, los hechos investigados son únicos o por el contrario, pudiera haber realizado otras grabaciones anteriores”, tal y como recalca el atestado.
Podría lucrarse
Tales pruebas les llevan a alertar al juez de que la investigación debe proseguir y le piden analizar todos los dispositivos digitales que le intervinieron cuando fue arrestado. De hecho, Adrián aún no ha sido citado en sede judicial para ser interrogado.
“Se extiende la presente para hacer constar que, esta instrucción desconoce el destino de las grabaciones realizadas por el investigado Adrián R. C., ya que las mismas pueden ser usadas para uso particular o bien ser difundidas en páginas de internet, en foros, ser compartidas o intercambiadas con otros usuarios…”.
“Pudiendo incluso lucrarse con la distribución de las mismas, como suele ser habitual en personas que captan este tipo de imágenes”.
“Por dicho motivo, esta instrucción procedió a la intervención de los dispositivos electrónicos de almacenamiento que disponía el detenido en el momento de la detención (ordenador portátil, teléfono móvil y reloj) y de los que estaba haciendo uso, ya que los mismos pueden contener imágenes relacionadas con los hechos investigados, así como de otras posibles víctimas”.
El puerto USB y la tarjeta de memoria del bolígrafo espía.
El Grupo de Policía Judicial considera necesario ese volcado profundo y argumentan al magistrado que podrían destapar más delitos porque en las salas de estudio pueden entrar estudiantes de instituto que son menores de edad.
“Es de significar que según la normativa interna y aplicable a los usuarios de las salas de estudio del Ayuntamiento de Murcia, la edad mínima para hacer uso de las mismas y poder acceder a ellas es de 16 años”.
“La citada sala de estudio es un espacio público de acceso libre para estudiantes, constando fehacientemente a esta instrucción que entre los usuarios habituales, se encuentran menores de edad de hasta 16 años, quienes hacen uso de las mencionadas instalaciones y por ende de los aseo femeninos referidos”. De forma que los agentes insisten en analizar a fondo los dispositivos digitales de Adrián.
“Por tales motivos, existe el riesgo cierto y fundado de que el dispositivo intervenido haya capturado, grabado o almacenado, imágenes de contenido íntimo de dichas menores de edad, si el mismo ha sido instalado en otras ocasiones, puesto que el mismo ya contiene una imagen de fecha 03/02/2020 en una sala de estudio o biblioteca”.
“De confirmarse este extremo, tras el análisis técnico, los hechos podrían ser constitutivos, además, de un delito de pornografía infantil, adquiriendo las actuaciones una especial gravedad y requiriendo la aplicación prioritaria del principio del interés del menor".
"Es por lo que en el momento de la detención se procedió a la intervención de los dispositivos electrónicos que pudieran almacenar dicho contenido, con el fin de asegurar las fuentes de prueba, identificar plenamente a las víctimas (especialmente las posibles menores) y determinar el alcance delictivo".