Vitor Hugo Paladini, el empresario brasileño de 49 años desaparecido en Barcelona desde el pasado 15 de mayo.

Vitor Hugo Paladini, el empresario brasileño de 49 años desaparecido en Barcelona desde el pasado 15 de mayo. Cedida

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Vítor Hugo, el empresario de Brasil que lleva desaparecido 2 meses en Barcelona: avisó a su mujer de que estaba "en un taxi"

Su hermano lo esperaba en un apartamento; no aparecieron el móvil ni la maleta y la familia reclama más recursos para encontrarlo.

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El hermano de Vitor Hugo Paladini lo esperaba en un apartamento de Barcelona la noche del 15 de mayo. El empresario brasileño acababa de aterrizar y había tomado un taxi en el aeropuerto.

Alrededor de las 19.50, todavía dentro del vehículo, avisó a su esposa de que "sólo faltaban ocho minutos para llegar". Según la familia, Vitor no llegó a encontrarse con su hermano en el apartamento.

Dos meses después, Vitor continúa desaparecido. No han aparecido su teléfono móvil, su maleta ni ninguna de las pertenencias con las que había viajado desde Brasil.

Tampoco se ha registrado actividad conocida por sus allegados en sus redes sociales desde aquella tarde.

"No se encontró ningún objeto personal. Ni el teléfono, ni la maleta, ni ninguna otra pertenencia. Absolutamente nada", explica en exclusiva a EL ESPAÑOL Maurício Batista da Silva, abogado de la familia especializado en Derecho Penal y Criminología por la Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul.

La policía habría logrado identificar al taxista que trasladó a Vitor desde el aeropuerto. Sin embargo, sus allegados desconocen el punto exacto en el que terminó el trayecto.

Batista da Silva sostiene que los investigadores no han facilitado esa información a la familia por tratarse de un dato reservado dentro de una investigación en curso.

Ése es el lugar en el que se interrumpe, al menos públicamente, la reconstrucción de las últimas horas del empresario.

Vitor tiene 49 años y vive en Estrela, un municipio del estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil. Está casado y tiene un hijo de siete años.

Su abogado, quien ejerce exclusivamente en el ámbito penal, con especial dedicación a los juicios ante jurado y a los delitos contra la vida, lo describe como un hombre "muy tranquilo" y profundamente apegado a su familia.

Batista da Silva trabaja en el caso junto a Sandra Pinheiro, abogada que actualmente cursa una especialización de posgrado en Derecho Penal y Criminología. Ambos asesoran a la familia desde el inicio de la desaparición.

Tanto Vitor como su esposa son empresarios. Se dedican a actividades relacionadas con clínicas de estética, la compraventa de vehículos seminuevos y el alquiler de viviendas.

Las primeras informaciones difundidas en Brasil vincularon su viaje con negocios relacionados con la importación de vehículos.

Sin embargo, el representante de la familia aclara que el objetivo principal de este desplazamiento era encontrarse con su hermano y atender varios asuntos personales.

Vitor llevaba más de tres años sin viajar a España.

Ocho minutos

El 15 de mayo tomó un vuelo desde Porto Alegre con escala en Lisboa. Permaneció en la capital portuguesa durante aproximadamente dos horas y después embarcó rumbo a Barcelona.

Llegó al aeropuerto de El Prat alrededor de las 19.30.

Durante el viaje mantuvo un contacto normal con su esposa. Realizaron una videollamada y hablaron varias veces por teléfono mientras él todavía se encontraba en la terminal.

Después salió del aeropuerto y tomó un taxi convencional.

La familia descarta que se tratara de un vehículo contratado mediante una aplicación porque Vitor envió varias fotografías desde el interior. En ellas, según el abogado, se podía apreciar que viajaba en un taxi.

Las imágenes mostraban también la Gran Via de les Corts Catalanes.

Mientras recorría esa avenida, Vitor informó a su mujer de que se encontraba a unos ocho minutos del apartamento en el que lo esperaba su hermano.

Aquella comunicación, realizada alrededor de las 19.50, es el último contacto conocido con su familia.

Su hermano se encontraba en el apartamento esperando su llegada. Vitor, sin embargo, no llegó al encuentro.

La familia comenzó entonces a intentar reconstruir qué había ocurrido durante los minutos posteriores al último mensaje.

Una de las preguntas centrales era quién conducía el taxi y en qué punto había finalizado realmente el trayecto.

"Por lo que hemos entendido, la policía logró identificar al taxista", señala Batista da Silva.

No obstante, la familia asegura que no ha recibido detalles sobre lo que declaró el conductor ni sobre el lugar exacto en el que Vitor habría bajado.

Tampoco consta públicamente si el empresario llegó a descender del vehículo cerca del apartamento, si modificó el destino o si se produjo alguna incidencia durante el recorrido.

Los allegados de Vitor desconocen igualmente si los investigadores consiguieron acceder a la geolocalización de su teléfono móvil.

El dispositivo era un Samsung. Desde la desaparición, según la defensa, no se ha detectado actividad en las redes sociales de Vitor ni ninguna otra señal del teléfono conocida por la familia.

No apareció tampoco ninguno de los objetos que llevaba consigo.

No se ha localizado el móvil, la maleta ni alguna otra pertenencia que permita situarlo después de las 19.50 del 15 de mayo.

Vitor Hugo Paladini, desaparecido en Barcelona desde el 15 de mayo, en una fotografía cedida por su familia a EL ESPAÑOL.

