Dos de los tres menores rescatados por la Policía Local de Oviedo tras estar aislados durante cuatro años.

Dos de los tres menores rescatados por la Policía Local de Oviedo tras estar aislados durante cuatro años. E. E.

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El matrimonio alemán que aisló a sus hijos durante más de tres años quedará en libertad tras la revisión de su condena

El tribunal mantiene únicamente la condena de seis meses por abandono de familia, revoca las medidas cautelares y permite su salida inmediata de prisión.

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El caso de la conocida "casa de los horrores" de Oviedo ha dado un giro judicial. El matrimonio alemán que mantuvo aislados a sus tres hijos durante tres años y cuatro meses en un chalet a las afueras de la capital asturiana quedará en libertad después de que el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) haya revocado la principal condena que pesaba sobre ambos.

La Audiencia Provincial de Oviedo había condenado el pasado mes de mayo al padre, un ciudadano alemán de 53 años, y a la madre, de 48 y con doble nacionalidad alemana y estadounidense, a dos años y cuatro meses de prisión por un delito de maltrato psicológico en el ámbito familiar, además de otros seis meses por abandono de familia.

El tribunal también les retiró durante tres años y cuatro meses el ejercicio de la patria potestad y les prohibió comunicarse con sus hijos, aunque ya entonces los absolvió del delito de detención ilegal.

Ahora, el TSJA ha estimado parcialmente el recurso presentado por la defensa y ha eliminado la condena por maltrato psicológico, manteniendo únicamente la pena por abandono de familia.

La decisión permitirá que ambos abandonen el Centro Penitenciario de Asturias en cuanto la Sección Segunda de la Audiencia Provincial complete los trámites necesarios para ejecutar la nueva sentencia, según han informado fuentes judiciales a EFE.

Todo comenzó el 14 de abril, cuando una vecina de Fitoria alertó a la Policía Local de Oviedo al sospechar que en una vivienda cercana vivían varios menores a los que nunca había visto salir.

Llevaba tiempo escuchando voces infantiles en un chalet que siempre parecía deshabitado y alertó a la Policía Local al comprobar que nunca había visto salir a ningún menor ni acudir al colegio.

Durante varios días, los agentes vigilaron discretamente la vivienda: las persianas permanecían bajadas de forma permanente y la puerta solo se abría para recoger pedidos de supermercados y paquetería.

El registro policial confirmó las sospechas. En el interior vivían tres menores —dos hermanos gemelos de ocho años y otro de diez, que hoy tienen nueve y once— completamente aislados del exterior desde diciembre de 2021.

No estaban escolarizados, llevaban varias mascarillas superpuestas y seguían utilizando pañales pese a su edad.

La vivienda presentaba unas condiciones de salubridad muy deficientes, con basura acumulada, habitaciones cerradas sin apenas ventilación y un gato enfermo rodeado de sus propios excrementos, una escena que llevó al comisario principal de la Policía Local de Oviedo a bautizar el inmueble como la "casa de los horrores".

Durante el registro, los agentes también localizaron un armario con una gran cantidad de medicamentos, entre ellos productos con THC que, según la investigación, los progenitores administraban a los menores como supuesto tratamiento para un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que nunca había sido diagnosticado por ningún médico.

Los últimos informes sanitarios de los niños databan de 2019, antes de que la familia abandonara Alemania para instalarse en Asturias.

Las pesquisas apuntaron además a que el matrimonio había optado por una vida completamente recluida tras la pandemia de la Covid-19.

El padre teletrabajaba desde el chalet y toda la actividad familiar se limitaba a los pedidos de comida y productos básicos que recibían en el domicilio, sin apenas contacto con el exterior.

Los investigadores consideran que ese temor al contagio pudo influir en la decisión de mantener a los menores aislados durante años.

Las imágenes del rescate dieron la vuelta al país. Al salir de la vivienda por primera vez en casi tres años y medio, los tres niños tocaron el césped con las manos con evidente curiosidad, respiraron profundamente el aire del exterior y mostraban dificultades de coordinación tras años sin apenas contacto con el mundo fuera de la casa, según relataron los agentes que participaron en el operativo.

Desde su rescate, los tres menores permanecen bajo la tutela de los servicios sociales del Principado de Asturias, donde continúan siendo atendidos y evaluados para determinar las secuelas físicas, psicológicas y sociales derivadas del prolongado aislamiento.