Vitor Hugo Paladini, desaparecido en Barcelona desde el 15 de mayo, en una fotografía cedida por su familia a EL ESPAÑOL. Cedida

La desaparición fue denunciada el lunes siguiente en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Sarrià.

La denuncia la presentó un abogado contratado en España por la familia de la esposa.

Actualmente, según Batista da Silva, el caso está en manos de la Unidad Central de Personas Desaparecidas de los Mossos d’Esquadra, con sede en Sabadell.

Al cierre de este reportaje, EL ESPAÑOL seguía a la espera de una respuesta de los Mossos d’Esquadra sobre las actuaciones desarrolladas en el caso.

Por su parte, la familia agradece el trato recibido por los agentes.

El abogado sostiene que los responsables del caso los han atendido, acompañado y tratado con amabilidad durante estos dos meses.

"Están haciendo todo lo que está a su alcance", reconoce.

Sus críticas se centran, sin embargo, en la falta de resultados conocidos y en las dificultades para intensificar las labores de búsqueda.

Batista da Silva asegura que, durante las conversaciones para reforzar la investigación, llegó a plantearse la posibilidad de que existieran limitaciones de personal.

Ese extremo procede de la versión de la defensa y no ha sido confirmado todavía por los Mossos d’Esquadra.

La familia también rechaza la hipótesis de una desaparición voluntaria.

Lo hace por el estrecho vínculo que, según sus allegados, Vitor mantenía con su esposa y, especialmente, con su hijo.

"Era un hombre completamente entregado a su familia", insiste el letrado.

No consta públicamente, sin embargo, que la policía haya descartado formalmente una desaparición voluntaria ni que haya comunicado cuál es su principal línea de investigación.

En ausencia de una versión oficial más detallada, tampoco puede afirmarse que Vitor haya sido víctima de un delito, un accidente o una desaparición forzada.

Todas las hipótesis deben tratarse con cautela mientras no existan indicios confirmados por los investigadores.

Búsqueda internacional

La dimensión internacional del caso ha añadido otra dificultad.

La investigación se desarrolla en España, pero la esposa, el hijo y buena parte del entorno del desaparecido permanecen en Brasil.

La familia presentó también una denuncia ante las autoridades brasileñas y ha mantenido contactos con el Consulado de Brasil y con organismos policiales de ambos países.

Batista da Silva asegura a este periódico que se activó una notificación amarilla de Interpol para localizar a Vitor. Se trata de una alerta policial internacional destinada a facilitar la localización de personas desaparecidas y el intercambio de información entre los países miembros.

La defensa había solicitado inicialmente la intervención de Interpol a través de la Policía Federal brasileña.

El abogado asegura ahora que Vitor ya está incluido en esa notificación amarilla.

La familia espera que la medida permita ampliar la circulación de sus datos y detectar cualquier posible desplazamiento fuera de España.

La valoración del apoyo consular es más crítica: según Batista da Silva, el principal apoyo ofrecido hasta ahora por el Consulado de Brasil ha sido asistencia psicológica.

Las autoridades consulares habrían explicado a la familia que no pueden intervenir directamente en unas diligencias policiales desarrolladas en territorio español.

Los allegados de Vitor comprenden esa limitación, pero consideran insuficiente la respuesta.

Esperaban, según su representante, una colaboración más visible para impulsar la búsqueda de un ciudadano brasileño desaparecido en el extranjero.

EL ESPAÑOL también ha solicitado la versión del Consulado de Brasil, aunque al cierre de este reportaje no hubo respuesta.

Mientras los organismos de ambos países intercambian información, la desaparición ha alterado por completo la vida cotidiana de la familia.

La esposa de Vitor declaró esta semana a la televisión brasileña que estaban viviendo "días horribles".

La incertidumbre, explicó, se vuelve más difícil a medida que transcurre el tiempo sin recibir una respuesta concreta.

El impacto más visible se concentra en el hijo de siete años: Batista da Silva relata que el niño toma cada tarde su balón de fútbol y camina hasta el campo situado junto a la casa familiar.

Allí se sienta a esperar a su padre. Antes de la desaparición, ambos compartían un partido de fútbol al final de cada jornada.

Dos meses después, el chico continúa acudiendo al mismo lugar con la expectativa de que Vitor regrese para jugar con él.

La esposa de Vitor, Luziane, agradece a este periódico que el caso haya sido escuchado desde España, pero admite que la familia ya no soporta la incertidumbre.

"Aquí, al otro lado de un océano, hay una esposa, una madre y un hijo completamente destrozados emocionalmente, esperando al padre, al esposo, al amor de nuestra vida y al pilar de nuestra familia", afirma Luziane.

También reclama que la investigación reciba mayor prioridad: "Por favor, encuentren ya a Vitor, porque ya no aguantamos más. El dolor es horrible; morimos un poco cada día esperando alguna noticia".

Batista da Silva reclama que el caso reciba mayor prioridad y que las autoridades españolas proporcionen una respuesta cuanto antes.

"No es normal que un ciudadano brasileño, un extranjero, desaparezca en territorio español y que, después de dos meses, las autoridades aún no puedan decir dónde se encuentra Vitor Hugo Paladini", sostiene.

La investigación continúa abierta. La familia desconoce qué ocurrió al final del trayecto y dónde fue visto Vitor por última vez.

La última señal conocida son las fotografías que él mismo envió desde el vehículo.

En ellas se veía la Gran Via de les Corts Catalanes al otro lado de la ventanilla.

Junto a esas imágenes quedó también un mensaje aparentemente rutinario: faltaban ocho minutos para llegar.

Dos meses después, lo ocurrido durante aquellos últimos minutos continúa sin una explicación pública.